Russell Brand llegó ayer al tribunal de Southwark, en Londres, junto a su esposa Laura. Horas después salió esposado, ya no como el cómico irreverente que conquistó Gran Bretaña y Hollywood, sino como un hombre condenado. Un jurado lo declaró culpable de violación y de agresión sexual, y el juez ordenó que quedara bajo custodia hasta que se conozca su sentencia.
El jurado del Tribunal de la Corona de Southwark halló culpable al actor, de 51 años, de un cargo de violación y tres de agresión sexual. Sin embargo, lo absolvió de otros dos cargos de violación y de uno de intento de agresión indecente. La decisión no fue inmediata: doce jurados, cuatro mujeres y ocho hombres, deliberaron durante más de ocho horas antes de pronunciarse.
Para entender el peso de ese fallo hay que mirar el alcance del caso. Brand, que fue uno de los presentadores más conocidos de Gran Bretaña y es exmarido de la cantante estadounidense Katy Perry, había negado todas las acusaciones. Los hechos juzgados abarcan de 1999 a 2009 y surgen de las denuncias de seis mujeres. Ninguna conocía a las otras, y todas acudieron a la policía después de un documental televisivo y de reportes de prensa de 2023 que recogían acusaciones anónimas contra el actor.
Diez años de acusaciones
Esa década coincide con el ascenso de Brand. Los cargos cubren los años en que pasó de hacer stand-up en locales pequeños a ser presentador de televisión y estrella de cine, con películas como “Get Him to the Greek” y “Arthur”. La fiscalía lo describió como un depredador sexual “despiadado”. La policía fue en la misma dirección: el detective superintendente Andy Furphy, de la Policía Metropolitana de Londres, sostuvo que Brand usó su influencia y su fama para explotar a mujeres y que, a medida que su perfil crecía, también crecía su sensación de impunidad.
Los hechos por los que fue declarado culpable se reparten entre lo privado y lo público. El veredicto por violación corresponde a un hecho de 2009, relatado por una mujer que lo conoció tras un espectáculo. Las tres agresiones sexuales, en cambio, ocurrieron frente a otras personas: una en un bar de Londres en 2004, otra contra una trabajadora de radio delante de su séquito, y otra durante un proyecto promocional en 2009, ante dos colegas. La diferencia importa: en esos casos había testigos.
Frente a esos relatos, la defensa mantuvo la misma línea durante todo el juicio. Brand negó las acusaciones y sostuvo que los encuentros fueron consentidos o que los relatos eran falsos. En el estrado reconoció que llevó una vida promiscua, pero aseguró que nunca obligó a nadie a hacer algo contra su voluntad. El jurado aceptó esa versión solo en parte: lo absolvió de tres de los siete cargos.
El camino hasta el veredicto fue largo. Brand fue imputado en dos etapas: cinco cargos en abril de 2025 y otros dos, de violación y agresión sexual, en diciembre de ese año. Para juzgarlos juntos, el proceso se aplazó de junio a octubre de 2026, y el juicio se abrió el 12 de octubre. Tras semanas de testimonios, llegó el fallo.
Ahora la atención está puesta en el lunes, cuando el juez Joel Bennathan dictará la sentencia y, según adelantó, la pena será larga. Pero ese no es necesariamente el final. Tras el veredicto, la Policía Metropolitana de Londres informó que Brand es investigado por otras denuncias de violación presentadas por dos mujeres. Aun con una sentencia en camino, su situación judicial sigue abierta.


