El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afrontará una semana decisiva en materia económica antes de las elecciones legislativas, en medio de las preocupaciones por el aumento del costo de vida y las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal (Fed).
El banco central estadounidense celebrará este martes y miércoles una nueva reunión de política monetaria, luego de que en septiembre elevara su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta situarla en un rango de entre 3.75% y 4%. Se trató del primer incremento en más de tres años.
La decisión respondió a las persistentes presiones inflacionarias, que continúan representando un desafío para la administración Trump. Durante los últimos tres meses, tanto el índice de precios al consumidor (IPC) como el indicador de gastos de consumo personal (PCE) han registrado aumentos interanuales cercanos al 3.5%.
Aunque los mercados anticipan que la Fed mantendrá sin cambios las tasas esta semana y postergará un eventual incremento hasta diciembre, cualquier decisión inesperada podría tener repercusiones políticas en la recta final de la campaña.
El costo de vida presiona a los republicanos
El encarecimiento de los productos importados, asociado a la política arancelaria de Trump, y el aumento de los precios de los combustibles han fortalecido las críticas de los demócratas sobre el manejo económico del Gobierno.
Uno de los principales factores de presión es el precio del diésel, que alcanza un promedio de US$ 6.30 por galón, aproximadamente 75% más que hace un año, según las cifras recogidas por EFE.
Este incremento se produce en un contexto de tensiones internacionales, marcado por la guerra contra Irán y los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas, factores que han contribuido al encarecimiento de la energía.
Inflación y crecimiento, bajo la lupa
La atención también estará puesta en el jueves 29 de octubre, cuando se conocerán nuevos datos del PCE y del producto bruto interno (PBI) estadounidense correspondientes al tercer trimestre.
Las proyecciones económicas apuntan a una expansión anualizada del 3% entre julio y septiembre, por encima del crecimiento de 2.2% registrado en el segundo trimestre.
Un resultado favorable podría ofrecer argumentos económicos a Trump antes de las elecciones. Sin embargo, el impacto político dependerá también de los sectores que expliquen ese crecimiento, especialmente si una parte importante proviene de inversiones en inteligencia artificial, una actividad que genera inquietudes por sus posibles efectos sobre el empleo y el consumo energético.
Con este panorama, los republicanos llegan a la última semana de campaña con el desafío de defender su gestión económica y conservar el control del Congreso, mientras los demócratas buscan capitalizar el descontento por la inflación.


