El avión de combate F-117A Nighthawk, desarrollado por la compañía estadounidense Lockheed, marcó un antes y un después en la aviación militar al introducir un diseño concebido para reducir su detección por los radares enemigos.
Su característica silueta angular no era una decisión estética, sino el resultado de una tecnología orientada a desviar las ondas de radar. Además, incorporaba un revestimiento especial que contribuía a disminuir su detectabilidad.
¿Cómo funcionaba el diseño furtivo del F-117A Nighthawk?
La principal innovación del F-117A estaba en sus superficies planas y angulares, diseñadas para reflejar las ondas de radar en direcciones distintas a la fuente emisora. De esta manera, la señal que regresaba al radar podía reducirse y dificultar la localización de la aeronave.
A esta estructura se sumaba un revestimiento de materiales absorbentes de radar. El avión medía 20,09 metros de largo, tenía una envergadura de 13,21 metros y estaba equipado con dos motores General Electric F404, con los que alcanzaba velocidades subsónicas altas.
El avión militar que permaneció en secreto durante años
El desarrollo del Nighthawk estuvo rodeado de secretismo. Su primer vuelo se realizó en 1981 y alcanzó la capacidad operativa inicial en 1983, pero el programa no fue reconocido públicamente hasta 1988. Su primera aparición pública formal ocurrió en 1990, cuando llevaba varios años en servicio.
Durante la Guerra del Golfo, esta aeronave tuvo un papel destacado en los ataques contra objetivos estratégicos. Realizó 1.271 salidas de combate durante la “Operación Tormenta del Desierto” y contribuyó a cambiar las estrategias de la guerra aérea.


