En una reciente entrevista concedida a El Comercio (12/10/26), el constitucionalista Domingo García Belaunde precisa de manera clara las respectivas funciones de las cámaras de Diputados y Senadores en cuanto a iniciativa legislativa.
Para ir al caso de las facultades solicitadas por el Ejecutivo, hoy en el centro del debate parlamentario, ¿es que el Senado está acreditado para agregar, a los 20 puntos aprobados en Diputados, algún otro de la propuesta original del Ejecutivo (66 puntos en total)? Para García Belaunde, no. El Senado no está facultado.
Por más que, en su opinión, al Senado se le han “quitado absurdamente” esas facultades y “la han puesto como una cámara revisora y correctora”, el asunto, “nos guste o no”, es que esta cámara “no tiene iniciativa legislativa, está reducida en cuanto a leyes. Revisa decretos, nombra magistrados del TC, autoriza a viajar a la presidenta, pero no tiene iniciativa legislativa”. Ignorar esto sería “desnaturalizar” sus funciones actuales, cuando “la fuerza política y legislativa está en Diputados. En materia legislativa, y en otras cosas, la Cámara de Senadores está pintada en la pared”.
Por la actitud de los oficialistas en el Congreso, tal parece que la política, como el papel, aguanta todo. Sin embargo, harían bien en tener en cuenta que desnaturalizar la función del Senado no solo afectaría un acuerdo puntual, sino la esencia de una estructura constitucional del Congreso. Y esto puede generar que se cuestionen y desdibujen las atribuciones precisas y distintas que corresponden a ambas cámaras.
Es ilegal “arreglar” los asuntos al caballazo. No puede terminar bien un manejo a punta de empujones para asentar una práctica en la que el Senado cumpla funciones que no le corresponden. Porque, si de lo que se trata es de ver quién es Pepe el vivo –o quién tiene más fuerza mediática– y se aprueba una decisión que exceda sus atribuciones, la victoria pírrica del Senado y del oficialismo marcará el inicio formal de una crisis política con todas sus letras. Dado que la Cámara de Diputados tiene la atribución de la iniciativa legislativa, no sería extraño que se autoimponga límites en el ejercicio de esta facultad para impedir que pasen proyectos que el oficialismo podría tener interés en aprobar.
Esto no se resolverá sino haciendo un gran esfuerzo de negociación que posibilite el establecimiento de una agenda política basada en algunos consensos centrales. Es el único camino para evitar una (otra) crisis política, y lograrlo es una responsabilidad del oficialismo y de la oposición.


