El inglés está cambiando las exigencias del mercado laboral peruano. Ya no es una competencia reservada a ejecutivos de empresas multinacionales o profesionales de negocios internacionales: también aparece en procesos de selección para puestos especializados de operaciones, calidad, logística, tecnología y proyectos, así como en carreras técnicas que requieren utilizar equipos, software y documentación internacional.
La diferencia está en que, para determinados cargos, el idioma ha pasado de ser un valor agregado a convertirse en una condición para avanzar en una selección. La exigencia se acentúa en puestos de mayor responsabilidad y en empresas que necesitan interactuar con clientes, proveedores o equipos de otros países.
“Hace algunos años el inglés era un valor agregado; sin embargo, hoy en muchas posiciones estratégicas, se ha convertido en un requisito que garantiza continuar o no en el proceso”, señala Lucero Requejo, managing consultant en Michael Page.
La especialista identifica esta tendencia en sectores como agroindustria, minería, energía, consumo masivo y servicios tecnológicos, impulsada por una mayor integración con cadenas globales de suministro, clientes internacionales, procesos de exportación y equipos regionales.
¿En qué sectores y puestos se exige inglés?
La demanda se extiende a distintas áreas de las empresas, aunque no con la misma intensidad. Según Requejo, el idioma aparece cada vez con mayor frecuencia en jefaturas, gerencias y roles especializados de operaciones, calidad, comercial, logística, tecnología y proyectos.
En estos puestos, el inglés cobra especial importancia cuando las funciones requieren interactuar con casas matrices, proveedores internacionales, clientes extranjeros o equipos regionales. Por ello, la exigencia no depende únicamente del sector o de la profesión, sino también del alcance de las responsabilidades.
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En agroindustria, minería, energía, tecnología y consumo masivo, el manejo del idioma puede facilitar el acceso a posiciones de mayor responsabilidad. En estos rubros, los profesionales pueden necesitar negociar, presentar resultados, coordinar proyectos o trabajar con interlocutores internacionales.
Pero la tendencia también alcanza a perfiles técnicos. Antonio Lazo de la Vega Velarde, director académico nacional de TECSUP, señala que el inglés resulta especialmente relevante en tecnología, software, automatización, electrónica, mantenimiento y minería, además de otras especialidades intensivas en tecnología.
La necesidad también está presente en mantenimiento, mecánica, redes, logística y manufactura. Un técnico puede requerir el idioma para consultar el manual de una máquina, interpretar las especificaciones de un equipo, utilizar una interfaz de software o seguir las instrucciones de un fabricante.
“Estos casos muestran que el inglés se está convirtiendo en una competencia transversal de la formación técnica”, afirma Lazo de la Vega.
¿Qué nivel de inglés piden las empresas?
No todos los puestos requieren el mismo dominio. La exigencia aumenta conforme crece la responsabilidad del cargo y la interacción con personas o equipos de otros países.
De acuerdo con Requejo, el mercado laboral demanda principalmente niveles intermedios y avanzados. En posiciones de liderazgo, tecnología, finanzas y negocios internacionales, el inglés avanzado suele ser un requisito indispensable. En cargos con un enfoque principalmente local, en cambio, todavía puede funcionar como un factor diferenciador.
La consultora destaca que el peso del idioma es particularmente alto en jefaturas, gerencias y posiciones especializadas que requieren interacción con clientes, proveedores, casas matrices o equipos regionales.
En los perfiles técnicos, el nivel necesario depende de las tareas. No es lo mismo comprender un manual que participar en una capacitación internacional o comunicarse directamente con proveedores extranjeros. Por eso, TECSUP observa una necesidad creciente de que los estudiantes superen el nivel básico y desarrollen mayor autonomía en el uso del idioma.
En la educación superior tecnológica, el nivel B1 constituye un requisito establecido por el Ministerio de Educación para obtener el grado y el posterior título, precisa el directivo. Sin embargo, las demandas laborales pueden requerir competencias adicionales, según la especialidad y las funciones que se desempeñen.
CV y entrevistas: ¿cómo evalúan los reclutadores?
El dominio del inglés es una de las competencias que pueden resultar relevantes para determinados puestos, pero los candidatos también deben demostrar que su perfil responde a lo que busca la empresa y presentar de forma clara sus capacidades y experiencia.
El Estudio Red & Green Flags de Bumeran, que identifica señales de alerta y comportamientos valorados por los reclutadores durante los procesos de selección, señala que el 64% identifica las aptitudes y habilidades de los talentos durante las entrevistas laborales. Otro 19% lo hace al revisar los currículums, mientras que el 17% las determina durante los periodos de prueba.
