Durante la infancia, es común que los niños atraviesen etapas en las que rechazan probar ciertos alimentos o prefieren comer siempre las mismas preparaciones. Aunque esta conducta suele considerarse parte del crecimiento, los especialistas advierten que mantener una dieta demasiado limitada puede afectar la incorporación de nutrientes esenciales, incluso cuando el menor presenta un peso y una talla adecuados para su edad. Por ello, resulta importante que los padres aprendan a distinguir una etapa pasajera de una dificultad alimentaria que necesita atención profesional. A continuación, te contamos cuáles son las señales de alerta, qué consecuencias puede tener la selectividad alimentaria y cómo ayudar a los niños a desarrollar una relación más saludable con la comida.
¿CUÁNDO DEBERÍAS CONSULTAR CON UN MÉDICO SI TU NIÑO RECHAZA ALIMENTOS NUEVOS?
La selectividad alimentaria suele aparecer entre los 2 y 3 años. Sin embargo, si persiste o limita considerablemente la variedad de comidas, es recomendable acudir a un pediatra o nutricionista.
Estas son algunas señales que deben observar los padres:
- Duración prolongada: el rechazo a determinados alimentos continúa durante más de tres meses.
- Poca variedad: el niño acepta menos de 10 a 15 alimentos diferentes.
- Rechazo sensorial: evita comidas por su textura, olor, color o apariencia.
- Dificultades durante las comidas: tarda demasiado en terminar o las comidas generan discusiones frecuentes.
- Problemas familiares: la alimentación se convierte en una fuente constante de tensión en el hogar.
La doctora Irina Kovalskys advierte que el rechazo por características sensoriales podría relacionarse con dificultades más complejas, como alteraciones en el procesamiento sensorial.
¿QUÉ DEFICIENCIAS NUTRICIONALES PUEDE PROVOCAR UNA DIETA POCO VARIADA?
Cuando un niño excluye determinados alimentos o grupos completos, puede dejar de recibir nutrientes esenciales para su desarrollo, como hierro, zinc, calcio, vitaminas y ácidos grasos esenciales.
Un metaanálisis publicado en BMC Nutrition encontró una asociación entre la escasa diversidad alimentaria y una mayor probabilidad de anemia en niños y adolescentes.
Además, tener un peso adecuado no garantiza que el organismo reciba todos los nutrientes necesarios. Los cambios de ánimo y las dificultades para concentrarse también pueden ser señales de alerta.
¿QUÉ TAN FRECUENTE ES LA SELECTIVIDAD ALIMENTARIA DURANTE LA INFANCIA?
Se estima que entre el 25 % y el 40 % de los niños sanos presenta alguna dificultad alimentaria durante su crecimiento. La selectividad es una de las más frecuentes, aunque no siempre desaparece con el tiempo.
Asimismo, una revisión publicada en Archivos Argentinos de Pediatría señala que hasta el 20 % de los menores con dificultades alimentarias no recibe un diagnóstico adecuado, lo que resalta la importancia de consultar oportunamente.
¿CÓMO PUEDES AYUDAR A TU HIJO A ACEPTAR NUEVOS ALIMENTOS?
Los especialistas recomiendan introducir cambios progresivos y evitar que las comidas se conviertan en momentos de tensión. Algunas estrategias útiles son:
- Ofrecer nuevas opciones repetidamente: permitir que el niño se familiarice con los alimentos sin obligarlo a comerlos.
- Modificar las preparaciones: incorporar ingredientes nuevos poco a poco en platos que ya acepta.
- Establecer horarios: mantener rutinas claras para las comidas.
- Involucrarlo en la cocina: invitarlo a participar en las compras y la preparación de los alimentos.
- Adaptar la presentación: probar diferentes texturas y formas de servir la comida.
La nutricionista Lucía De Nobili señala que los suplementos pueden servir de apoyo cuando existe una dieta muy restringida o riesgo de deficiencias, siempre que un profesional evalúe su necesidad.
El objetivo es ampliar progresivamente la alimentación del niño y asegurar que reciba los nutrientes necesarios para crecer saludablemente, según recoge Infobae.


