Las redes sociales, plataformas imprescindibles en la vida de millones en el mundo, fueron creadas para comunicarse y sobre todo para compartir contenido entre sus usuarios a través de internet. Esa fue la razón de su origen, pero como todo en este mundo, y sobre todo en el virtual, estas aplicaciones generaron a la vez, la aparición de una suerte de hordas sin límite, que desvirtuaron su esencia convirtiendo muchas veces las redes en tierra de nadie. De este desagradable escenario del ataque gratuito, la burla y descalificación, sabe muy bien Milena Warthon, joven cantautora que decidió apostar por difundir la música andina con elementos del pop; fusión que dio nuevos aires al género. Pues, desde que inició su carrera y empezó a destacar, recibió no solo halagos, los comentarios negativos y hasta insultos fueron pan de cada día en sus redes personales. La artista, ha venido soportando estoicamente, opiniones y juicios negativos a sus propuestas musicales y hasta a su físico, pero en los últimos días sucedió algo que escapa a toda justificación y que se acerca más a una conducta delictiva. Un influencer, que esconde su identidad con el seudónimo de Lemon Pay y usa una máscara para que no vean su rostro, se le ocurrió hacer “una encuesta” sobre Warthon. El susodicho salió a las calles para preguntar a la gente si les gustaba el estilo de la cantante, pero lo grave y terrible fue que a los varones les interrogaba muy suelto de huesos si “tendrían intimidad con ella”, sin el mínimo respeto a una mujer, convirtiendo el honor de una joven en un asunto de chiste y broma para la platea, sobre todo para conseguir likes y hacer viral su contenido. La cantante reaccionó, y a través de un video se pronunció al respecto: “Me tomé toda esta semana para poder procesar y entender todo lo que me había hecho sentir ver este video, ya que, obviamente, es súper doloroso verme expuesta de esa manera: tan denigrante como mujer y como artista”. Palabras sentidas, dolorosas, de una artista, que somos testigos desde hace muchos años viene trabajando duro para lograr un espacio en nuestra industria musical, Milena, ni ninguna otra mujer merece ser cosificada en redes y atacada gratuitamente porque a alguien se le dio la gana de hacerlo. Ahora, el “influencer” afirma que lo que hizo fue un “experimento social”, pretexto conocido para justificar excesos. Ahora, deberá responder sobre sus actos, es lo que corresponde.

