Calles cerradas, vehículos obligados a modificar sus recorridos y servicios de transporte público desviados marcaron este lunes 19 de octubre el tercer recorrido procesional del Señor de los Milagros. El paso del Cristo Moreno por sectores del Cercado de Lima, Barrios Altos y La Victoria obligó a implementar restricciones progresivas en algunas de las principales vías utilizadas diariamente para atravesar el centro de la capital.
Durante un recorrido realizado desde horas de la mañana, El Comercio constató el cierre al tránsito vehicular de sectores del jirón Cangallo, jirón Abtao, jirón Huanta, pasaje Raimondi y la avenida Nicolás de Piérola, entre otras vías próximas al desplazamiento de la procesión.
Las restricciones formaron parte del plan implementado para permitir el paso del anda y de los miles de fieles que la acompañaron. Sin embargo, al producirse en el inicio de una semana laboral, los cierres también obligaron a redistribuir el flujo vehicular hacia otras calles y avenidas del Centro de Lima.
La Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) estableció que los cierres se aplicarían de manera progresiva desde las 6 a.m. de este lunes hasta las 4 a.m. del martes 20. A diferencia de un bloqueo simultáneo de todas las calles comprendidas en la ruta, las vías deben habilitarse conforme avance la procesión y queden liberados los diferentes tramos.
El tercer recorrido comenzó en el Santuario Mariano Arquidiocesano de la Virgen del Carmen y comprende una extensa ruta hasta el retorno del anda a la Iglesia de las Nazarenas.
El itinerario establecido atraviesa el jirón Huánuco, jirón Puno, jirón Antonio Bazo, avenida Miguel Grau, jirón Tarata, jirón Cangallo, avenida Nicolás de Piérola, avenida Abancay, jirón Leticia, jirón Carlos Zavala, jirón Miguel Aljovín, avenida Paseo de la República, jirón Carabaya, plaza San Martín, jirón de la Unión y avenida Tacna, hasta llegar al jirón Huancavelica.
La Gerencia de Movilidad Urbana de la Municipalidad de Lima anunció el despliegue de inspectores de tránsito para ordenar el desplazamiento vehicular y peatonal, orientar a los usuarios en los puntos afectados y facilitar la circulación por aquellas vías que permanecieran habilitadas.
Las restricciones, por tanto, se desplazan junto con la procesión. Conforme el Cristo Moreno abandona determinados sectores, las calles deben ser progresivamente liberadas para recuperar la circulación.
El plan oficial estableció diferentes rutas alternativas dependiendo de la vía afectada y el sentido de circulación.
Para los vehículos afectados por las restricciones en los jirones Tarata y Huánuco, por ejemplo, se contemplaron alternativas a través del jirón Loreto, puente Huánuco, jirón Amazonas, jirón Áncash, avenida Sebastián Lorente y avenida Nicolás Ayllón.
En los sectores correspondientes a la avenida Miguel Grau y el jirón Cangallo, las alternativas consideraron vías como el jirón Huánuco, avenida Grau, jirón Amazonas, jirón Loreto, avenida García Naranjo y avenida Bausate y Meza, dependiendo del sentido del desplazamiento.
Otro punto importante correspondió a la avenida Nicolás de Piérola y el jirón de la Unión. Para los desplazamientos de oeste a este se estableció una ruta mediante la avenida Alfonso Ugarte, avenida Bolivia, jirón Washington y avenida 28 de Julio. En sentido contrario, se contempló el uso de Washington, Bolivia y Alfonso Ugarte para abandonar el Centro Histórico.
Para la avenida Abancay, una de las principales arterias del centro de la capital, las alternativas comprendieron el puente Huánuco, jirón Áncash, avenida Parinacochas y avenida México, entre otras vías.
Los vehículos afectados por restricciones en la avenida Tacna, en tanto, fueron derivados mediante vías como Francisco Pizarro, Caquetá y Alfonso Ugarte.
Pero trasladar los vehículos de una avenida principal hacia calles alternativas no necesariamente significa que estas últimas tengan capacidad suficiente para recibirlos.
Mario Candia, ingeniero civil especialista internacional en ingeniería de tráfico, diseño vial urbano y seguridad vial, explicó a El Comercio que la configuración del Centro de Lima dificulta considerablemente la aplicación de desvíos cuando se intervienen sus principales arterias.
“Este tipo de intervenciones deben estar acompañadas de una excelente planificación, en particular porque estas son vías pequeñas que cargan muchísimo tráfico”, sostuvo.
Candia explicó que, con excepción de grandes avenidas como Abancay, buena parte de las calles del sector tienen una capacidad reducida y, al mismo tiempo, soportan una importante demanda vehicular. A ello se suma que existen pocas alternativas para determinados desplazamientos.
Por esa razón, considera indispensable que los planos de desvíos sean difundidos con suficiente anticipación para que conductores y usuarios puedan modificar sus recorridos antes de encontrarse con una restricción.
