Alba Flores nació en el seno de una de las familias más representativas del espectáculo español, pero con los años consiguió abrirse paso con una carrera propia en el mundo de la interpretación. Hija de Antonio Flores y Ana Villa, y nieta de Lola Flores y El Pescaílla, descubrió desde niña su pasión por la actuación. Sus interpretaciones de Saray en Vis a vis y Nairobi en La casa de papel marcaron etapas importantes de su trayectoria y la acercaron a espectadores de distintos países.
Entre sus trabajos más recientes figura ¡Libres!!!, una propuesta teatral junto a Andrés Lima que reivindica la historia de las mujeres anarquistas. A este proyecto se suma Flores para Antonio, el documental con el que rindió homenaje a la memoria de su padre. Ahora, al cumplir 40 años, la actriz inicia una nueva década y recibe un reconocimiento especial de Cocina Fácil, que propone celebrar esta fecha con un homenaje gastronómico inspirado en su figura.
Como vegana tenía problemas para la cena de Navidad por lo que tenían que preguntarle
Alba Flores recordó con nostalgia las celebraciones navideñas que vivía durante su infancia en casa de su abuela Lola Flores. En una entrevista concedida el año pasado al pódcast Cuarto Milenial, la actriz evocó aquellas reuniones familiares llenas de música y tradición. “Las Navidades en casa de mi abuela eran una rave flamenca y el menú siempre era el mismo, sopa de puchero con arroz y de segundo pavo”, contó al rememorar aquellos encuentros.
Sin embargo, las costumbres gastronómicas de la familia han tenido que adaptarse con el paso de los años, pues la actriz mantiene una alimentación vegetariana. Este cambio ha convertido la elección del menú navideño en un pequeño desafío para sus seres queridos, que buscan sorprenderla con platos adecuados. “Ahora ya les he descuadrado porque desde que soy vegetariana no saben qué ponerme y se agobian, me llaman todas las Navidades para preguntarme”, confesó Flores, entre risas y recuerdos de aquellas fiestas.
El puchero andaluz, plato traidicional, era una de los platos favoritos de Lola Flores
El puchero andaluz con pringá reúne una combinación de carnes, verduras y legumbres que convierte este plato tradicional en una preparación contundente para cuatro comensales. La receta requiere jarrete de ternera, pollo, tocino fresco y añejo, huesos salados, costilla de cerdo, jamón, chorizo y morcilla, además de patatas, puerro, apio, nabo, zanahorias y garbanzos. El arroz, el ajo, la hierbabuena, el aceite de oliva virgen extra, la pimienta y la sal completan la lista de ingredientes.
La preparación comienza lavando las carnes y colocándolas en una olla con agua hasta la mitad, a fuego medio-alto. Mientras el caldo se calienta, se limpian las verduras, se pelan las zanahorias y las patatas se cortan en trozos para incorporarlas junto con el puerro y el apio. Durante la cocción, es importante retirar la espuma y la grasa que aparecen en la superficie; después, se añaden los garbanzos previamente remojados, escurridos y enjuagados. Finalmente, se cierra la olla exprés y se cocina todo durante 20 minutos a fuego medio, mientras el chorizo y la morcilla se cuecen por separado en agua durante el mismo tiempo.
Una sopa vegetariana que gusta mucho a Alba Flores es la sopa del puchero con arroz y garbanzos
La preparación continúa con la elaboración de la sopa, para la que se pelan los ajos, se cortan en láminas y se doran en una sartén con un poco de aceite de oliva. Después, se incorpora el arroz y se mezcla antes de añadir tres partes de caldo por cada una de arroz. La cocción se mantiene a fuego medio-alto durante 15 a 20 minutos, hasta que el cereal esté en su punto. Finalmente, la sopa se distribuye en cuatro platos y se acompaña con las patatas, los garbanzos y unas hojas de hierbabuena.
Mientras tanto, llega el momento de preparar la tradicional pringá, que concentra el sabor de las carnes cocidas durante la elaboración del puchero. Para ello, se retiran los huesos y los pellejos, y se pican el jarrete de ternera, el pollo, el chorizo y la morcilla. Todos los ingredientes se mezclan en un recipiente hasta conseguir una combinación homogénea, que después se lleva a la mesa en una fuente. Así, cada comensal puede servirse la cantidad que desee y disfrutarla junto con su sopa caliente.


