Deema Asfur ha trabajado por más de dos décadas en Ginebra, recientemente en la comisión de derechos humanos de la ONU. Tras dos meses y medio como embajadora de Palestina en el Perú, conversó con La República sobre Gaza, Cisjordania, la presión internacional sobre Israel y la relación con el Gobierno peruano. Para la diplomática, lo ocurrido en Gaza y Cisjordania tiene consecuencias globales y el Perú no está al margen.
¿Qué hace una embajadora de Palestina en el Perú en un contexto tan complejo como el que se vive en los territorios palestinos?
Primero quiero aclarar que lo que está pasando ahora en Palestina es mucho más que un conflicto, porque la terminología también es muy importante. Palestina está bajo ocupación hace décadas, es una historia larga de ocupación y ahora está definida como una ocupación ilegal. La Corte Internacional de Justicia ha dicho claramente que es una ocupación ilegal.
Con todo lo que está pasando, con el genocidio en Gaza y la limpieza étnica en Cisjordania, puede parecer al público peruano que Perú tiene poco que ver, porque la distancia es muy larga. Pero en realidad sí hay mucha conexión, porque lo que está pasando en Palestina afecta a todo el mundo. Las consecuencias de la ocupación y del genocidio son globales, y lo que pasó en Gaza en estos casi tres años lo demostró más claro que nunca.
Lo que estamos haciendo en Perú es fortalecer esta relación. Perú reconoció a Palestina en 2011 y ha tenido una posición muy consistente en el multilateralismo. En las Naciones Unidas siempre votó a favor, siempre apoyó a Palestina y la solución de los dos estados, una solución pacífica y justa. Pero eso no es suficiente. Hay una sede de la OLP desde 1979 en Perú, así que es una relación muy larga. Aquí viene el papel de conectar las posiciones del multilateralismo con el trabajo bilateral, porque no basta con tener posiciones favorables en Naciones Unidas o votar a favor de resoluciones que exigen medidas concretas para acabar con esta ocupación. Hace falta tomar medidas e implementar estas posiciones, porque ahora las cosas están muy separadas.
¿Cuáles son los últimos reportes que tiene de Gaza? Las noticias vienen de todos lados y unas desmienten a otras.
Otra vez, lo que está pasando en Gaza es un genocidio, y no son palabras ni acusaciones. Hay investigaciones. La Comisión Internacional ha dicho el año pasado, en un informe muy detallado con información creíble, que Israel está cometiendo un genocidio en Gaza.
También es importante recordar que lo que ha pasado en estos tres años no surge de la nada. Son consecuencias de décadas de impunidad, de no rendir cuentas, de dejar que Israel haga lo que quiera sin consecuencias, y no solo sin consecuencias sino con apoyo en todos los ámbitos, diplomático, político y militar. Siguen los bloqueos y las restricciones. La población de Gaza depende por décadas de la ayuda humanitaria, que antes del genocidio no entraba tan bien como debería, y ahora la situación es mucho más grave.
A pesar del alto el fuego, que lo llaman alto el fuego pero no lo hay, más de 1300 personas fueron asesinadas desde octubre del 2025. El número total de muertos en Gaza es más de 70.000 personas, una cifra que tampoco creemos que sea correcta, porque hay muchos cuerpos que no se pudieron identificar. Hay hambruna, el sistema de agua no llega, solo hay seis litros de agua que pueden llegar. Los niños están sufriendo lo más. Hay un ataque deliberado a los niños, que también fue confirmado por la Comisión Internacional de la ONU en un informe detallado de 100 páginas sobre el asesinato deliberado de niños.
El diario israelí Haaretz titula en su editorial “Netanyahu sabía”, sobre los ataques del 7 de octubre. ¿Ven esperanzas en las próximas elecciones israelíes de un paso hacia la pacificación?
Para ser sincera, este Gobierno fue el más radical. Sus intenciones fueron muy claras, no las escondían. Sin vergüenza para nada han declarado la intención de exterminar a toda la población, y siguen haciéndolo. Los palestinos y el Gobierno palestino hemos sacrificado mucho solo por el objetivo de tener paz. Hemos usado todas las herramientas pacíficas que podemos para alcanzar este objetivo, pero el obstáculo siempre fue Israel. Distintos gobiernos lo venden de distintas maneras, pero estas medidas siempre fueron así. Creo que esta vez es más grave, está escalando a un nivel que nunca hemos visto.
Esperamos que en los próximos años haya elecciones israelíes y salga un gobierno con el que podamos trabajar y alcanzar la paz. Pero esto también requiere la voluntad política de la comunidad internacional de poner fin a todo esto y de que se rindan cuentas por todo lo que pasó.
