No es novedad que se considere al Perú un país informal. Basta observar las estadísticas del INEI para darse cuenta de que, de cada 10 personas empleadas, 7 tienen un empleo informal. Para estas personas, la formalización significa enfrentarse a un proceso engorroso y, sobre todo, al pago de tributos.
Respecto a este último tema, muchos no cuentan con los recursos suficientes para cumplir con todas las obligaciones que exige el Estado. Sin embargo, desconocen que existen mecanismos que ofrecen alternativas según las características del negocio: los regímenes tributarios. El más interesante para estos empresarios es el nuevo RUS, dirigido a personas naturales con negocios cuyos ingresos o compras no superen los S/8.000 mensuales o S/96.000 anuales. Su principal ventaja es la simplicidad del pago: una cuota mensual de S/20 o S/50, según la categoría correspondiente.
Ahora, lo interesante es que, pese a la reducción de la informalidad del 76,6% en el 2003 al 69,8% en el 2026, la tasa sigue siendo alta. Esto hace pensar que el problema está en las obligaciones y trámites que debe afrontar un pequeño negocio, lo que reduce el atractivo de formalizarse. Por eso, mi propuesta es que el nuevo RUS esté acompañado de un proceso especial de formalización que permita simplificar y centralizar los trámites relacionados con la actividad del negocio. Obviamente, esta propuesta tendría que estudiarse para determinar si es viable. Sin embargo, considero que debemos plantear alternativas si queremos lograr que, al menos, 4 de cada 10 personas tengan un empleo formal.