El CV, sin embargo, sigue siendo importante para avanzar en el proceso. Según el estudio, el 57% valora que permita entender el perfil en menos de un minuto. Asimismo, un 52% destaca que sea claro, conciso y fácil de leer; el mismo porcentaje valora que describa logros concretos y medibles, en lugar de limitarse a enumerar tareas, y que presente estabilidad laboral.
La coherencia de la trayectoria también figura entre los aspectos considerados: el 43% señala este atributo, mientras que el 39% destaca que la información sea clara y no presente contradicciones. Por su parte, el 35% valora los diseños limpios y ordenados.
Estos resultados apuntan a la importancia de presentar una trayectoria comprensible y evidencias concretas de la experiencia profesional. En puestos que requieren inglés, esto supone que el candidato debe tener en cuenta las exigencias de la vacante y explicar sus competencias de manera clara, sin confundir la declaración de una habilidad con la demostración de lo que puede hacer con ella.
Inglés y salario: ¿qué ventaja puede ofrecer?
El dominio del idioma puede ampliar el acceso a vacantes mejor remuneradas, aunque no existe, según la información proporcionada por Michael Page, un incremento salarial estandarizado que pueda atribuirse únicamente al inglés.
“Más que generar un incremento salarial estandarizado, el idioma amplía el acceso a vacantes mejor remuneradas, empresas con alcance global y también incrementa el poder de negociación del candidato”, sostiene Requejo.
La ventaja puede ser mayor en sectores como agroindustria, minería, energía, tecnología, finanzas y consumo masivo, donde el idioma permite asumir responsabilidades vinculadas con mercados internacionales. La diferencia está en las funciones que el profesional puede desempeñar gracias a esta competencia.
“Aquellos que pueden liderar reuniones, negociar, presentar resultados, gestionar proyectos regionales o interactuar con stakeholders globales suelen tener mayores oportunidades de crecimiento y acceso a compensaciones más competitivas”, afirmó.
En el caso de los técnicos, el inglés también amplía las posibilidades de capacitación y desarrollo profesional. Según Lazo de la Vega, estudiantes de TECSUP han podido postular a becas y programas internacionales, participar en intercambios y desenvolverse con mayor autonomía durante experiencias académicas en otros países, gracias también a su nivel de inglés.
Además, comprender documentación especializada permite acceder a información técnica, certificaciones y recursos de capacitación que pueden estar disponibles primero o principalmente en ese idioma.
Una competencia que debe aplicarse a cada especialidad
Para las empresas, el reto no consiste solamente en encontrar candidatos que acrediten conocimientos de inglés, sino profesionales capaces de utilizarlo en situaciones reales de trabajo.
En los puestos corporativos y especializados, esto puede implicar negociar, presentar información o coordinar con equipos internacionales. En los perfiles técnicos, puede significar interpretar instrucciones, consultar especificaciones o resolver problemas mediante documentación extranjera.
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“Las empresas están buscando profesionales que puedan aplicar el inglés en situaciones reales de negocio más que limitarse a tener conocimientos del idioma”, remarca Requejo.
En esa línea, el idioma no sustituye la experiencia ni el conocimiento técnico, pero puede ampliar su alcance. La exigencia dependerá del puesto, el sector y las responsabilidades, aunque su presencia en perfiles cada vez más diversos plantea un desafío para quienes buscan mejorar su empleabilidad o acceder a posiciones de mayor responsabilidad.
Inglés y crecimiento profesional: ¿qué dicen los datos?
El inglés también puede ser relevante una vez que el profesional consigue empleo. Un estudio realizado por el ICPNA en 2024, con una muestra de 276 personas de su comunidad Alumni y estudiantes de nivel avanzado, encontró que al 45% de los encuestados le solicitaron un nivel intermedio al postular a un puesto, mientras que al 32% le exigieron un nivel avanzado.
Los resultados también muestran la presencia del idioma en las actividades laborales: el 82% de los participantes indicó que utilizaba inglés en su trabajo. Además, el 90% consideró que esta competencia era decisiva o muy influyente para acceder a un ascenso, según el estudio.
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Para Alex Sauter, gerente académico y de Servicios Internacionales del ICPNA, el inglés puede marcar una diferencia en sectores como turismo, hotelería, comercio, tecnología y servicios, donde existe interacción con clientes, proveedores o equipos de otros países. Más allá de los puestos que lo exigen expresamente, señala que “contar con esta habilidad puede ampliar las posibilidades de asumir nuevas responsabilidades, participar en proyectos internacionales y acceder a oportunidades de crecimiento profesional”.
El aprendizaje, añade Sauter, puede desarrollarse en diferentes etapas de la vida laboral, ya sea para mejorar el desempeño, buscar una nueva posición o asumir nuevos retos. En ese proceso, el objetivo no debería limitarse a acreditar un nivel, sino a utilizar el idioma en situaciones concretas, como reuniones, conversaciones de negocios, negociaciones, presentaciones y proyectos.


