Un brote de varicela mantiene en vilo a dos comunidades nativas de la cuenca del río Tambo. Los contagios se multiplican de forma alarmante entre la población infantil de Boca Matimpironi y Kintaroni, dos de las zonas más aisladas del pueblo originario asháninka.
La Central Asháninka de Río Tambo (CART) denunció que el extremo aislamiento de estos territorios agrava el cuadro clínico de los menores. Al no existir carreteras, los comuneros deben caminar hasta 12 horas por la selva para conseguir ayuda, una travesía que pone en riesgo mortal a los enfermos.
Ante el peligro inminente, el presidente de la CART, Josué Sánchez Ramírez, exigió al Ministerio de Salud y al Gobierno Regional Junín el envío urgente de un vuelo humanitario. La organización indígena señala que se requiere personal médico, insumos y la evacuación aérea inmediata de los casos más graves.
La organización también criticó que el Estado no cumpla con el esquema nacional de vacunación en las fronteras de la Amazonía. Por ello, demandan campañas integrales y permanentes que lleven dosis y medicinas directo a las comunidades alejadas.
“La salud es un derecho de todos y la distancia no puede ser una barrera para recibir atención”, sentenció el dirigente.


