Semana a semana, el panorama cambia en los alrededores de los accesos al nuevo aeropuerto Jorge Chávez. El tráfico en la zona, el caudal del río Rímac y el estado de los puentes provisionales, que hoy constituyen la única vía de ingreso al terminal aéreo, son algunos de los aspectos que varían. Sin embargo, en los últimos días, la mayor preocupación se centra en el nivel del agua del llamado río hablador, que ha registrado cambios en medio de las lloviznas cada vez más frecuentes en Lima y Callao y de las primeras señales del fenómeno El Niño. ¿Qué podría ocurrir si aumenta su caudal y qué riesgos enfrentarían los puentes de ingreso y salida del aeropuerto internacional?
Hoy, el agua llega, a simple vista, hasta los tobillos. Un aventurero podría animarse a cruzar el río sin mayor dificultad. Pero esa es la situación actual. El caudal del Rímac aumentará y, con las lluvias previstas en el país por el fenómeno El Niño, el río podría alcanzar niveles mucho más elevados. La naturaleza es impredecible y, por ello, las alertas y medidas de prevención son fundamentales.
Este viernes por la mañana, distintos actores se dieron cita en los accesos al nuevo aeropuerto Jorge Chávez: el diputado Carlos Yalta (Renovación Popular), Rodrigo López, project manager de Lima Airport Partners (LAP), y representantes del Ministerio Público y la Contraloría. El objetivo fue inspeccionar el cauce del río Rímac, verificar el cumplimiento de los trabajos de descolmatación y evaluar si los puentes modulares que permiten ingresar y salir del terminal aéreo corren algún riesgo ante un eventual incremento del caudal.
Los antecedentes
Desde hace más de dos años, los puentes de acceso al Jorge Chávez son unas estructuras metálicas gigantes que se colocaron sobre el río Rímac y unieron la avenida Morales Duárez con el ingreso al nuevo aeropuerto. Estos fueron instalados de manera “provisional” para facilitar el desplazamiento de vehículos hacia el nuevo terminal aéreo.
El puente Santa Rosa será al acceso definitivo al terminal del nuevo Jorge Chávez. Las obras avanzan, pero recién estarían listas a mediados del próximo año, pensando en el desarrollo de los Juegos Panamericanos Lima 2027. Además del puente, esta obra contempla la construcción de un intercambio vial, pero esa culminación total del proyecto está prevista para la segunda mitad del 2028.
“Tenemos 85 puentes a nivel nacional en estado crítico”
Carlos Yalta, diputado de Renovación Popular y elegido por el Callao, señala que el problema de la descolmatación del río Rímac se conocía hace dos meses y que se destinó -desde el gobierno central- más presupuesto para que el gobierno regional avance:
“Estamos viendo cómo el avance es bastante lento aún y tenemos que verificar que estos trabajos continúen, se entreguen completamente y respondan a las necesidades de prevención, no solamente para proteger y salvaguardar a nuestros vecinos y sus viviendas, sino para salvaguardar una infraestructura que es fundamental para el país, que es el aeropuerto Jorge Chávez”.
Mientras realizábamos la entrevista al diputado sobre estos puentes modulares, un vehículo de maquinaria pesada se acercó a la zona y comenzó con trabajos de remoción, pero no parecía ser suficiente.
Yalta indicó que junto a la Contraloría y la Fiscalía de Medio Ambiente contrastará los trabajos en el río Rímac con las fichas técnicas de la Autoridad Nacional del Agua (ANA). El diputado advirtió que el material retirado del cauce no sirve como defensa ribereña porque no es compacto, y lo que corresponde es una especie de enrocado o concreto que sí proteja las bases y cimientos de la estructura metálica.
“El río está subiendo de cauce poco a poco. Es el momento en que las autoridades y en este caso, invoco al gobierno regional para que venga a hacer un trabajo serio aquí en esta zona y vengan a supervisar la labor que se está realizando. Porque hasta el momento no nos está dando ninguna garantía ni tranquilidad”, indicó.
“Ya no podemos esperar más porque la crecida que se espera es grande”
Rodrigo López, project manager de Lima Airport Partners (LAP), empresa encargada de operar el aeropuerto internacional Jorge Chávez, sostiene que el río Rímac acumula más de tres metros de sedimentos debido a años sin trabajos de limpieza, lo que reduce la profundidad de su cauce y eleva el nivel del agua. Según explica, las labores de descolmatación realizadas hasta ahora han alcanzado una profundidad menor, de entre uno y dos metros, pese a que las condiciones actuales del cauce permitirían excavar entre tres y cuatro metros. Además, advierte que parte del material extraído fue dejado en ambas márgenes del río, en lugar de ser retirado de la zona.
Para el ejecutivo de LAP, los puentes no están en riesgo: “Pensamos que los puentes provisionales no están en peligro porque tienen una altura considerable y porque el MTC en su momento hizo una muy buena cimentación de esto, no soy un experto, pero pensamos que no tenemos un riesgo en la habilitación y aplicación de los puentes modulares, donde sí tenemos más riesgo en el puente de Gambeta (acceso al nuevo aeropuerto desde la avenida Néstor Gambeta). También es verdad que todo eso es material suelto y lo que pueden provocar son daños que aceleren el envejecimiento y acorten el tiempo de vida de las estructuras”.
Pero sí señaló que un nivel alto del río Rímac podría afectar la operación del aeropuerto: “Ese nivel alto lo que provoca es mayor presión sobre el nivel freático, sobre el acuífero que tenemos debajo de esta zona del Callao y por tanto haya afloramientos en el aeropuerto en zonas muy cercanas a la cabecera sur de la pista nueva y también en el paso inferior, que actualmente funciona como única salida del aeropuerto hasta que el puente Santa Rosa sea definitivamente construido o puesto en operación por Provías. Con lo cual son dos zonas muy sensibles del aeropuerto que pueden provocar problemas en la operación, paralizaciones u obstrucciones en el tráfico o de uso de la pista nueva, incluso problemas en la salida de los pasajeros”.
“No es posible establecer si el puente puede resistir una crecida considerable en el Rímac”
Para Ronald Gutiérrez, científico ambiental y profesor principal de UTEC, todo debe partir de una premisa: esta práctica de que los puentes provisionales se vuelvan permanentes debe ser abandonada.
Además, Gutiérrez señala que el manual de inspección de puentes del MTC está orientado a puentes permanentes, no a provisionales. Para estas estructuras temporales, se recomiendan inspecciones visuales muy frecuentes, cámaras estáticas, drones y sensores de fibra óptica en tiempo real.
“Si el caudal es lo suficientemente alto para que el nivel del agua supere el nivel de rodadura, los elementos del puente reciben una fuerza que solamente es soportada por el peso, debido a que estos puentes son simplemente apoyados en los extremos. Esto quiere decir que comúnmente no descansan sobre estribos (unidades de concreto cuya profundidad de cimentación es diseñada para soportar sostenidamente la capacidad erosiva de caudales extremos). Es importante resaltar que la literatura científica señala que los puentes pueden ser seriamente afectados por cambios en la morfología del río”, señala el especialista.


