Por un lado están las personas que decidieron darle ‘vuelta a la página’, aprender de los errores y mirar de forma positiva el futuro, mientras que en el otro extremo están los que viven con un hilo de pensamientos excesivos, negativos y repetitivos sobre preocupaciones, problemas y experiencias actuales y pasadas. Para muchos de ellos es un proceso involuntario, que se da de manera inconsciente y que provoca malestar. Por eso, la psicología analizó qué hay detrás de quienes le siguen dando vueltas a los mismos problemas y los expertos coinciden en que no se trata de terquedad o de querer vivir estancados, sino que es una necesidad de control. Aquí más detalles de lo que se conoce como rumiación.
¿Qué dice la psicología de quienes le siguen dando vueltas a los mismos problemas?
En psicología, darle vueltas de forma obsesiva a los mismos problemas se conoce como rumiación y es un proceso donde la mente repite pensamientos negativos o preocupaciones de manera pasiva y en bucle. Estas personas sienten como si estuvieran buscando una solución, pero en realidad solo se genera más desgaste ya que no se llega a ninguna conclusión útil repitiendo frases como “¡No soy capaz de dejar de pensar en ello!”, “No saco este tema de la cabeza” o “Puedo pasar todo el día pensando en este problema”.
Y es que ‘no voltear la página’ tiene consecuencias y la principal es el aumento de la ansiedad y el estrés físico y mental, incluso, en algunas personas esto alimenta los estados depresivos al enfocar la atención solo en lo negativo.
Además hace que se tenga una interpretación más negativa de los acontecimientos pudiendo llevar, en ocasiones, a pensamientos más irracionales y disminuir la capacidad de resolución de problemas.
¿Por qué hay personas que le siguen dando vueltas a los mismos problemas?
Los expertos en psicología destacan ciertas características en estos individuos:
- Necesidad de control: el cerebro cree que si piensa suficiente en un problema, podrá controlarlo o evitar que pase lo peor.
- Baja tolerancia a la incertidumbre: cuesta aceptar que hay situaciones sin una respuesta clara o garantizada.
- Instinto de supervivencia: el cerebro prioriza detectar amenazas y anticiparse al peligro, manteniéndote en un estado de alerta constante.
- Ilusión de avance: se confunde el hecho de “pensar mucho” con estar tomando acción o avanzando, cuando en realidad paraliza.
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