Una disputa inmobiliaria que involucra millones de dólares y a una de las figuras del fútbol brasileño ha escalado hasta convertirse en un escándalo político. Richarlison, delantero del Tottenham y de la selección de Brasil, denunció públicamente al senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato presidencial, por su presunta participación en una maniobra para quedarse con una propiedad que el futbolista asegura haber comprado durante la pandemia. El caso tomó mayor repercusión a pocos días de la segunda vuelta electoral en Brasil.
Según relató el propio jugador en un video publicado en sus redes sociales, adquirió los derechos sobre una propiedad ubicada en Ilha Comprida, en Angra dos Reis, frente a la costa de Río de Janeiro, entre 2020 y 2021. Richarlison afirma que invirtió alrededor de US$2 millones y que, posteriormente, rechazó una propuesta de compra de Flavio Bolsonaro. Sin embargo, mientras intentaba regularizar la documentación del inmueble, una empresa vinculada al abogado Willer Tomaz, cercano al senador, habría obtenido la posesión en apenas 24 horas.
“Yo no quise venderle la isla. Como no quise, se la quedaron por la fuerza a través de la Justicia”, denunció el futbolista, quien también cuestionó que no recibió ninguna compensación por el dinero invertido. Por ello, solicitó que la Policía Federal investigue cómo se transfirieron los derechos sobre la propiedad. Richarlison sostiene que su objetivo es recuperar el dinero y aseguró que, si lo consigue, donará una parte al hospital de Nova Venecia, su ciudad natal, en el estado de Espírito Santo.
🇧🇷Richarlison denunció a Flávio Bolsonaro, candidato a presidente, por haberle quitado su isla y pide justicia. El jugador afirma haber desembolsado 4,66 millones de reales y dice que la compra fue formalizada ante la justicia. https://t.co/F6ZLSfcwSR
— Fútbol y Política (@FutboliPolitica) October 22, 2026
Los señalados, sin embargo, rechazan la versión del delantero. Willer Tomaz sostiene que la operación fue legal y afirma que cuenta con la documentación que respalda su adquisición. El abogado incluso desafió públicamente a Richarlison a presentar pruebas de su compra. Por su parte, Flávio Bolsonaro negó haber comprado, vendido o intermediado en la operación inmobiliaria, aunque reconoció haber visitado el lugar junto a Tomaz. El conflicto tiene antecedentes judiciales: una disputa por los derechos sobre el inmueble llegó hasta el Superior Tribunal de Justicia de Brasil y terminó con resoluciones desfavorables para una de las partes en 2025.
La polémica llegó también al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, rival político de Flavio Bolsonaro en la contienda electoral. Lula expresó su respaldo al futbolista y anunció que solicitaría a la Policía Federal investigar las circunstancias de la transferencia, al cuestionar la diferencia entre los tiempos de tramitación de los documentos de ambas partes. Mientras Richarlison exige explicaciones por el dinero que asegura haber invertido, el caso mantiene enfrentadas dos versiones sobre la adquisición de la propiedad y suma un nuevo foco de tensión a la campaña presidencial brasileña.
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