Antes de correr por las montañas de Europa y medirse con las mejores del mundo, Rosalía Zegarra recorría a pie los caminos de San Miguel, en Cajamarca. Todos los días caminaba entre tres y cuatro horas para llegar al colegio, atravesando pendientes que, sin saberlo, estaban formando sus piernas y su resistencia. Hoy, con 33 años, aquella geografía que marcó su infancia se ha convertido en una ventaja competitiva. Campeona de la Andes Mountain Skyrace en Chile y sexta en la Sobrescobio Skyrace de España, la atleta peruana se ha abierto paso en la élite internacional del skyrunning.
Detrás de sus resultados hay una historia de esfuerzo, adaptación y pasión por las montañas. Con el respaldo del CIVA Endurance Club, su entrenador Andrés Olivera y Merrell, Zegarra se prepara para disputar el SkyMasters de la Marató dels Dements, la gran final del circuito mundial.
En esta entrevista con El Comercio, recuerda sus primeros pasos en Cajamarca, cuenta cómo se enfrenta a los exigentes recorridos europeos y explica por qué los atletas peruanos pueden competir de igual a igual con los mejores del planeta. Enfermera técnica de profesión, Rosalía deja en evidencia que todo esfuerzo tiene su recompensa: aunque el título mundial es posible matemáticamente, ella aspira al top 10 de la élite. Eso sí, el sueño que la impulsa desde niña sigue intacto: correr para ser feliz como si desfilara por las nubes.
Naciste en San Miguel, Cajamarca. ¿Cómo influyó la geografía de tu tierra natal en tu conexión inicial con la montaña y en el desarrollo de tu resistencia física?
Influyó muchísimo. Crecer rodeada de naturaleza y montañas fue fundamental. Todos los días caminaba entre tres y cuatro horas para ir al colegio, atravesando caminos con muchas pendientes. Sin darme cuenta, estaba construyendo una muy buena base física para este deporte.
¿En qué momento te diste cuenta de que tenías el potencial para dejar de ser una corredora local y competir con la élite internacional?
Cuando descubrí que podía pasar muchas horas corriendo y sentirme bien. También influyeron las carreras que disputé, principalmente en Chile, donde conseguía ganar o terminar entre las tres primeras. Ver a otros corredores con historias parecidas a la mía, que también habían nacido y crecido en la montaña, me hizo entender que podía llegar lejos. Al final, todo nace de esa pasión por las montañas.
Corres bajo el respaldo del CIVA Endurance Club y entrenas con Andrés Olivera. ¿De qué manera cambió tu carrera deportiva contar con un equipo profesional y técnico en el Perú?
Diría que fue un cambio radical. Tener el respaldo de un entrenador profesional como Andrés Olivera ha sido fundamental. Es un excelente guía, siempre está pendiente de lo que necesitamos y coordina todos los detalles. Junto con el equipo CIVA tenemos un apoyo logístico muy importante. Eso nos permite concentrarnos únicamente en entrenar, competir y dar lo mejor de nosotros.
Esta temporada te coronaste campeona en la Andes Mountain Skyrace, en Chile. ¿Cómo fue la estrategia para conseguir el primer lugar en un terreno de tanta altitud?
Conozco bien el terreno y sabía en qué partes podía correr más fuerte y cuáles eran las más difíciles. Es un recorrido muy técnico y de gran altitud, justamente el tipo de terreno donde más me gusta competir. Sobre todo, me siento muy bien por encima de los 4.000 metros y sabía que podía sacar ventaja de esa condición.
Tras competir en la imponente Gorbeia Suzien, en el País Vasco, ¿qué lecciones te dejaron el lodo, el clima y el nivel técnico de los corredores europeos?
Sabía a lo que iba. Mi objetivo era meterme en el top 10, pero aquí la competencia es muy fuerte, tanto en hombres como en mujeres. Los europeos tienen una cultura deportiva increíble. Empiezan desde muy pequeños y literalmente vuelan por las montañas y las pendientes gigantes. Me gusta mucho este tipo de recorridos técnicos y, sobre todo, correr con bastante frío. Es el clima en el que mejor me siento.
Hiciste historia en España al ocupar el sexto lugar en la Sobrescobio Skyrace, en Asturias, mejorando considerablemente tu marca del año anterior. ¿En qué momento de esos 30 kilómetros sentiste que estabas firmando una de las mejores carreras de tu vida?
Hay días buenos y días malos, y creo que ese fue uno de los mejores de mi vida deportiva. Simplemente fluí por los senderos. Ya conocía el recorrido y esta vez hice bien las cosas: dejé preparado en cada puesto de avituallamiento todo el material que necesitaba para evitar cualquier bajón físico. En los últimos seis kilómetros, cuando estaba bajando hacia la meta y un dron empezó a seguirme, pensé: «¡Qué locura!». Era mi primer top 10 y estaba muy feliz. Disfruté muchísimo ese tramo final.
El skyrunning exige correr a gran altitud y afrontar pendientes extremas. ¿Consideras que los atletas peruanos tienen una ventaja natural por haber nacido en los Andes o el terreno técnico europeo termina equilibrando la competencia?
El skyrunning exige pendientes muy técnicas; de ahí viene justamente su nombre. Los atletas peruanos sí tenemos una ventaja por haber nacido y crecido en altura, pero también necesitamos mucha dedicación y esfuerzo para alcanzar el nivel europeo. Ahí está el caso de mi compañero de equipo, José Manuel Quispe, que está liderando el Mundial.
Tu actuación en Asturias te dio el boleto directo al SkyMasters de la durísima Marató dels Dements. Al tratarse de tu segunda final mundial, ¿qué diferencia a la Rosalía que debutó en el circuito de la atleta que llega hoy?
Como dije anteriormente, el respaldo de un entrenador como Andrés Olivera y el apoyo de CIVA y Merrell han sido fundamentales. Tener ese equipo detrás me permite dedicarme exclusivamente a entrenar y competir. Es una tranquilidad muy grande saber que hay personas que trabajan para que uno pueda concentrarse en dar lo mejor.
Compartes la delegación finalista con José Manuel Quispe. ¿Qué mensaje les dejarías a los jóvenes de Cajamarca y de todo el Perú que ven en ustedes el ejemplo de que los sueños de montaña no tienen fronteras?
José Manuel va a ser campeón del mundo este año. Es un excelente atleta y amigo. A los jóvenes les diría que dediquen tiempo y esfuerzo a cada una de sus metas, que practiquen deporte y que nunca dejen de perseguir sus sueños. Siempre se pueden alcanzar. Además, cualquier deporte es fundamental para tener una vida más saludable y un bienestar físico y mental en todas las etapas de la vida.


