Entre cientos de comentarios sobre labiales y peinados, hay mensajes que Melanie Jovanovic, creadora de contenido, no olvida: los de mujeres que se animaron a empezar algo.
“Yo pensaba que no podía hacerlo, pero verte a ti me dio el empujón para comenzar”: El mensaje llega, como casi todos, en medio del día. Entre una llamada y otra, mientras se espera a que termine una clase de baile o se calienta el almuerzo. Es apenas una línea en la bandeja de entrada de alguien que recibe decenas de mensajes por semana. Y, sin embargo, es de los que Melanie Jovanovic no olvida.
En redes, donde publica como melaniebeauty_1, esta creadora de contenido venezolana comparte su día a día. Habla de belleza, de estilo, de su vida como mamá y de las cosas que salen bien y de las que no tanto. Con ese contenido llegan, claro, los comentarios de siempre: el labial que alguien quiere conseguir, la pregunta por un peinado, el corazón rápido debajo de una foto.
Pero Melanie Jovanovic no se queda con ninguno de esos cuando piensa en los mensajes que la han marcado. “Los mensajes que más me impactan no son necesariamente los que hablan de belleza”, dice.
Lo que de verdad le llega son los de mujeres que le escriben para contarle que verla ser mamá, trabajar, equivocarse, volver a empezar y seguir creando cosas les dio motivación para hacer algo por ellas mismas. Lo cuenta así, con esa lista larga y sin pausa que se parece bastante a su propia semana.
Casi nada de esa lista es glamuroso. Equivocarse, volver a empezar. Son justamente las partes que muchas creadoras prefieren editar, recortar o dejar fuera del encuadre. En su caso, parecen ser las que más conectan.
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Las encuestas empiezan a medir ese efecto. Según la firma de investigación de mercados Mintel, en datos publicados en mayo de 2025, el 41 % de los consumidores en Estados Unidos asegura que los influencers en redes los inspiran a hacer cambios positivos en su vida, un salto importante frente al 33 % de 2022. Entre la generación Z y los millennials, la cifra llega al 60 %.
Un número así suena grande y abstracto. Para Melanie Jovanovic tiene cara y nombre propio, el de cada mujer que se tomó el trabajo de escribirle.
“Cuando una mujer me dice: 'Yo pensaba que no podía hacerlo, pero verte a ti me dio el empujón para comenzar', eso para mí tiene muchísimo peso”, explica.
La seguidora habló de un empujón, que es algo bastante más físico y cotidiano que la inspiración. Un empujón no hace el trabajo por nadie. Solo ayuda a dar el primer paso, el que más cuesta.
Y después viene la parte que, según ella, le cambia la forma de ver lo que publica. “En ese momento entiendes que quizás tú simplemente estabas compartiendo tu vida, pero del otro lado había alguien que necesitaba escuchar exactamente eso”, dice Melanie Jovanovic.
Esa idea de estar simplemente compartiendo la vida le quita solemnidad al asunto. No hubo un plan para inspirar a nadie, ni un video pensado para cambiar vidas. Hubo una mañana contada tal cual, un error admitido en voz alta, un nuevo intento después de algo que no salió. Y en algún lugar, alguien lo vio justo el día que lo necesitaba.
Es una de las cosas raras de este oficio. Quien publica casi nunca sabe a quién le llega. Ve números, vistas, comentarios. Pero la mayor parte del efecto ocurre lejos, en casas que no conoce, en decisiones que se toman en silencio. De vez en cuando, alguien escribe para contarlo. Y ese mensaje, el de una sola línea, termina pesando más que cualquier cifra.


