A poco de cumplirse los primeros cien días del Gobierno de Keiko Fujimori, la seguridad ciudadana y la mitigación de los efectos del fenómeno del Niño se mantienen como las principales exigencias de los peruanos. La nueva correlación de fuerzas en el Senado permitió que se dé un paso decisivo para la aprobación de la delegación de facultades legislativas solicitada por el Ejecutivo. El país espera que este proceso permita avanzar en medidas concretas, pero también que el debate parlamentario se desarrolle con responsabilidad, sin convertir las diferencias políticas en obstáculos para atender una emergencia que afecta la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
El Gobierno tiene la responsabilidad de convertir sus anuncios en acciones sostenidas, y el Congreso, de facilitar las herramientas que correspondan sin abdicar de su función fiscalizadora. La nueva correlación política en el Senado puede contribuir a destrabar el debate, pero el verdadero cambio no estará en los votos parlamentarios, sino en lo que ocurra después de ellos. Cumplir cien días no es una meta en sí misma: es apenas el primer balance de una gestión que debe demostrar que puede transformar las promesas en resultados y recuperar, con hechos, la confianza de los peruanos.
Los primeros cien días constituyen una oportunidad para evaluar el rumbo del Gobierno, aunque no bastan por sí solos para medir los resultados de las políticas públicas a favor de los peruanos.

