Hace 81 años, las Naciones Unidas nacieron de una convicción compartida por los países del mundo: que la paz, el desarrollo y los derechos humanos requieren del diálogo, la cooperación y la acción colectiva. Desde entonces, la Organización ha acompañado los esfuerzos de los Estados para prevenir y resolver conflictos por medios pacíficos, enfrentar desafíos comunes como la pobreza, el hambre y las desigualdades, proteger los derechos humanos y brindar asistencia vital a quienes sufren las consecuencias de guerras, desastres y otras crisis.
Los esfuerzos conjuntos de los Estados Miembros, con el apoyo de la ONU, han contribuido de manera decisiva al progreso de la humanidad. Han permitido erradicar enfermedades, proteger el planeta, salvar vidas y aliviar el sufrimiento en contextos humanitarios, y generar oportunidades de desarrollo en todo el mundo.
Hoy, en un mundo marcado por múltiples crisis, crecientes desigualdades y profundas transformaciones, la cooperación internacional es más necesaria que nunca. Como nos recuerda el Secretario General en su mensaje por el Día de las Naciones Unidas, el futuro de la humanidad depende de nuestra capacidad de trabajar juntos para promover la paz, el desarrollo y los derechos humanos.
Esta convicción mantiene toda su vigencia y da sentido al trabajo de las Naciones Unidas en el Perú. Como Estado Miembro fundador de la ONU, el Perú ha sido parte de este esfuerzo colectivo desde sus inicios. A lo largo de más de ocho décadas, el país y las Naciones Unidas han construido una estrecha relación de cooperación para promover la paz, proteger los derechos humanos, fortalecer el respeto del derecho internacional e impulsar el desarrollo sostenible y el bienestar de las personas.
Esta trayectoria refleja el valor de las Naciones Unidas como aliado estratégico del país. Un valor que se sustenta en los principios de la Carta de las Naciones Unidas, las normas y los estándares internacionales construidos conjuntamente por los Estados Miembros, así como en el conocimiento, la evidencia y la experiencia acumulada por la Organización en distintas regiones del mundo. A ello se suman su capacidad de convocatoria, su presencia territorial y su capacidad para articular esfuerzos entre todos los actores del desarrollo en torno a las prioridades nacionales.
Desde el Sistema de las Naciones Unidas en el Perú, estamos convencidos de que es posible construir un futuro con mayores oportunidades, bienestar y derechos para todas las personas. Con ese objetivo, acompañamos al Estado y a la sociedad peruana en sus esfuerzos por avanzar en las prioridades nacionales de desarrollo, fortalecer las capacidades institucionales y responder a las situaciones de crisis y emergencia.
En este año de renovación de autoridades nacionales y subnacionales, continuamos trabajando con el Estado y la sociedad para responder a los principales desafíos del país. Nuestra cooperación se orienta por las prioridades nacionales de desarrollo y se nutre del diálogo con las instituciones públicas, la sociedad civil, la cooperación internacional y otros actores, con el propósito de aportar las capacidades, los conocimientos y la experiencia de las Naciones Unidas allí donde puedan generar mayor valor.
Entre las prioridades de nuestro trabajo se encuentran el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática, la seguridad pública, el Estado de derecho y el ejercicio de los derechos; la promoción de un crecimiento económico inclusivo y sostenible que contribuya a reducir la pobreza, las desigualdades y la discriminación; y la protección del medio ambiente, la acción climática, la conservación de la biodiversidad y la gestión del riesgo de desastres. Son ámbitos fundamentales para acelerar el avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible y mejorar el bienestar de las personas.
Avanzar en estos desafíos requiere respuestas integrales, esfuerzos sostenidos y alianzas sólidas. Por ello, seguiremos trabajando junto con el Estado y todos los actores del desarrollo para traducir las prioridades compartidas en resultados concretos que mejoren la vida de las personas y contribuyan a construir un Perú más inclusivo, resiliente y sostenible.
Un ejemplo inmediato de la importancia de esta cooperación es la preparación del país frente al fenómeno El Niño. Ante los riesgos que representa para la población, especialmente para quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad, el Sistema de las Naciones Unidas ha reforzado su apoyo al Estado, movilizando las capacidades, los conocimientos y la experiencia de sus agencias para contribuir a la prevención, la preparación, la acción anticipatoria y la respuesta humanitaria.
Este trabajo comprende asistencia técnica y logística, fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana y de los servicios esenciales, apoyo a las capacidades institucionales y preparación de ayuda humanitaria, entre otras acciones. Nuestro objetivo es complementar los esfuerzos liderados por el Estado, contribuir a proteger vidas y medios de subsistencia, y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a las emergencias.
Asimismo, venimos trabajando con el Gobierno, el Congreso, la cooperación internacional y los actores humanitarios para fortalecer la articulación y la capacidad de respuesta del país. En este esfuerzo cumple un papel importante la Red Humanitaria Nacional, que tengo el honor de copresidir junto con el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), como espacio de coordinación entre las instituciones nacionales y los socios humanitarios.
La experiencia nos demuestra que la cooperación es más efectiva cuando suma capacidades, genera confianza y se orienta a las necesidades de las personas. Ese es el espíritu que guía nuestro trabajo cotidiano en el Perú y que queremos seguir fortaleciendo en esta nueva etapa.
En este Día de las Naciones Unidas, reafirmamos los principios que dieron origen a nuestra Organización: que la paz duradera se construye mediante el diálogo y el respeto del derecho internacional; que el desarrollo debe beneficiar a todas las personas, sin dejar a nadie atrás; que los derechos humanos son universales e iguales para todos; y que los grandes desafíos de nuestro tiempo requieren respuestas colectivas.
Con esa convicción, renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando junto con el Perú para construir un país con mayores oportunidades para todas las personas, donde cada una pueda ejercer plenamente sus derechos, desarrollar su potencial y prosperar en un medio ambiente saludable. Porque el futuro que aspiramos a construir depende, hoy más que nunca, de nuestra capacidad de trabajar juntos.


