Las investigaciones por la muerte de Ronald Coaquira, de 29 años, ocurrida el 14 de octubre en la Comisaría de Rosaspata, en Sicuani, provincia de Canchis (Cusco), se sustentan, por ahora, en declaraciones de testigos y diligencias fiscales. Sin embargo, la ausencia de imágenes de videovigilancia que permitan reconstruir lo sucedido dentro del calabozo mantiene interrogantes sobre las circunstancias en las que falleció el joven.
El jefe de la División Policial de Canchis, coronel PNP Osiris Díaz, informó que, de acuerdo con la versión policial, Coaquira habría atentado contra su vida pocos minutos después de ingresar al calabozo de la Comisaría de Rosaspata. No obstante, reconoció que no existen registros audiovisuales del momento en que habría ocurrido el hecho y que las pericias continúan para esclarecer lo sucedido.
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Un testigo y minutos para fatal desenlace
Según la cronología expuesta por el oficial, Coaquira fue intervenido durante la madrugada del 14 de octubre, luego de que cámaras de videovigilancia de la Municipalidad de Sicuani detectaran un vehículo que realizaba maniobras temerarias. Tras la intervención del patrullaje integrado, fue conducido a una dependencia policial para pasar el examen de dosaje etílico, cuyo resultado habría sido positivo.
Posteriormente, el joven fue trasladado a la Comisaría de Rosaspata para permanecer detenido. El coronel sostuvo que, según las declaraciones recogidas, transcurrieron entre cinco y diez minutos desde su ingreso al calabozo hasta que el policía encargado de la custodia advirtió lo ocurrido. El efectivo habría acudido tras escuchar ruidos y encontrado al joven suspendido con una prenda de vestir alrededor del cuello.
La versión policial también considera la declaración de otro detenido, identificado como Bautista Huelga, de 49 años, quien permanecía en una celda situada frente a la de Coaquira. Según Díaz, el testigo manifestó que escuchó al joven cantar y hablar en quechua antes del incidente. Su testimonio forma parte de las diligencias para establecer lo sucedido durante esos minutos.
Sin imágenes que confirmen la versión policial
Uno de los principales vacíos de la investigación es la falta de registros visuales del interior de la Comisaría de Rosaspata. Díaz reconoció que las cámaras de videovigilancia de la dependencia estaban inoperativas por problemas de mantenimiento. Tampoco se cuenta, según lo expuesto en la conferencia de prensa, con fotografías que muestren al joven en el momento en que habría sido encontrado.
El jefe policial explicó que los efectivos priorizaron las maniobras de auxilio al advertir que Coaquira todavía presentaba signos vitales. Por esa razón, indicó, fue trasladado en un patrullero al hospital Alfredo Callo Rodríguez de Sicuani. Según su versión, el joven llegó sin vida al establecimiento de salud, aunque señaló que también es posible que falleciera durante el trayecto. Esta explicación es cuestionada por los familiares, quienes demandan esclarecer qué ocurrió desde que fue detenido hasta su llegada al hospital.
Respecto a las causas de la muerte, Díaz informó que la necropsia preliminar consigna asfixia por agente externo grueso. Precisó que se encontraban a la espera del protocolo completo y de los resultados de las pericias, que permitirán determinar con mayor precisión las circunstancias del fallecimiento y establecer si existen otros elementos relevantes para la investigación.
Un policía investigado y la familia exige respuestas
El coronel confirmó que el efectivo encargado de la custodia del calabozo fue intervenido inicialmente y permaneció detenido mientras se realizaban las primeras diligencias. Sin embargo, indicó que la fiscal a cargo dispuso posteriormente su libertad, por lo que quedó en calidad de citado. La investigación fiscal continúa, mientras que la Inspectoría de la Policía deberá determinar si existen responsabilidades administrativas.
La autoridad policial rechazó que se pueda concluir, por ahora, que hubo maltrato o violencia policial, y sostuvo que las hipótesis deberán contrastarse con las pericias y declaraciones. También señaló que la Fiscalía tomó conocimiento del caso y que la jefatura policial dispuso especial atención a las diligencias. No obstante, la ausencia de imágenes y las dudas sobre el traslado al hospital mantienen la exigencia de una investigación transparente.
En medio de los cuestionamientos, el ataúd con los restos de Ronald Coaquira fue llevado hasta la Comisaría de Rosaspata, en Sicuani, Canchis, donde familiares y ciudadanos reclamaron justicia y explicaciones por la muerte del joven.
Los deudos exigieron que se esclarezcan los hechos sin encubrimientos y que se determinen las responsabilidades que correspondan. El caso deja preguntas pendientes sobre la custodia policial, la falta de registros audiovisuales y los minutos previos al fallecimiento.


