La imagen de una estrella del fútbol puede convertirse en un activo comercial para empresas de distintos sectores y mercados. Sin embargo, esa misma exposición también puede transformarse en un riesgo cuando sus declaraciones generan rechazo entre consumidores, patrocinadores o instituciones. El caso de Kylian Mbappé en China muestra cómo una controversia originada en una entrevista puede escalar hasta comprometer acuerdos comerciales y la difusión de una competición internacional.
La polémica se originó por una respuesta del delantero francés del Real Madrid sobre su meme favorito. En una entrevista grabada meses atrás para el programa The Bridge, Mbappé comentó, entre risas, que una de las imágenes que más le hacía reír era aquella en la que su rostro aparecía superpuesto al de un “dictador chino”. Aunque no mencionó expresamente a Mao Zedong, el montaje al que aludía estaba relacionado con el fundador de la República Popular China.
El fragmento comenzó a circular ampliamente en China y provocó una reacción que fue más allá de las críticas en redes sociales. El contenido se interpretó como una ofensa a la sensibilidad nacional, en un país donde Mao conserva un lugar central en el relato histórico oficial. La controversia adquirió una dimensión comercial cuando empresas que utilizaban la imagen del futbolista anunciaron el fin de sus acuerdos con él.
Tres empresas chinas cortan sus vínculos comerciales
El martes 27 de octubre, Dongpeng Beverage Group, Mengniu y Milkground comunicaron la ruptura de sus relaciones comerciales con Mbappé. Las compañías expresaron su rechazo a comportamientos que, a su juicio, hieren los sentimientos nacionales del pueblo chino.
Dongpeng, grupo dedicado a las bebidas, difundió comunicados a través de sus cuentas oficiales en Weibo, la red social china. Sus mensajes también aparecieron vinculados a Bu Shui La, una de sus marcas. La empresa confirmó el cese inmediato de sus vínculos comerciales con el jugador, aunque no detalló en esos comunicados todos los hechos que motivaron su decisión.
La ruptura tiene una dimensión publicitaria relevante. Durante los últimos meses, la imagen de Mbappé había aparecido en campañas de Bu Shui La en espacios urbanos de China, como marquesinas, autobuses y ascensores. Milkground también había recurrido al delantero para promocionar sus productos, mientras que Mengniu cuenta con una trayectoria de presencia en el patrocinio deportivo internacional.
La salida de estos tres patrocinadores evidencia la exposición de los acuerdos comerciales de un deportista global a factores que no dependen de su desempeño en la cancha. Para las marcas, asociarse con una figura reconocida permite ganar visibilidad y acercarse a determinados consumidores; pero esa asociación también puede convertirse en un problema cuando la imagen del embajador entra en conflicto con las sensibilidades de un mercado prioritario.
En este caso, las compañías no anunciaron cuánto representaban los contratos en sus respectivos presupuestos publicitarios ni se precisaron las indemnizaciones o condiciones económicas de las rupturas. Por ello, no es posible determinar el impacto financiero directo para Mbappé ni para las empresas involucradas. Lo que sí se conoce es que los tres grupos decidieron poner fin a su cooperación comercial con el futbolista.
LaLiga también entra en la controversia
Las consecuencias no se limitaron a los patrocinadores. El Grupo de Medios de China (CMG), al que pertenece la radiotelevisión estatal CCTV, confirmó la suspensión de las emisiones de LaLiga desde el lunes 26 de octubre. La medida alcanzó también los partidos relacionados con Mbappé y los anuncios publicitarios protagonizados por el delantero.
La controversia también alcanzó a Migu, la plataforma digital vinculada a China Mobile que tiene un acuerdo exclusivo para transmitir LaLiga hasta 2030. La plataforma retiró de su programación el partido del Real Madrid previsto para el domingo, aunque sería el único encuentro de LaLiga que dejaría de emitir. Esta decisión amplía el alcance de la crisis, pero no equivale a una cancelación del acuerdo audiovisual vigente.
