La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York presentó este jueves 8 de octubre una nueva acusación formal contra el derrocado líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, imputándoles el delito de conspiración para cometer tortura en perjuicio de opositores políticos y ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela.De acuerdo con el documento judicial de 30 páginas, los acusados articularon y dirigieron durante más de dos décadas un sistema de represión estatal violenta orientada a sofocar la disidencia, intimidar a la población y preservar el control político, apoyándose en cuerpos de seguridad, el sistema judicial y organizaciones criminales.
Al respecto, en una declaración pública, Kash Patel, director del FBI, dijo: "El régimen de Maduro sometió a más de una docena de estadounidenses a tortura mientras estaban bajo la custodia del gobierno venezolano" y agregó que las agresiones incluyen "drogas, electrocución, agresión sexual y más".
Métodos de tortura y patrones de abuso documentados
La acusación de la fiscalía estadounidense detalla que la estructura de represión ejecutó actos de violencia física y psicológica de forma sistemática contra los prisioneros.Entre los métodos descritos en el expediente figuran descargas eléctricas en diversas partes del cuerpo -incluidos los genitales-, ahogamientos simulados, golpizas con puños, cinturones y tubos, asfixia con bolsas de plástico y suspensión corporal de manos y pies hasta perder el conocimiento. Además, violación con objetos, desnudez forzada, aislamiento prolongado, negación de agua y alimentos, e inyección forzada de sustancias que provocaron convulsiones a las víctimas. Asimismo, se documentaron torturas psicológicas centradas en amenazas directas de asesinato o agresiones contra familiares de los prisioneros, incluidos niños y niñas.Una comparación realizada por CNN resalta que los patrones y métodos expuestos en la imputación coinciden con las denuncias documentadas por la Misión de Determinación de Hechos de las Naciones Unidas.
Casos de ciudadanos estadounidenses y víctimas de persecuciónLa acusación recoge los testimonios de varios ciudadanos estadounidenses retenidos en cárceles venezolanas, identificados en el texto legal como Víctima-7, Víctima-8 y Víctima-9. La Víctima-7 fue aprehendida en enero de 2022 tras ingresar a Venezuela y permaneció ocho meses y medio en la prisión de Boleíta Norte, donde sufrió descargas eléctricas, asfixia, golpizas e inyecciones forzadas de sustancias dañinas; un relato que guarda coincidencia con la detención denunciada públicamente por el estadounidense Osman Khan, de acuerdo con un informe del diario The New York Times (NYT). Por su parte, la Víctima-8 fue atacada en agosto de 2023 mientras viajaba para visitar a sus familiares, sufriendo lesiones severas en la espalda, y posteriormente fue trasladada en ambulancia a la sede policial con un arma en la boca y sometida a electrocuciones en trayecto.La Víctima-9 fue arrestada en enero de 2025, permaneciendo encapuchada y recibiendo golpizas continuas en el rostro durante 48 horas que le causaron una lesión permanente en un ojo.El expediente judicial también documenta agresiones contra dirigentes políticos y militares venezolanos, entre los que figura el dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, a quien se sometió a privación del sueño y aislamiento por instrucciones directas, así como el militar identificado como Víctima-2, quien en 2013 fue trasladado por agentes de la DGCIM a un campamento en Colombia controlado por las FARC tras recibir descargas eléctricas y torturas de ahogamiento.Igualmente, se incluye el caso de los ejecutivos petroleros de Citgo, retenidos entre 2017 y 2022 para ser utilizados como mecanismos de presión política durante negociaciones con Estados Unidos.
La nueva acusación federal en Nueva York da cuenta de una estructura de represión y torturas supuestamentes dirigidas por Maduro y su esposa. |
Fuente: Presa Presidencial Miraflores
La estructura de mando y la participación atribuida a los acusadosLa acusación fiscal ubica a Nicolás Maduro y a Cilia Flores en la cabeza de la estructura represiva. Según el escrito, Maduro ordenó directamente detenciones ilegales, recibió informes periódicos sobre los interrogatorios y autorizó o sugirió técnicas específicas de tortura cuando los prisioneros se negaban a declarar.A Cilia Flores se le acusa de contribuir al desarrollo del sistema de represión y de ordenar torturas contra personas específicas con el propósito de proteger actividades ilícitas de sus familiares.Según la acusación, en la red participaban además altos funcionarios identificados bajo alias como CC-1, CC-2 y CC-3, quienes supervisaron centros de detención como Boleíta Norte y Ramo Verde, y ordenaron homicidios y amenazaron con asesinar a hijos de detenidos. El documento precisa que el Poder Judicial fue utilizado de forma coercitiva para encarcelar disidentes e inhabilitar opositores; en 2022, la negativa inicial de una jueza a bloquear candidaturas opositoras derivó en la detención y tortura de sus familiares por parte de la DGCIM hasta lograr que cediera a las órdenes del Ejecutivo."Qué podemos hacer para que hablen", preguntaba Nicolás Maduro a sus subordinados cuando un prisionero se negaba a declarar, según consta en el expediente redactado por los fiscales federales.
Reacciones, postura de la defensa y situación judicialMaduro y Flores fueron detenidos el pasado 3 de enero de 2026 durante una operación militar de Estados Unidos y trasladados a Nueva York, donde inicialmente enfrentaban cargos por conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de guerra.Tras la presentación del nuevo cargo por conspiración para cometer tortura, la representación legal de los procesados reiteró su postura de rechazo a las imputaciones presentadas por el Departamento de Justicia."El presidente Maduro niega los cargos de la nueva acusación y espera con interés su día en la corte", declaró Barry Pollack, abogado defensor de Nicolás Maduro.El inicio del juicio contra la pareja está fijado para el 1 de junio de 2027 ante el juez Alvin K. Hellerstein, quien este jueves también denegó una solicitud de libertad condicional presentada por la defensa de Cilia Flores.