Para Pía León, los reconocimientos no son un punto de llegada. La distinción como Cocinera del Año, la elección de Kjolle como Mejor Restaurante del Perú en los Premios Somos 2026 y su reciente salto al puesto 7 de The 50 Best Restaurants representan, sobre todo, una confirmación del camino que ella y su equipo vienen construyendo. “Significa muchísimo para mí y para todo el equipo”, afirma. “Son reconocimientos que valoran un camino que venimos construyendo desde hace varios años y que, sobre todo, nos motivan a seguir fortaleciendo la propuesta con un propósito muy claro”.
Kjolle nació en 2018 como un espacio para mostrar la mirada personal de León sobre la despensa peruana. Con el paso del tiempo, el restaurante ha consolidado una propuesta que reúne ingredientes de distintas altitudes, investigación científica, diseño y una narrativa vinculada con la biodiversidad. En 2025, además, alcanzó el segundo lugar en Latin America’s 50 Best Restaurants. Ahora, el reconocimiento de los Premios Somos se suma a una trayectoria que la cocinera entiende como un esfuerzo colectivo.
“Nos da mucha energía y motivación para continuar trabajando con la misma dedicación y compromiso que han acompañado a Kjolle desde el inicio”, sostiene.
La exigencia también se construye en equipo
La experiencia de Kjolle contempla nueve momentos y exige precisión en cada etapa, desde la cocina hasta el salón. Sin embargo, para Pía, mantener un estándar alto no significa dejar de lado la calidez humana. Ambas dimensiones, explica, se sostienen mutuamente.
“Para sostener un estándar alto y ser consistentes necesitamos un equipo consistente, y eso implica cuidar a las personas”, señala. En el restaurante, ese trabajo se traduce en capacitación, orden y claridad sobre las responsabilidades de cada integrante. Pero también en una preocupación por el ambiente cotidiano: “Para mí es importante que el equipo tenga actitud y que disfrute de venir a trabajar”.
La disciplina ocupa otro lugar central. León reconoce que existen días buenos y otros más complejos, pero considera que todos forman parte del aprendizaje. La continuidad de un equipo que lleva años trabajando junto a ella también ha permitido construir confianza y sostener una experiencia exigente sin perder el trato cercano.
El premio a Kjolle, por ello, no se limita a la cocina. “Somos un equipo grande y todos sabemos que este reconocimiento es el resultado del trabajo de cada día. Es un reconocimiento que compartimos todos”, dice.
Del territorio al plato
Uno de los pilares de Kjolle es su articulación con Mater, el centro de investigación que profundiza en el conocimiento de los productos peruanos y sus territorios. El proceso comienza con viajes, encuentros con productores locales y estudios sobre los ingredientes en su contexto. Luego, esa información llega al restaurante, donde se exploran distintas aplicaciones.
“Mi relación con los ingredientes es cada vez más profunda gracias a ese trabajo. Se trata de entenderlos mejor, descubrir todo lo que pueden dar y encontrar nuevas formas de expresarlo”, explica León.
La investigación también permite que el equipo observe un mismo producto desde distintas disciplinas. A partir de allí, en la cocina se prueban texturas, sabores y formas de aprovechamiento. La innovación, sin embargo, no busca borrar el origen del ingrediente, sino hacerlo más visible.
“Hay innovación, pero muy anclada en el respeto por el origen del producto”, afirma. Por eso, cuando el ingrediente llega al plato, la intención es intervenirlo lo menos posible para que pueda reconocerse. Después, el equipo de salón debe completar el recorrido y explicar de dónde viene, cómo se trabajó y qué historia contiene.
La experiencia de Kjolle se extiende también a la vajilla, los textiles, la botánica y los biomateriales. León trabaja junto con el equipo de diseño, el área de I+A Materiales de Mater y colaboradores locales de Barranco para que cada elemento dialogue con los demás.
“Todo está pensado para acompañar la experiencia y poner en valor la biodiversidad que está detrás de Kjolle”, señala.
Una cocina que preserva memoria
Para León, el conocimiento sobre los ingredientes no puede separarse de las técnicas y prácticas que los acompañan. Su interés está puesto tanto en descubrir nuevos productos como en mantener vigentes aquellos saberes que podrían desaparecer.
Entre los ejemplos que menciona están la huatia, una forma tradicional de cocción de tubérculos, y técnicas como el tejido de cintura y el teñido botánico en Cusco. “Lo que buscamos inculcar en las siguientes generaciones es esa curiosidad, esa intención de aprender desde el origen: desde el producto hasta los métodos y técnicas tradicionales de cocción o de cultivo”, explica.
La conservación de estos conocimientos, añade, es una responsabilidad compartida. No se trata únicamente de preservar una técnica gastronómica, sino de fortalecer la identidad y la cultura de una sociedad.
Esa mirada también está presente en la forma en que imagina el futuro de la gastronomía peruana. León apuesta por una cocina construida desde la honestidad, la verdad, la coherencia y el respeto. Valores que, en su opinión, deben estar presentes tanto en la relación con los productos como en el trato hacia los equipos, los productores y los comensales.
“Para mí, esto significa tener respeto por el origen del producto, sus procesos, su historia y su legado, pero también por todas las personas que forman parte de esa cadena para que llegue hasta el restaurante”, sostiene.
Paciencia, disciplina y humildad
A las nuevas generaciones de cocineros que la consideran un referente, León les recomienda tener claridad sobre lo que quieren y ser conscientes de las decisiones que toman cada día. El oficio, dice, demanda disciplina, constancia, decisión y confianza en uno mismo, pero también paciencia.
“Al inicio, como cualquier otra cosa, esto va a requerir un esfuerzo extra, y hay que estar dispuesto a darlo”, afirma. También considera indispensable mantener la mente abierta y la disposición para seguir aprendiendo. “Uno nunca sabe todo y siempre hay algo nuevo que aprender”.
Su consejo final está relacionado con la humildad. En una industria donde los reconocimientos pueden convertirse en hitos visibles, León recuerda que el trabajo cotidiano es el que sostiene cualquier logro.
“Y, sobre todo, mantener los pies en la tierra: la humildad siempre hace la diferencia”, concluye.