El especialista reconoció que la Municipalidad de Lima publicó previamente información y mapas sobre las modificaciones previstas, por lo que los ciudadanos también podían tomar precauciones antes de ingresar a los sectores intervenidos.
Uno de los principales problemas aparece cuando el tránsito que normalmente utiliza una avenida de gran capacidad es trasladado hacia calles de menores dimensiones.
Consultado por El Comercio sobre si las rutas alternativas pueden absorber el volumen que habitualmente circula por avenidas como Abancay, Grau, Nicolás de Piérola o Tacna, Candia consideró que no.
“En mi opinión es que no, porque lo que existe en el Centro de Lima no es una red balanceada. El tráfico discurre principalmente por estas avenidas grandes”, explicó.
El especialista puso como ejemplo un eventual cierre de la avenida Abancay y la derivación de vehículos hacia el jirón Huánuco.
“Estamos mandando un tráfico muy importante por avenidas, jirones y pasajes con menor capacidad”, señaló.
Según explicó, algunas calles del centro pueden encontrarse ya saturadas en condiciones habituales, pese a procesar un volumen menor de vehículos precisamente debido a sus dimensiones. Incorporar parte del tránsito procedente de grandes arterias aumenta entonces la presión sobre esas vías.
Determinar exactamente dónde se producirán los mayores puntos de congestión requiere, según Candia, un estudio técnico de tránsito. El especialista sostuvo que un estudio de este tipo debería formar parte de la planificación de los desvíos.
No obstante, señaló que avenidas como Abancay, Tacna, Alfonso Ugarte y Miguel Grau soportan importantes volúmenes de tránsito y, por ello, cualquier intervención sobre ellas tiene un impacto considerable en el funcionamiento de la red vial.
“Son las avenidas que más tráfico cargan y van a ser, de todas maneras, las avenidas que no quisiéramos cerrar o se tiene que limitar el tiempo de su intervención al mínimo posible”, sostuvo.
Varias de estas arterias forman parte directa del recorrido o funcionan como alternativas para los vehículos desplazados desde otros sectores.
Las restricciones no estuvieron limitadas a los vehículos particulares. La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) implementó modificaciones en diferentes servicios debido al paso del Señor de los Milagros.
Los cambios comprendieron servicios de los corredores Azul y Morado, así como del Metropolitano y AeroDirecto Centro.
La entidad recomendó a los usuarios revisar previamente los mapas de los recorridos, identificar los paraderos que permanecieran habilitados y planificar sus desplazamientos antes de dirigirse al Centro de Lima.
Para el transporte público que habitualmente circula por sectores como jirón Huánuco, avenida Miguel Grau, jirón Tarata, jirón Cangallo y avenida Abancay, las alternativas contemplaron vías como Miguel Grau, Nicolás de Piérola, Abancay, jirón Amazonas, puente Huánuco, Manco Cápac, Paseo de la República, México, Parinacochas y García Naranjo, dependiendo del lugar de la interferencia y del sentido del recorrido.
Más allá del diseño de las rutas alternativas, Candia cuestionó otro elemento de la planificación, la realización de un recorrido de esta magnitud durante un lunes laborable.
“Eso, en mi opinión, es una mala planificación”, afirmó.
Para el especialista, las afectaciones producidas por una procesión de estas dimensiones deberían concentrarse, en la medida de lo posible, durante jornadas con una menor demanda vehicular.
“Es muy nocivo para la ciudad que haya este tipo de recorridos en un día laboral y especialmente un día lunes, que es un día ya de por sí bastante ocupado”, sostuvo en entrevista con El Comercio.
Candia precisó que reconoce la relevancia religiosa que tiene la procesión del Señor de los Milagros para Lima y el país. Sin embargo, considera que una alternativa sería programar recorridos en domingos consecutivos u otros días con menor flujo.
“Si yo tuviera que planificar este evento, que, por supuesto es de mucha importancia religiosa para la ciudad, inclusive para el país, lo haría en domingos, en días con bajo flujo”, indicó.
Para Candia, la principal herramienta para reducir el impacto de futuros recorridos no consiste únicamente en establecer calles alternativas, sino en realizar una planificación técnica integral con suficiente anticipación.
“Lo más importante es la buena planificación. Eso es clave. Planificar adecuadamente cualquier evento tiene que venir acompañado de una planificación técnica”, señaló.
Esta debería contemplar un estudio de la demanda vehicular, evaluar cuánto tránsito puede recibir cada ruta alternativa y programar al personal necesario para orientar a conductores y peatones en los puntos intervenidos.
También debería coordinarse la circulación del transporte público y los vehículos particulares para evitar que ambos flujos sean derivados hacia los mismos sectores y terminen generando nuevos cuellos de botella.
El tercer recorrido del Señor de los Milagros continuará modificando progresivamente la circulación del Centro de Lima conforme avance el anda hacia la Iglesia de las Nazarenas. Mientras las calles queden liberadas detrás de la procesión, el tránsito deberá restablecerse gradualmente.


