Los integrantes de la comunidad nativa de Bajo Kimiriki, ubicada en el distrito de Pichanaqui, provincia de Chanchamayo, decidieron paralizar las actividades de extracción de materiales en el cauce del río Perené, ante la preocupación por los posibles daños ambientales y riesgos para la población.
Los comuneros cuestionan las operaciones de empresas privadas dedicadas a la extracción de piedras y hormigón, debido a que consideran que estos trabajos podrían alterar el curso natural del río y afectar el ecosistema de la zona.
Según denunciaron los pobladores, las empresas estarían realizando sus actividades con presuntas autorizaciones de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y mediante pagos efectuados a la Municipalidad Distrital de Pichanaqui. Sin embargo, sostienen que no existiría una fiscalización adecuada para garantizar el cumplimiento de las normas ambientales.
Temen inundaciones durante temporada de lluvias
La preocupación de los habitantes aumenta ante la proximidad de las lluvias y las advertencias relacionadas con el fenómeno de El Niño, condiciones que podrían incrementar el caudal del río Perené.
Los comuneros advierten que la extracción de materiales y las posibles modificaciones del cauce, sin las evaluaciones técnicas correspondientes, podrían aumentar la vulnerabilidad de las viviendas y terrenos cercanos frente a eventuales inundaciones.
Ante esta situación, la comunidad decidió impedir la continuidad de las actividades extractivas como medida de protección de su territorio y sus recursos naturales.
Asimismo, los pobladores exigieron a la Municipalidad Distrital de Pichanaqui y a las autoridades nacionales esclarecer qué permisos se habrían otorgado a las empresas y verificar si las operaciones cumplen con las exigencias ambientales.
La comunidad solicita una intervención de las entidades competentes para evaluar los posibles impactos de la extracción y garantizar la seguridad de las familias asentadas en las inmediaciones del río Perené.

