La inteligencia artificial (IA) viene cambiando constantemente nuestra realidad, y uno de los retos para el Perú es integrarse a este nuevo escenario tecnológico mundial. Es así que hace unos días el gobierno estableció el perfil del Oficial de Inteligencia Artificial, un tipo de funcionario que, al menos sobre el papel, tendrá el trabajo de hacer la adopción de la IA en las diferentes entidades del Estado.
¿Qué clase de funcionario será este Oficial de Inteligencia Artificial y por qué puede ser clave en la digitalización del sector público?
Señala el especialista Adrián González que este tipo de perfil ya existe, y en algunos países recibe el nombre de Chief AI Officer, o Director de Inteligencia Artificial.
“Suele ser un perfil muy de combinación de conocimiento del sistema público, obviamente, porque estamos en contexto público, conocimiento de la inteligencia artificial, conocimiento de la regulación y conocimiento de un sistema de colaboración con entidades públicas y privadas”, indicó al ser preguntado por El Comercio en su conferencia del AI Summit.
Además, consideró que este tipo de funcionario “suele ser bastante útil”, en este caso, para dirigir iniciativas regulatorias, de creación de nuevos modelos, entre otras actividades.
Por su parte, Alfredo Pérsico, presidente ejecutivo de Future Lab, consideró necesario este tipo de rol y que “está bastante bien enmarcado”. Sin embargo, el detalle está en que “tenga el pleno respaldo de la alta dirección para poder montar un sistema de gobernanza de IA”.
“Lo fundamental de este proceso es cómo la alta dirección de las entidades públicas realmente integran dentro de su perspectiva, su mirada y su prioridad el tema de la IA para que este oficial tenga buen campo de acción. Porque en la medida que no exista eso, vamos a tener una brecha bastante profunda”, comentó en entrevista con este Diario.
En esa línea, planteó un modelo 360, que cuenta con un nivel de alta dirección, en el que se discuten las políticas, las estrategias, se definen los grandes cambios. En segundo lugar, una línea operativa; y finalmente un nivel de estrategia y soporte.
Una vez se cumplen estos tres niveles, es allí donde entra el Oficial de IA, y para que pueda promover el uso de la inteligencia artificial con responsabilidad. “El oficial te dice: ‘vamos a hacer que la IA sea un tema estratégico, llegue a la operación y fortalezca la capacidad de soporte’”, indicó.
¿Y cómo se comportaría la inteligencia artificial en el sector público?
Para Leo Marrou, director comercial de HP, el sector público tiene varios desafíos en torno a los procesos de cómo adquiere y cómo invierte en tecnología.
“Hoy, partiendo por ahí, el Estado tiene que transformar primero la forma como gestiona la tecnología. Luego, cómo adquiere la tecnología, porque necesita estar preparado para todo este cambio, y por último está el tema de entrenamiento, capacitación y sensibilización”, indicó.
Otro aspecto es la parte normativa. Si bien hoy se cuenta con una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA), el avance se ha ido dando de a poco desde el 2021 cuando se reconoció a la IA como tecnología emergente. Su posterior boom a nivel mundial coincidió en el 2023 con la Ley N° 31814, que promueve el uso de la IA, y que se reglamentó dos años después.
Para Marrou, “el Estado peruano tiene que normar el uso de la IA dentro y fuera”. Y en este camino es que se deben plantear “arquitecturas que protejan información”, es decir, procesos sin exponer o poner en riesgo la información de las personas.
Alfredo Pérsico observa más las ventajas del Estado.
“Lo primero es que la inteligencia artificial ama la burocracia”, dice.
En ese sentido, la IA puede ser un aliado del Estado en tanto la IA “busca la trazabilidad de las documentaciones que se les está poniendo, y puede ganar potencia a la hora en la que sistematiza la información, la estructura, la organiza”.
Una de las funciones de la IA sería destrabar los procesos del sector público. Sin embargo, para Pérsico el problema es que “al no conocerla, a veces no se va a aprovechar y tienes que saber qué se puede hacer y qué no [con la IA]”.
El sector público aun está a tiempo para entrar en la ruta de la IA, pero el gran salto que se tendría que dar es también cultural, con apoyo de la imaginación, la innovación.
“El gran desafío que tenemos es cultural. No es un tema solamente de tecnología [...]. Entonces, hay que alinear cuál es la arquitectura digital y de inteligencia artificial que estamos pensando para nuestras instituciones”, puntualizó Pérsico.
En este camino por transformar el Estado, el sector privado también tiene participación.
Más allá de contar con la tecnología, Señala Marrou que “el sector privado influye mucho a nivel educativo en el sector público”. Es decir, el apoyo en la capacitación y entrenamiento del personal para transformar al Estado.
“Hoy por hoy el Estado por sí solo no va a poder hacerlo si no lo acompaña el sector privado”, indicó.
Y a nivel tecnológico aparece el concepto de la IA local. Es decir, un servicio de IA que no dependa de la nube, de esa red de datos y el trabajo de servidores remotos de firmas privadas de IA, y que implicarían un alto costo para el Estado por el uso de tokens.
Marrou señala que la ventaja de la IA local es “el entorno más controlado donde la seguridad está garantizada” y que permite modelar dentro del mismo equipo y entrenar a tu propia IA. Aun así, recomendó una forma de trabajo híbrida.
“Yo creo que el modo de trabajo más adecuado hoy es el híbrido: tener IA local y tener IA en nube, porque la nube te habilita otros conceptos, trae mucha más información”, explicó.


