La crisis energética gatillada por la guerra en el Golfo Pérsico ha revalorizado a los combustibles fósiles y desvirtuado la idea de que la ‘era’ de estos energéticos está llegando a su final. Por el contrario, las petroleras major (top globales) están redoblando sus inversiones en petróleo y gas, mientras que los países con riqueza hidrocarburífera compiten por captar ese flujo de capital.
Es el caso de Ecuador, Colombia y Argentina, naciones con las cuales “debemos compararnos porque tenemos que ser atractivos o los inversionistas se irán a esos países”, manifiesta Guillermo Shinno, ministro de Energía y Minas.
Los indicadores del sector evidencian, efectivamente, que el Perú no es competitivo en exploración y explotación de hidrocarburos. Muestra de ello es el derrumbe de la inversión en exploración, que pasó de US$946,7 millones en el 2012 a US$9,8 millones en el 2025 (-99%), según estadísticas compiladas por la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH).
Esto, en línea con la reducción de los contratos de exploración, que se han contraído desde 62 hasta cinco en dicho período, con el agravante de que solo en tres de ellos –los lotes Z-61, Z-62 y Z-63, de Anadarko– se ejecuta verdadera actividad exploratoria.
No causa extrañeza, por tanto, que las reservas de petróleo y gas natural hayan retrocedido en 50,1% y 65%, respectivamente, en el transcurso de la última década, como señala el Libro de Recursos de Hidrocarburos 2024 del Minem.
“Actualmente solo hay una empresa que realiza exploración en el Perú, y es Anadarko”, puntualiza José Mansen, ex jefe de la Oficina de Gestión Social del Minem.
No causa extrañeza, por tanto, que las reservas de petróleo y gas natural se hayan consumido en 50,1% y 65%, respectivamente, en el transcurso de la última década, como señala el Libro de Recursos de Hidrocarburos 2024 del Minem.
Y todo esto, mientras la población peruana demanda más combustibles fósiles, ya sea diésel y gasolinas, como ocurre en las regiones Ucayali y Loreto, o gas natural, como solicitan las regiones del sur.
Petróleo y gas
En este contexto, atraer nuevas inversiones para incrementar las reservas de hidrocarburos es un reto urgente, sobre todo, en el caso del petróleo, energético cuya producción declina progresivamente, al extremo de que hoy producimos lo mismo que hace 80 años, es decir, 37 mil barriles por día (bpd).
Hablamos de un volumen insuficiente para cubrir las necesidades del país, estimadas en 250 mil bpd de combustibles líquidos.
La problemática de los combustibles líquidos no es, sin embargo, lo único que preocupa a las autoridades. Para el Minem reviste especial gravedad el declive de las reservas de gas natural por sus implicancias para el sector eléctrico, el “gran consumidor de dicho energético”.
“Recordemos que el gas de Camisea tiene un horizonte de 13 años al ritmo de producción y consumo actuales. Si no reponemos las reservas, el sector de generación eléctrica no dispondrá de gas y eso significa que los precios de la electricidad se van a disparar en 13 o 14 años, y eso es lo que queremos evitar”, manifiesta el ministro Shinno.
A fin de impedir este gris escenario, el funcionario advierte que no queda otra salida “más que promover la inversión en exploración”. ¿De qué manera?
Plan del Gobierno
El Minem y la SPH están de acuerdo en que la falta de competitividad de nuestro país para atraer inversiones en exploración se debe a los plazos desproporcionados en la aprobación de los permisos y autorizaciones.
Por ejemplo: para perforar un primer pozo exploratorio en el Perú las empresas petroleras deben esperar de 10 a 20 años, tiempo excesivo si lo comparamos con el promedio en Colombia (cuatro a cinco años) o Ecuador (tres a cuatro años).
Para corregir esta inequidad, el Minem plantea una reforma regulatoria enfocada en dos puntos principales: el rediseño de la permisología, pero “sin rebajar los estándares ambientales”; y la modernización del marco legal.
Elementos principales de esta reforma son la denominada Ventanilla Única de Hidrocarburos, que se implementará mediante decreto supremo, y la actualización de normas como la Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH) y el Reglamento de Calificación de Empresas Petroleras, explica la viceministra de Hidrocarburos, Iris Cárdenas.
Carlos Gonzales, gerente general de Enerconcult, precisa que será una reforma quirúrgica, pues no habrá muchas variaciones. Esto, a fin de evitar los problemas que surgieron en el 2018 cuando el Minem intentó modificar más de 30 artículos de la LOH, sin mayor fortuna.
De allí la propuesta de reformular sólo algunos ítems específicos de este cuerpo de ley, como la vigencia de los contratos de explotación de petróleo (40 años) y gas (30 años), los cuales serán ampliados hasta su límite económico, es decir, hasta su agotamiento, como ocurre con las concesiones mineras. También se plantea fijar regalías competitivas, para aproximarlas a los estándares internacionales.
