Alfredo Vanini es una figura muy conocida del circuito cultural peruano y acaba de publicar Monoaural (Lluvia editores), su primera novela; una obra sobre los defectos físicos, pero también sobre el poder de la cultura como lugar de refugio. Novelita bella e incómoda. Alfredo Vanini, como escritor, solo firmará como Vanini, a secas. La República conversó con el escritor debutante.
-Por decirlo de alguna manera, eres un narrador tardío. Ahora, por la gestión cultural que realizabas, sí pensaba que en algún momento ibas a publicar.
-Tengo 60 años. Pero escribo regularmente desde los 20 años. Hasta en dos oportunidades me presenté al Cuento de las Mil Palabras de Caretas, aunque con poco éxito. No obstante, siempre tuve vocación por la escritura, por la ficción.
-Años atrás publicaste tu libro de entrevistas Cruce de palabras. Pensaba que después publicarías algo tipo ensayo o crónica generacional.
-No lo descarto. Me interesa el trabajo sobre la escritura, más que la ficción. Para lo único que no tengo talento es para la poesía. Me interesa el ensayo no académico.
-Monoaural tiene tres ejes: el defecto físico, cómo se vive con el defecto físico y el deseo hacia una persona como defecto físico.
-También sobre la fealdad y la belleza como estigma.
-Esta novela es autoficción. Hoy en día, la autoficción expone muy poco las miserias humanas o las cosas que avergüenzan.
-Siento que tenía que empezar mi carrera literaria con la mayor honestidad posible, prescindiendo de cualquier artificio que esté dirigido por el mercado editorial, cualquier artificio de deshonestidad intelectual o de deshonestidad narrativa. Simplemente contar lo que sentía que debía contar con la honestidad que el tema mismo me exigía. Mi historia misma no es una autobiografía. No hay que leerla como una autobiografía, aunque sí hay elementos autobiográficos a los que naturalmente debía rendir honor siendo absolutamente honesto.
-Los temas ya los tenías, pero ¿fue un problema encontrar el cómo contar?
-Como acabas de decir, soy un escritor tardío. No tenía y no tengo mucho tiempo para desarrollar una carrera. Empezar a buscar un estilo propio era un poco perder el tiempo. Entonces, lo que me propuse fue encontrar el mejor estilo. De mis múltiples lecturas a lo largo de toda esta larga vida de lector, hice como un escaneo mental de qué escritor podía nutrirme del estilo adecuado para lo que quería contar. Y lo encontré en Marguerite Duras y la figura de la madre de Marguerite Duras es fundamental.
-El lenguaje eleva a tu protagonista; es la metáfora de alguien que no se halla en el mundo.
-La literatura te ofrece la belleza de las palabras; puedes hacer algo bello de un tema grotesco. Las palabras te conducen a la emoción y la conmoción. No hay que olvidar que esta es una novelita de menos de 100 páginas. No quería escribir una novela larga.
-Hoy en día tenemos novelas muy largas.
-En la literatura en general tenemos novelas demasiado largas. Quería contener en pocas páginas una emoción profunda. Pero en ningún momento me propuse, mientras la escribía, tener un lenguaje poético. Lo que quería era contar una historia. Pensaba en que el lector tenía que seguir una historia más que regodearse de palabras, pero no descuidé la belleza de las palabras.
"Monoaural" (Lluvia Editores). Precio: S/ 35. Imagen: Difusión.-¿Por qué el tema de los complejos no es muy abordado?
-El tema de los defectos físicos es un tabú.
-En la infancia de tu protagonista hubo mucho bullying.
-En mi época, el bullying no era algo que se discutiera en el colegio. Tenías dos opciones: soportabas todo o te defendías con patadas y puñetes. En esta novela me expongo con todo mi ser y mi total integridad.
-La vida de este muchacho no es nada fácil, pero encuentra un refugio existencial: el jazz.
-El jazz es un refugio, es una pasión que lo acompaña. Este personaje tiene un defecto físico y hace su vida apoyado en la lectura, la música, la cultura.
-¿Sin esos soportes estaríamos hablando de quién?
-Quizá de un delincuente. Pero gracias a la cultura, quiero creer, a mi protagonista le termina gustando su defecto.
-Escribiste Monoaural porque lo sentías. Pero cuando uno escribe, lo hace también contra algo. ¿Qué no te gusta de la narrativa peruana?
-Sin ánimo de ser polémico, pero es sincero: me viene molestando de la narrativa peruana la etnización. Volver una y otra vez al color de piel, de cuán difícil es vivir con ciertos rasgos. No niego que los escritores que tratan este tema lo hagan con honestidad. Pero creo que debemos ya andar por otros caminos.
-Has tenido una trayectoria como gestor cultural con poder. ¿Estás preparado para el reconocimiento?
-Quiero el reconocimiento. No solo estoy preparado para él si es que llegara. Además, lo voy a buscar. Lo haré en el único campo que es válido: la excelencia literaria. Quiero todo el reconocimiento escribiendo bien. No quiero depender de las modas editoriales, de los pedidos de las editoriales. Quiero el reconocimiento en buena lid. No tengo 25 o 30. Seguramente voy a estar disfrutando de la fiesta, pero siempre con los pies en la tierra. Quiero convertirme en el mejor escritor peruano de esta época.


