La tragedia que golpeó a Nepal y Tíbet el 26 de agosto de 2026 tiene como protagonista a una fuerza natural poco conocida fuera de las regiones montañosas: los llamados GLOF, siglas en inglés de Glacial Lake Outburst Flood, o inundaciones repentinas por desbordamiento de lagos glaciares. Sin embargo, los primeros análisis científicos advierten que todavía se investiga si el desastre fue propiamente un GLOF o si estuvo provocado directamente por un enorme desprendimiento de hielo y roca. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señala preliminarmente que un colapso glaciar en el Parque Nacional Langtang habría desencadenado un flujo de escombros e inundación que recorrió cerca de 100 kilómetros.
¿Qué es exactamente un GLOF y cómo se produce?
Un GLOF ocurre cuando un lago formado por agua de deshielo de un glaciar libera de manera repentina un volumen considerable de agua. Estos lagos pueden estar contenidos por morrenas —acumulaciones de rocas y sedimentos— o por hielo, estructuras que pueden romperse cuando reciben una presión extraordinaria. Cuando la barrera cede, el agua se desplaza violentamente hacia las zonas bajas y puede arrastrar piedras, barro, árboles y grandes bloques de hielo.
El peligro está precisamente en la velocidad con la que se desarrolla el fenómeno. Un estudio científico publicado esta semana sobre un GLOF ocurrido en Nepal en 2024 determinó que una crecida alcanzó la localidad de Thame en apenas 22 a 25 minutos, después de liberar alrededor de 770.000 metros cúbicos de agua y alcanzar un caudal máximo superior a 800 metros cúbicos por segundo. Los investigadores advierten que incluso lagos pequeños y de formación relativamente reciente pueden convertirse en una amenaza importante.
¿El desastre de Nepal fue causado por un GLOF?
Aquí está una de las claves del caso. En las primeras horas después de la catástrofe, algunos análisis apuntaron a un GLOF como posible explicación. No obstante, nuevas imágenes y evaluaciones de expertos han planteado otra hipótesis: que un gigantesco desprendimiento de hielo y roca desde las montañas haya caído directamente sobre el sistema fluvial y generado el devastador flujo de agua y sedimentos. El USGS describe el episodio como un probable colapso glaciar que provocó una avalancha de escombros y una inundación repentina.
La incertidumbre científica es importante porque un GLOF y un desprendimiento glaciar pueden producir consecuencias parecidas, pero no son exactamente el mismo proceso. Investigadores que estudian el episodio señalan que el material desprendido desde las laderas del Himalaya pudo incorporar hielo, nieve y roca, generando una enorme descarga hacia el río Lhende Khola y posteriormente hacia los sistemas Bhote Koshi y Trishuli. Por ello, la explicación definitiva todavía está bajo investigación.
¿Por qué los glaciares del Himalaya generan tanta preocupación?
El episodio de Nepal vuelve a poner sobre la mesa un riesgo que los científicos llevan años siguiendo: el crecimiento y transformación de los lagos glaciares a medida que los glaciares retroceden. Un comentario publicado por Nature advierte que existen más de 200 lagos glaciares considerados de alto riesgo en el Himalaya y relaciona la reciente inundación con un patrón de desastres que requiere mejores sistemas de alerta temprana.
Además, la región ya había experimentado un GLOF destructivo en 2024, cuando una inundación en el valle de Thame liberó cientos de miles de metros cúbicos de agua y dejó graves pérdidas económicas. La investigación científica publicada ahora concluye que el retroceso de los glaciares y la evolución rápida de pequeños lagos pueden incrementar la exposición de las comunidades ubicadas aguas abajo.
El desastre de agosto de 2026 demuestra por qué estos fenómenos requieren vigilancia permanente. La inundación provocada por el colapso glaciar dejó cientos de muertos y desaparecidos y destruyó carreteras, puentes y otras infraestructuras en Nepal y Tíbet. Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades también vigilan un nuevo lago formado tras el desastre, debido al temor de que pueda generar otra inundación si la barrera natural que lo contiene llega a romperse.
