La economía de Estados Unidos creció un 0.8% en julio-septiembre con respecto al segundo trimestre del año, mientras que en tasa anualizada, la primera potencia mundial creció un 3.4% frente al 2.2% anterior, a tono con los pronósticos de los analistas.
Si bien la economía creció en el tercer trimestre, la inflación se mantuvo alta en septiembre, según datos difundidos este jueves antes de las cruciales elecciones de mitad de mandato de la próxima semana.
La cifra del crecimiento es una buena noticia para el presidente Donald Trump. Los analistas esperaban un buen desempeño, pero un poco inferior, de 3.1% interanual.
En el segundo trimestre el crecimiento había sido de 2.2%.
“Los factores que contribuyeron al aumento del PBI real en el tercer trimestre fueron incrementos en la inversión, el gasto de los consumidores y el gasto público, que se vieron parcialmente compensados por una disminución de las exportaciones”, señaló la Oficina de Análisis Económico del departamento en un comunicado.
Por su parte, la inflación subió 3.6% interanual, en septiembre, según el índice PCE, el preferido de la Reserva Federal para establecer su política monetaria.
Esa cifra resultó ligeramente inferior al 3.6% que había anticipado el consenso de MarketWatch.
En medición intermensual, el aumento de la inflación fue de 0.5%, este sí conforme a las expectativas de los analistas.
La primera estimación del dato, publicada este jueves por la Oficina de Análisis Económico (BEA), refleja sobre todo incrementos en la inversión de capital, motivados por el auge de la inteligencia artificial (IA), el consumo de los hogares y el gasto público, los cuales fueron contrarrestados parcialmente por una disminución en las exportaciones, que cayeron un 5.7% anualizado.
Las importaciones, que restan en el cálculo del producto bruto interno (PBI), aumentaron un 19.7% según el informe, publicado apenas cinco días antes de las elecciones de medio mandato, en las que se decidirá el control del Congreso, con la marcha de la economía entre las mayores preocupaciones de los votantes.
La inversión de capital privado creció el 19.4% en tasa anualizada en el tercer trimestre. En concreto, la inversión corporativa subió un 12.7% y la de equipamiento, principalmente informático, creció un 20.9%.
Mientras, la inversión residencial cayó un 3.3% después de haberse incrementado un 2.8% en el periodo anterior.
El gasto privado aumentó en un 3.8%, al mismo nivel del dato del segundo trimestre, y reflejó incrementos tanto en servicios, impulsados por un auge en la atención sanitaria y la hospitalidad, como en bienes, debido a un aumento en el apartado de medicamentos recetados.
Por su parte, el gasto público se incrementó en un 5.3%, movido principalmente por un alza del 15.8% en el gasto federal, sobre todo el incremento del 22.2% del consumo no relacionado con la defensa, el cual venía de caer un 12.7% en el trimestre anterior.
En julio-septiembre, el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) aumentó un 2.1% anualizado, mientras que el dato subyacente, que excluye alimentos y energía por su volatilidad, creció un 2.5%.
El PBI, junto a la inflación -incluyendo las cifras del PCE- y los datos de empleo, son indicadores clave para la Reserva Federal (Fed) en sus decisiones de política monetaria.
En su reunión de este miércoles, el banco central decidió dejar estables los tipos de interés en la horquilla 3.75% a 4%, a pesar de la presión de la Casa Blanca por una bajada más agresiva de las tasas.
Elaborado con información de AFP y EFE


