El informe de precios del INEI correspondiente a setiembre recalca los eventos que están ocasionando un comportamiento anómalo en el costo de la canasta básica de consumo. Por un lado, El Niño costero siguió afectando la oferta de bienes de panllevar al ocasionar pérdidas de cultivos debido al brote de plagas, el déficit hídrico (en la sierra central) y las lluvias fuera de temporada (en la costa norte). Esto redujo el abastecimiento en mercados y elevó los costos de producción. El otro evento es la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán hace siete meses y la respuesta de este país, con ataques a aliados de la superpotencia en esa región y el bloqueo del estrecho de Ormuz, que ocasionaron desabastecimiento de petróleo y gas (“tensiones geopolíticas internacionales”, según el INEI). La consecuencia ha sido el alza de los precios de combustibles y el transporte a nivel global.
Entre enero y setiembre de este año, con respecto al mismo periodo del 2025, el índice de precios de transporte –una de las doce divisiones de consumo que el INEI considera para medir la inflación– aumentó 11.91%, muy por encima del acumulado total (4.02%), mientras que la división de alimentos y bebidas no alcohólicas se encareció 4%, pues el alza de precios de productos agrícolas está siendo compensada por una disminución en los de pescados y mariscos. Este es otro efecto de El Niño, ya que el calentamiento del mar es propicio para ciertas especies de consumo humano directo. La división prendas de vestir y calzado refleja la frágil situación del sector textil, pues su índice aumentó bastante menos que el total (0.97%) entre enero y setiembre.
Esos datos corresponden a la medición de la inflación a nivel nacional, que el INEI realiza en todas las capitales departamentales, más Chimbote (Áncash), Moyobamba (San Martín) y Lima Metropolitana (que incluye al Callao). Pese a que este cálculo comenzó hace más de una década, el Gobierno sigue considerando como oficial únicamente la inflación en Lima Metropolitana. Todas sus proyecciones de precios, entre ellas las del MEF y del BCR, están referidas únicamente a la capital.
Lo cierto es que ya se está viviendo la antesala de la magnitud “extraordinaria” de El Niño. El desabastecimiento podría empeorar, pues la infraestructura vial no está preparada, hay riesgo de inundaciones y no existen centros de acopio con cadenas de frío, ni nada que se le parezca. Encima, es poco probable que la guerra en Irán termine pronto, de modo que los combustibles seguirán caros.
