La recuperación de cuatro militares salvadoreños desaparecidos en Haití se convirtió en el objetivo de una operación que podría desencadenar nuevos enfrentamientos con las organizaciones criminales del país caribeño. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, advirtió que sus tropas emplearán la fuerza contra las pandillas si estas no permiten el rescate de los efectivos.
Los cuatro integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) desaparecieron el 18 de octubre, luego de que bandas armadas atacaran el vehículo blindado en el que regresaban a su base, ubicada en las afueras de Puerto Príncipe.
En respuesta, El Salvador movilizó a más de 2.000 militares, además de vehículos blindados y helicópteros. Durante una conferencia de prensa junto a la presidenta peruana, Keiko Fujimori, Bukele dejó clara la disposición de su Gobierno a ejecutar una intervención armada. "Si no los entregan por las buenas, los vamos a rescatar por las malas", manifestó.
El mandatario insistió en que la operación no tiene como propósito ocupar Haití ni establecer una presencia militar permanente. Según explicó, el despliegue responde exclusivamente a la necesidad de recuperar a los cuatro aerotécnicos y concluirá cuando sean entregados con vida.
Sin embargo, también advirtió que la respuesta de las pandillas determinará cuánto tiempo permanecerán sus fuerzas en territorio haitiano. "Si se tardan, cada vez van a ser más acabadas, porque no vamos a ir a la puerta y a pedir: 'Con permiso'", agregó.
Una operación con capacidad de enfrentar pandillas
Bukele defendió la preparación de las fuerzas salvadoreñas y sostuvo que la experiencia de su país en el combate contra las organizaciones criminales constituye una referencia para afrontar la situación haitiana.
"Nosotros sabemos cómo tratar con criminales de ese tipo", expresó, al establecer comparaciones entre las estructuras delictivas de ambos países. También recordó los niveles de violencia que registró El Salvador, donde, según sus declaraciones, la tasa de homicidios llegó a situarse entre 103 y 106 por cada 100.000 habitantes.
"Si acabamos con las pandillas de acá (El Salvador), podemos acabar con ellos. Es decisión de ellos (de los haitianos) si quieren que los acabemos o no", amenazó contra las organizaciones criminales.


