El escudo que se levanta en la margen izquierda del río Chira tenía la mitad de su maquinaria detenida. En la inspección del 7 de octubre en Tamarindo–La Huaca, Paita, región Piura, la Contraloría encontró dos tractores y una excavadora inoperativos. Tres de los seis equipos registrados al inicio de los trabajos de prevención estaban fuera de servicio, con fallas que afectaban el rendimiento de la intervención.
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La alerta figura en el Informe de Hito de Control N.° 19250-2026-CG/GRPI-SCC, del 14 de octubre. El documento advierte que esta paralización genera el riesgo de incumplir el plazo de ejecución y dejar desprotegida a la población ante eventos hidrológicos asociados al fenómeno El Niño 2026–2027. La actividad está a cargo de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
La intervención busca ampliar la capacidad del cauce para prevenir desbordes e inundaciones que afecten a pobladores y zonas agrícolas. Comprende limpieza, descolmatación y conformación de bordos con material del río, con una inversión presupuestada de S/ 1,627,146.88. El cronograma fue proyectado entre el 7 de septiembre y el 19 de noviembre de 2026.
En el campamento, el asistente de residencia indicó que las máquinas estaban en mantenimiento. El cuaderno de ocurrencias permitió seguir el rastro de las averías: la paralización no era reciente. El tractor Komatsu de serie 82499 llevaba 13 días consecutivos sin operar al momento de la visita. Una manguera hidráulica rota lo mantenía detenido desde el 24 de septiembre.
El segundo tractor, de serie 82529, también había quedado fuera de servicio desde el 24 de septiembre. Presentaba fuga de aceite hidráulico y desgaste en el sistema de rodamiento. La excavadora de serie 808867 también estaba paralizada, con problemas en el turbocompresor. Según el informe, su inoperatividad estaba registrada desde el 3 de octubre.
Las averías pusieron un freno al rendimiento previsto para las partidas críticas. Sin los dos tractores, no se alcanzaban las metas de 850 metros cúbicos diarios para descolmatar el cauce y 810 metros cúbicos para conformar el bordo seco. La excavadora detenida afectaba la meta de 1,200 metros cuadrados diarios para el perfilado y acabado del talud. Estas labores requieren el uso continuo de maquinaria.
La ficha referencial prevé un tramo de 1.3 kilómetros. El residente informó que se consideraba extenderlo hasta 1.85 kilómetros, con 100 metros adicionales aguas abajo y 450 metros aguas arriba. Ese escudo más largo exigiría la operatividad total de los equipos, señaló la comisión, para proteger a la población y los terrenos agrícolas de posibles inundaciones.
El informe incluye cinco alertas de controles anteriores que seguían sin corregirse, aunque registraban acciones en curso. En Ejidos–Puente Bolognesi subsistía la insuficiencia de maquinaria para retirar material excedente. También figuraba el riesgo de duplicar el abastecimiento de combustible a equipos ya atendidos mediante un convenio privado.
Se sumaban deficiencias en documentos de gestión de seguridad y señalización de áreas de trabajo, y fallas en el control y registro del combustible y uso de maquinaria. Estas últimas generaban el riesgo de pagar por combustible no utilizado en la actividad. Asimismo, seguía pendiente la disponibilidad operativa de un cargador frontal por el retraso en su reparación.
La Contraloría recomendó a la ANA adoptar medidas preventivas y correctivas y comunicar las acciones adoptadas o por adoptar, con documentación de sustento.


