La participación récord en las elecciones legislativas de Israel marcó la derrota política de Benjamín Netanyahu, quien pierde terreno frente a una oposición que capitalizó el descontento ciudadano por la gestión de la guerra en Gaza, los fallos de seguridad tras los ataques del 7 de octubre de 2023 y las divisiones internas del país.
Aunque el Likud, partido de Netanyahu, se impuso en los sondeos a boca de urna tras revertir las previsiones de los últimos meses, el retroceso de sus aliados le impide alcanzar la mayoría parlamentaria. La formación del primer ministro obtendría entre 24 y 25 escaños, frente a los 21 y 23 que conseguiría Yashar!, el partido liderado por Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor.
Las proyecciones sitúan al bloque de Netanyahu entre los 50 y 51 diputados, mientras que los partidos judíos de oposición sumarían entre 52 y 53. Ninguno de los dos sectores alcanzaría los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento israelí, compuesto por 120 representantes.
Escenario poco favorable para formar gobierno
En este contexto, las dos listas árabes podrían desempeñar un papel decisivo en las negociaciones para definir al próximo Ejecutivo. Según las estimaciones del Canal 13, ambas agrupaciones conseguirían 17 escaños, en medio de una participación electoral que alcanzó niveles récord en décadas. Sin embargo, Netanyahu ha descartado la posibilidad de pactar con ellas, por lo que Eisenkot tendría que buscar su respaldo para intentar desplazarlo del poder.
El líder opositor afirmó que buscará formar un Gobierno "lo antes posible" si el recuento confirma los resultados de los sondeos, que, según sostuvo, reflejan una "falta absoluta de confianza en el Ejecutivo de Netanyahu". Las proyecciones se difundieron tras el cierre de los colegios electorales, a las 22.00 horas locales, luego de 15 horas de votación.


