El Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2026 fue otorgado a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por desarrollar la optogenética, una técnica que funciona como un interruptor molecular para las células nerviosas. El anuncio lo hizo el comité Nobel en Estocolmo este lunes.
Dicho método actúa como un “interruptor sensible a la luz” y permite a los científicos “mapear qué células son responsables de qué función” en el cerebro, explicó Anna Wedell, miembro del comité. El grupo destacó que el trabajo de los galardonados ha “sentado las bases para una nueva era en la neurociencia”.
Hegemann, de 71 años, y Nagel, de 73, descubrieron una proteína en algas conocida como canalrodopsina. Deisseroth, de 54 años, “lo transformó en un interruptor controlado por luz para las células nerviosas”, indicó el comité en un comunicado. Los tres se mostraron “muy sorprendidos” al recibir la noticia, según el secretario general del comité, Thomas Perlmann. “Karl Deisseroth estaba muy cansado cuando respondió; sin duda estaba dormido, pero se despertó”, contó Perlmann.
La canalrodopsina, origen del hallazgo premiado
El descubrimiento comenzó con la curiosidad de Hegemann sobre el comportamiento de unas algas unicelulares conocidas como Chlamydomonas, capaces de nadar hacia una fuente de luz. A principios de la década de 2000, él y Nagel descubrieron la canalrodopsina, una proteína presente en la superficie de estas algas que posee la inusual característica de ser sensible a la luz y, al mismo tiempo, generar impulsos eléctricos.
Cuando se ilumina con luz azul, se abre un canal a través de la proteína. Entonces los iones cargados fluyen hacia el interior de la célula y generan un impulso eléctrico. Los investigadores comprobaron que, independientemente de la célula en la que se introdujera, esta adquiría sensibilidad a la luz.
Deisseroth, quien trabajó en una clínica psiquiátrica antes de convertirse en neurocirujano, partió de este hallazgo e introdujo el gen que codifica dicha proteína en las células nerviosas de ratas. Al iluminarlas, logró controlar el movimiento de los bigotes de los ratones hacia el año 2007.
El descubrimiento revela cómo funcionan los circuitos cerebrales
La optogenética permite a los investigadores identificar e incluso controlar los circuitos neuronales que rigen “recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos relevantes para trastornos neurológicos y psiquiátricos”. Desde entonces, los científicos han identificado circuitos que regulan el dolor, las conductas sociales, la sed, la ingesta de alimentos, la recompensa y la atención.
“La capacidad de activar o silenciar neuronas cerebrales mediante luz láser ha abierto la puerta a una precisión sin precedentes”, declaró Andrea Benucci, profesor de biología y psicología experimental en la Universidad Queen Mary de Londres, a CNN. Benucci añadió que hallar la manera de analizar el papel de regiones cerebrales específicas en las funciones mentales “transformó la forma en que estudiamos los circuitos que operan incorrectamente en los trastornos mentales”.
David Pendlebury, jefe de análisis de investigación del Instituto de Información Científica de Clarivate, afirmó que el premio destaca el “profundo impacto de un campo que ha cambiado fundamentalmente la forma en que los especialistas entienden el cerebro y el sistema nervioso”.
El método abre vías contra Parkinson y epilepsia
Se espera que la optogenética conduzca al desarrollo de nuevos tratamientos médicos y a una comprensión más profunda de trastornos psiquiátricos y neurológicos como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el Alzheimer y el Parkinson. Los estudios de los galardonados podrían conducir algún día a tratamientos para la epilepsia y otros padecimientos sensoriales.
Los investigadores intentan restaurar la visión en personas que han quedado ciegas debido a la retinitis pigmentaria, una enfermedad que destruye los bastones y conos del ojo. “Cuando se introdujo una proteína similar a la canalrodopsina en la retina de una persona ciega, esta recuperó cierta visión. Mediante el uso de gafas especiales que emitían luz, la persona fue capaz de distinguir y agarrar objetos situados sobre una mesa”, según un comunicado del Comité Nobel. Otra línea de investigación busca aprovechar la optogenética para mejorar los implantes cocleares destinados a tratar la pérdida auditiva.
Los tres galardonados se repartirán a partes iguales la dotación del premio, que asciende a 12 millones de coronas suecas (US$ 1.200.000). Deisseroth es profesor en la Universidad de Stanford, Hegemann da clases de neurociencia en la Universidad Humboldt de Berlín y Nagel es profesor de biofísica en la Universidad de Würzburg. Los galardonados recibirán un diploma, una medalla de oro y el cheque correspondiente de manos del rey Carlos XVI Gustavo en una ceremonia oficial en Estocolmo el 10 de diciembre.
