Michael Jackson tenía apenas once años cuando “I Want You Back” convirtió a The Jackson 5 en un fenómeno. Era el menor de cinco hermanos sobre el escenario, pero su voz, sus movimientos y su gran carisma empezaron muy pronto a colocarlo en el centro. Con el tiempo, aquel niño dejaría el grupo y se convertiría en una estrella capaz de trascenderlo.
Desde entonces, The Jacksons enfrenta una pregunta inevitable. ¿Cómo seguir adelante cuando uno de sus integrantes se vuelve más grande que la propia banda?
El tema vuelve a ponerse sobre la mesa ahora que The Jacksons llegará a Lima el próximo 15 de diciembre para ofrecer un concierto en Costa 21. Para entender qué queda del grupo más allá de Michael, conversamos con Tony Succar, productor, percusionista y creador de “Unity: The Latin Tribute to Michael Jackson”, y con Carlos Figueroa, músico, productor y director musical del Festival de Viña del Mar.
El fenómeno
Para Tony Succar, The Jackson 5 no fue solo Michael. Hubo una estructura familiar, disciplina, hambre de salir adelante y una maquinaria musical que funcionó porque cada hermano tenía un lugar.
“Eran todos hermanos. Jermaine tocaba bajo, Tito tocaba la guitarra y había una vibra espectacular al verlos tocar y cantar así”, explica.
La llegada a Motown terminó de cambiar su historia. Pero incluso dentro de ese engranaje, Michael empezó a distinguirse muy pronto.
“Al ser el más chiquitín de todos, cantar así, bailar así y tener esa sonrisa, ese carisma, era como: ‘wow, ¿qué es esto?’. Lo ponías en cualquier escenario y sobrepasaba todo”, comenta Succar.
Carlos Figueroa coincide en que el impacto de The Jackson 5 estuvo también en algo poco habitual para la época: eran muy jóvenes y, aun así, podían sostener un espectáculo con un nivel vocal, instrumental y coreográfico extraordinario.
“Era una familia que tocaba muy bien sus instrumentos, que tenía muy buenas canciones, pero además eran jóvenes, eran niños. No había muchos jóvenes haciendo música con ese nivel”, señala.
Esa mezcla convirtió al grupo en un fenómeno. Pero también abrió una paradoja: cuanto más crecía Michael, más difícil era separar a The Jackson 5 de él.
Identidad
Para Succar, una banda puede conservar arreglos, sonido e incluso una estructura similar, pero hay elementos que no se reemplazan con facilidad.
“La voz es lo que la gente escucha, recuerda y lo que conecta de una manera bien profunda. Michael era un fenómeno desde que nació. Cantaba con una emoción impresionante siendo un niño”.
Figueroa lleva el análisis un paso más allá. Para él, aunque el talento de los demás hermanos fue fundamental, había algo en Michael que resultaba imposible de reproducir: su magnetismo. Aquel niño que cantaba y se movía de una manera distinta terminó convirtiéndose en el rostro y la voz más reconocible del grupo.
“Michael Jackson era quien le daba la identidad a Los Jackson 5. Nadie desconoce el talento de los demás integrantes, pero se hacen populares también por ese pequeño niño que cantaba de manera distinta y tenía un magnetismo muy especial”, sostiene.
Su ausencia, explica, no impide que The Jacksons continúe, pero sí deja un vacío difícil de compensar.
“Es como tener una mesa y quitarle una de las patas. La mesa se va a sostener, pero siempre va a faltar algo para que tenga equilibrio”.
¿Legado o nostalgia?
Ese es quizá el mayor desafío para cualquier banda que pierde a su figura principal: decidir si quiere vivir del recuerdo o encontrar una nueva razón para seguir existiendo.
Succar cree que la clave está en no depender de una sola voz ni de una única figura.
“Hay bandas que se mantienen después de que se van sus figuras principales. Si todo depende de una sola persona, se vuelve mucho más difícil”, explica.
Como ejemplo menciona al Grupo Niche, que consiguió atravesar distintas generaciones y voces sin dejar de evolucionar.
“Hay que reinventarse, nunca quedarse parado, buscar la manera de dar diferentes colores”.
Figueroa coincide, pero advierte que el caso de Michael Jackson no es comparable con cualquier cambio de vocalista.
“La figura de Michael Jackson no es una figura común. Estamos hablando de una de las figuras fundamentales en la música mundial”, sostiene.
Por eso, para él, The Jacksons tendría que buscar una forma de existir en el presente sin borrar lo que fue.
“El lugar que ellos debieran ocupar hoy tiene que ser con música nueva, con un estilo adecuado a lo que está siendo relevante en la música internacional, sin dejar atrás, por supuesto, lo que hicieron”.
Vigencia
Más de cinco décadas después, canciones como “I Want You Back”, “ABC”, “I’ll Be There” o “The Love You Save” siguen perteneciendo al imaginario colectivo. Y aunque Michael Jackson terminó construyendo una historia propia, ese repertorio conserva la huella de una familia que cambió la manera de entender el pop.
Succar lo resume en una idea clara: The Jackson 5 tenía un paquete completo. Canciones, disciplina, instrumentistas, coreografías y una energía familiar difícil de replicar. Pero en medio de todo eso estaba Michael.
“Michael Jackson fue el alma de esa banda”, indica Figueroa.
The Jacksons puede seguir tocando, presentándose y defendiendo una historia que también les pertenece. Pero cada vez que suenan aquellas canciones, la ausencia de Michael no desaparece. Convive con ellas. Y convierte cada concierto en una manera de mantener vivo un legado que nunca pudo separarse del todo de su integrante más famoso.