Con este nuevo impulso, el Minem busca atraer capitales de riesgo para explorar nuevos horizontes como las aguas profundas (off-shore) y las cuencas-frontera, las cuales albergan inmensos recursos prospectivos. Se trata, empero, de un camino que ya viene siendo andado de a pocos. Y es que, de acuerdo a Perú-Petro, existen buenas noticias al respecto después de un largo tiempo.
Contratos off-shore
El martes pasado, la australiana Condor Energies anunció el inicio de negociaciones con Perú-Petro para acceder a un contrato de licencia en lote Z-72 (‘off-shore’ de Tumbes).
Se trata de un área en donde “ya hubo descubrimientos previos, por lo que la empresa considera que hay gas natural en grandes cantidades”, refiere Esteban Bertarelli, presidente de la agencia de hidrocarburos.
Condor estima que el lote Z-72 puede contener hasta 1 trillón de pies cúbicos (TCF) de gas natural en recursos contingentes, volumen similar a los contabilizados en todo el noroeste del país. Esto, además del potencial de petróleo, que la empresa calcula en 3.300 millones
Víctor Sanz, vicepresidente del Instituto Peruano de Ingenieros de Gas, Petróleo y Energía (IPIGPE), comparte este optimismo porque “el mar de Tumbes es puro petróleo”, al extremo de que “hay zonas en donde éste aflora en la superficie en grandes cantidades”.
Perú-Petro tiene la ilusión de suscribir el contrato del lote Z-72 antes de fin de año. Sería, apunta Bertarelli, uno de los cinco o seis contratos de licencia que se firmarían con empresas petroleras en lo que resta del 2026.
Plato de fondo son los dos contratos que la agencia de hidrocarburos proyecta firmar antes de fin de año con TotalEnergies, petrolera major francesa (la sexta más grande a nivel global) que busca explorar el litoral de Lambayeque en dos nuevos lotes, bautizados como Z-70 y Z-71.
Se trata, explica Bertarelli, de áreas que la francesa ha evaluado previamente - a través de Convenios de Evaluación Técnica (CET) - y que han demostrado tener potencial de petróleo y gas, por lo que aspira a explorarlas.
Si la noticia se confirma sería un gol por partida triple porque TotalEnergies no vendría sola, sino acompañada por otros dos pesos pesados: Qatar Energy y Petrobras. Tendríamos, así, varios nuevos jugadores que se sumarían al trabajo que ya viene realizando Anadarko en el off-shore.
Anadarko y Cheiron
“Actualmente hay una sola empresa que realiza exploración en el Perú, y es Anadarko”, puntualiza José Mansen, ex jefe de la Oficina de Gestión Social del Minem.
La estadounidense concluyó recientemente la campaña de exploración sísmica 3D más grande jamás efectuada en el Perú y ahora se apresta a perforar su primer pozo exploratorio en el lote Z-62, frente a las costas de Trujillo. Esto, hacia el primer trimestre del 2027
César Ardiles, vicepresidente de exploración de Anadarko Perú, manifiesta que la compañía alberga la esperanza de descubrir petróleo liviano (de alta calidad) y que, para ello, se encuentra gestionando la contratación de un barco de exploración y ultimando detalles para lograr la aprobación del estudio de impacto ambiental (EIA) ante el Senace.
“Nuestra expectativa es lograr la aprobación del EIA en el mes de noviembre”, señala el ejecutivo.
La perforación del lote 192, explica Bertarelli, catapultará las cifras de inversión en exploración. Y otro tanto ocurrirá con la producción de petróleo, que se incrementará con el reinicio de operaciones del lote 192 (Loreto).
Y es que el Directorio de PerúPetro dio luz verde, días atrás, a la participación de la egipcia Cheiron en el reflotamiento del proyecto petrolero en asociación con Petro-Perú.
La agencia de hidrocarburos confía en que la empresa norafricana reactivará las operaciones del yacimiento, detenidas desde el 2020, de tal manera que “pueda reiniciar producción un año y medio después de la firma del contrato con el Estado peruano”.
Para conseguir este objetivo el Gobierno tiene que aprobar dos decretos supremos: uno, disponiendo la transferencia a Petro-Perú de la totalidad de las acciones de Altamesa Energy (exoperador del proyecto); y otro disponiendo la transferencia a Cheiron del 75% de Petro-Perú.
Ambos DS tienen que ser promulgados antes del 24 de octubre. De lo contrario, el contrato del lote 192 volverá a foja cero y será devuelto a Perú-Petro.
Nota: Perú-Petro informó que el sábado 17 de octubre se expidió el DS 021-2026-EM, que dispone la cesión de la participación de Alta Mesa en el lote 192 a Petro-Perú.


