Estados Unidos atraviesa uno de sus peores escenarios frente al sarampión en las últimas décadas. Los contagios de esta enfermedad altamente infecciosa superaron los 5.000 durante 2026, un nivel que no se registraba desde hace 35 años, según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
El organismo confirmó al menos 5.182 casos en todo el territorio nacional, de acuerdo con la actualización publicada el viernes 6 de noviembre. Esta cifra representa el mayor registro anual desde 1991, cuando se notificaron 9.643 infecciones. Además, los números actuales superan ampliamente los de años recientes: en 2025 se contabilizaron 2.289 contagios, mientras que en 2024 solo se reportaron 285.
Los registros también muestran un impacto considerable en los servicios de salud. Hasta el momento, el CDC contabiliza cuatro fallecimientos confirmados por sarampión durante 2026; sin embargo, los reportes de las autoridades sanitarias estatales elevan el balance a ocho, según ABC News. Asimismo, 562 personas necesitaron hospitalización, lo que equivale aproximadamente al 11% de los infectados.
Niños y adolescentes concentran miles de contagios
La enfermedad está afectando especialmente a la población más joven. De los casos confirmados, 908 corresponden a menores de cinco años, mientras que otros 2.104 se registraron entre personas de cinco y 19 años. El CDC también informó que el 96% de los contagios involucra a personas que no estaban vacunadas o cuyo estado de vacunación se desconoce.
En lo que va del año, 47 jurisdicciones de salud pública han notificado infecciones, entre ellas 45 estados, Washington D. C. y la ciudad de Nueva York. A estos registros se suman otros 18 casos relacionados con visitantes internacionales que llegaron al país. Además, las autoridades han identificado 43 brotes, categoría que el CDC utiliza cuando existen al menos tres contagios relacionados entre sí.
Dos muertes recientes aumentan la preocupación de las autoridades
El nuevo balance se conoce pocos días después de que Nueva York confirmara su primera muerte asociada al sarampión en tres décadas. El Departamento de Salud estatal y las autoridades de Salud Pública del condado de Lewis informaron el 2 de noviembre sobre el fallecimiento de un menor de edad; no obstante, no se hicieron públicos más detalles sobre la edad de la víctima.
A este caso se sumó la muerte de un bebé en Wisconsin, comunicada por el Departamento de Servicios de Salud del estado el 5 de noviembre. Las autoridades señalaron que el fallecimiento estaba “asociado con el brote de sarampión en curso en el suroeste de Wisconsin”. También precisaron que se trataba de la primera muerte de este tipo registrada en el estado desde 1990.
La caída de la vacunación contribuye al aumento de casos
El repunte resulta especialmente preocupante porque Estados Unidos había declarado eliminado el sarampión en el año 2000, un logro alcanzado gracias a la vacunación generalizada. Según el CDC, entre los factores que explican su regreso se encuentran la disminución de las tasas de inmunización y el aumento de la actividad del virus en diferentes partes del mundo.
La agencia considera que la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola), conocida como MMR, es actualmente la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad; sin embargo, la cobertura entre los niños que comienzan el jardín de infancia cayó del 95,2% durante el año escolar 2019-2020 al 92,4% en 2025-2026. Como consecuencia, aproximadamente 280.000 estudiantes de este grupo quedaron en situación de riesgo, según las estimaciones del organismo.
El sarampión se transmite por el aire cuando una persona infectada tose o estornuda. Sus síntomas habituales incluyen fiebre, tos, secreción nasal y ojos rojos y llorosos, seguidos de una erupción cutánea que generalmente comienza en el rostro y se extiende hacia el resto del cuerpo. Una persona puede contagiar desde cuatro días antes de la aparición del sarpullido hasta cuatro días después, incluso cuando todavía no sabe que tiene la enfermedad. Aunque muchos pacientes se recuperan, el virus puede provocar complicaciones graves, como neumonía, inflamación del cerebro e incluso la muerte.


