Después del último debate, la batalla final se traslada a las calles. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador conservador Flávio Bolsonarocierran este sábado sus campañas electorales, a un día de la segunda vuelta presidencial en Brasil.
A 24 horas del inicio de la votación que definirá el rumbo del gigante sudamericano, ambos candidatos buscan movilizar a sus seguidores con multitudinarias marchas y actos simbólicos.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo el 47% de los votos en la primera vuelta, frente al 45% alcanzado por Lula.
El mandatario, que cumplirá 81 años la próxima semana, busca remontar la diferencia con una ofensiva en las calles y las redes sociales.
Por primera vez durante la campaña, Lula estará en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, antes de participar en un multitudinario acto en la avenida Paulista, en São Paulo.
Por su parte, el senador, de 45 años, encabezará una marcha en Belo Horizonte y luego visitará la casa de Río de Janeiro donde su padre se recuperó tras ser apuñalado durante la campaña presidencial de 2018, año en que fue elegido presidente.
Una encuesta de Datafolha publicada el jueves mostró un empate entre ambos candidatos, con un 50% de intención de voto para cada uno. El resultado se conoce después de varias semanas en las que Flávio Bolsonaro había encabezado las preferencias.
Lo menos malo
En el último debate de la campaña, celebrado el viernes, ambos aspirantes adoptaron un tono más moderado que en su primer cara a cara, marcado por los insultos y la escasez de propuestas.
Lula cuestionó la falta de experiencia de su rival, mientras que Flávio Bolsonaro lo presentó como un candidato del pasado.
El presidente afirmó que este muchacho no conoce Brasil ni sabe “lo que es el hambre”.
Por su parte, Bolsonaro acusó al exsindicalista de dejar un país quebrado, con ideas que no funcionan más, y le preguntó: “¿Por qué las cosas están tan caras?”.
Flávio Bolsonaro promete continuar el camino político de su padre, condenado a 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado contra Lula. Su propuesta incluye mano dura contra el crimen, libre mercado y un mayor acercamiento a Estados Unidos.
En sus discursos, el senador también recoge el descontento de parte de la población por el aumento del costo de vida y la inseguridad.
“Creo que es necesario un cambio. Hoy en día, cuando vas al mercado, tu dinero no vale nada”, declaró a la AFP Igor de Assis Coutinho, un cocinero de 42 años que vive en São Paulo.
La campaña ha evidenciado la polarización de la sociedad brasileña, dividida entre la izquierda de Lula, que aspira a conseguir un cuarto mandato no consecutivo, y el movimiento político de la familia Bolsonaro.
“Si hubiera cualquier otro candidato, esa sería una mejor opción. Pero estamos entre lo peor, lo horrible y lo menos malo”, afirmó Gabriela Ribeiro Viana, una organizadora de eventos de 29 años que votará por Lula.
¿Derecha o izquierda?
La elección brasileña concentra la atención de América Latina, en un contexto en el que varios países de la región han girado hacia la derecha desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, en 2025.
Lula acusa a Estados Unidos y a la empresa Meta de intentar interferir en los comicios, en medio de una disputa judicial por presuntas acciones ilegales de las campañas en las redes sociales.
Cuando los sondeos le eran desfavorables, el presidente recurrió a mensajes dirigidos a sus electores a través del celular y amplió la ayuda social destinada a los sectores más pobres.
“Lula ha estado del lado de la población pobre”, sostuvo Damião da Silva, trabajador de limpieza en un condominio.
“¿A los ricos les importa si los pobres tienen frijoles para comer, si tienen arroz o una pata de pollo para comer?”, cuestionó.