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Para LaLiga, China representa un mercado estratégico. En agosto, la competición española renovó hasta 2030 su acuerdo exclusivo con Migu. La suspensión de las emisiones de CCTV y la retirada de un encuentro de la programación de la plataforma digital introducen incertidumbre sobre la exposición de la competición en el país, aunque no hay información que confirme la terminación del contrato de retransmisión.
El impacto potencial tampoco se circunscribe a Mbappé. Los derechos audiovisuales de una liga permiten monetizar el interés del público por los partidos y las figuras que participan en ellos. Si las restricciones se ampliaran a otras plataformas o se prolongaran, podrían afectar la visibilidad de los clubes y el valor comercial de la competición en el mercado chino. Por ahora, ese escenario constituye un riesgo, no una pérdida económica confirmada.
LaLiga reaccionó públicamente y lamentó la ofensa causada a los aficionados chinos. Su presidente, Javier Tebas, se reunió el martes con el embajador chino en España, Yao Jing, para abordar la situación y buscar una salida que evite consecuencias sobre los vínculos de cooperación. La institución calificó a China como un socio estratégico.
Además, la competición anunció un protocolo de sensibilidad cultural dirigido a clubes y futbolistas. La respuesta busca separar las declaraciones personales del deportista de la posición institucional de LaLiga, a la vez que reconoce que la conducta pública de sus protagonistas puede repercutir sobre el conjunto de la organización.
¿Las disculpas de Mbappé pueden revertir el daño?
El Real Madrid también se pronunció sobre la controversia. El miércoles 28 de octubre, el club difundió un comunicado en el que pidió disculpas al pueblo chino por el malestar que pudieron causar las declaraciones del delantero y reiteró su respeto por China, su historia y su cultura. Con este pronunciamiento, la respuesta institucional se extendió más allá del futbolista y de LaLiga.
La reacción del Gobierno chino, sin embargo, no despejó la incertidumbre. Este miércoles 28 de octubre, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, afirmó que las autoridades concedían importancia a las disculpas presentadas por el futbolista. Consultado sobre si el comunicado permitiría levantar el boicot y las medidas adoptadas por instituciones chinas, evitó dar una respuesta concreta.
Ese pronunciamiento deja abierta la evolución del caso. El reconocimiento de las disculpas no significa que las restricciones hayan sido retiradas ni que los acuerdos comerciales puedan restablecerse automáticamente. Las empresas ya anunciaron su decisión de terminar sus vínculos con el jugador, mientras que la suspensión de las emisiones de LaLiga y los cambios en la programación de Migu mantienen la controversia en el ámbito de la difusión deportiva.
Comunicado Oficial. https://t.co/EfKx1juceJ
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) October 28, 2026
El episodio también se produce en un contexto de sensibilidad de las entidades deportivas españolas ante las reacciones en China. En meses recientes, el Real Madrid y el FC Barcelona afrontaron otras controversias relacionadas con publicaciones o contenidos considerados ofensivos o incorrectos por sectores del público chino. Estos antecedentes muestran que la relación comercial con el país exige prestar atención a cuestiones políticas, históricas y culturales que pueden tener consecuencias para las organizaciones deportivas.
Para Mbappé, el desafío consiste en recuperar la confianza de un mercado en el que había desarrollado una presencia publicitaria. Para las marcas, el caso plantea el riesgo de vincular su reputación a la de una figura pública sin poder controlar todas sus declaraciones. Y para LaLiga, la prioridad es evitar que una controversia individual termine afectando sus acuerdos de difusión y su relación con un socio estratégico.
La dimensión económica de la crisis todavía está por determinarse. No se han detallado las pérdidas asociadas a los contratos rescindidos ni se ha confirmado la cancelación del acuerdo audiovisual con Migu. Sin embargo, la suspensión de emisiones y la retirada de un partido de la programación de la plataforma muestran que la controversia ya tiene efectos sobre la difusión de la competición. Las consecuencias financieras dependerán de la evolución de las medidas y de si estas se extienden a otros encuentros o canales.