La voluntad política internacional parece mayor que hace tres años hacia una solución de dos estados, como muestran las reacciones del Gobierno español y otros. Pero existe el factor Trump. ¿Puede haber un cambio con las elecciones de medio término en Estados Unidos en noviembre?
Esperamos que haya conversaciones con Estados Unidos para intentar detener esto. Ya hubo la última resolución del Consejo de Seguridad. Pero otra vez no hay voluntad política, porque todo son declaraciones. Hay un contexto del que no se habla. No podemos alcanzar la paz ni poner fin a la situación sin hablar de la raíz del problema, y la raíz del problema es la ocupación ilegal. No podemos alcanzar una solución pacífica y justa para los palestinos si no se habla de la raíz del problema.
Sí hay más apoyo internacional en los últimos tres años. España, por ejemplo, fue la más consistente. Pero lamentablemente no son medidas colectivas de la comunidad internacional. Y no se pueden tener solo declaraciones sin medidas concretas. Ayer hubo una declaración de los países europeos y Canadá de poner fin al comercio con los asentamientos. Es una etapa en la dirección correcta, pero no es suficiente, porque si se hubiera hecho hace 30 o 40 años, o incluso antes, no estaríamos en esta situación. Es bienvenida esta decisión, pero falta mucho, mucho, mucho más para alcanzar el objetivo.
Quienes defienden al Gobierno de Netanyahu piden a la parte palestina crear condiciones institucionales que garanticen la seguridad de Israel, y afirman que la Autoridad Nacional Palestina tiene vínculos con el régimen iraní y que existe radicalismo de ese lado. ¿Cómo lo aclara?
Es muy importante aclarar esto. No vamos a negar que hay problemas, pero también son culpa de Israel y de la ocupación. Meter las cosas en este sentido da la imagen de un conflicto entre dos bandos, de dos países independientes en guerra, y esa no es la situación. Hay un pueblo bajo ocupación, un Estado bajo ocupación, y otro que está ocupando y violando todas las normas del derecho internacional. No creo que haya ninguna norma que no sea violada por Israel en derecho internacional. Hay que haber cambios y hay un compromiso de tener cambios, de tener elecciones.
¿Van a tener elecciones pronto?
Sí. El presidente ha declarado que habrá primero elecciones legislativas en octubre, y estamos preparándonos con un compromiso grande de tenerlas. Pero esto también depende de la ocupación de Israel, porque si no podemos tener elecciones en toda Palestina, en Gaza, en Cisjordania y en Jerusalén, no podemos avanzar. El problema esencial es la ocupación.
El tipo de gobierno y de gobernanza que los palestinos van a tener es parte de la autodeterminación del pueblo, y es el pueblo el que decide. No podemos distraer al público haciéndole creer que el problema está en los palestinos. No es el caso. Hay una historia muy larga de proceso de paz y de negociación, y el obstáculo siempre fue Israel, porque nunca tuvo interés. Eso fue muy claro desde antes de 1948. El público puede buscar y encontrar material sobre el objetivo de Israel, que es un proyecto colonial en Palestina. Es muy importante destacar y aclarar esto.
¿Cómo es la relación con las instituciones peruanas? Hay una liga peruano-palestina que se impulsa desde el Congreso.
Con el nuevo Gobierno estamos intentando seguir fortaleciendo la relación, porque ya existía. Esperamos que sea consistente con su posición sobre Palestina. He tenido varias reuniones en la Cancillería, pero no con el canciller. Me reuní con el vicecanciller y varias veces con el departamento de Medio Oriente. También tuve varias reuniones en el Congreso. Estamos intentando tener una reunión con el nuevo canciller y todavía no la hemos conseguido, lamentablemente. En esas reuniones reiteramos nuestra posición y que su posición bilateral tiene que ser consistente con la multilateral, de tomar más medidas concretas contra Israel, lo que va con la posición histórica del Perú.
¿Han solicitado formalmente esa audiencia con el canciller?
Sí, varias veces, incluso una solicitud de llamada telefónica con la ministra de Asuntos Exteriores de Palestina. La respuesta es que la agenda del canciller es muy llena y la visita del papa.
¿Qué mensaje deja al ciudadano peruano que recibe noticias sobre Gaza y Cisjordania, para que tenga una perspectiva más amplia? La ONU lo ha calificado de genocidio. ¿Cómo recomienda acercarse a esa realidad?
Al genocidio y también a la limpieza étnica, porque en Cisjordania la situación también es grave. El terrorismo de colonos continúa y el avance de los asentamientos continúa. Lo importante es acercarse de manera objetiva, leer más, conocer más, ir más atrás en la historia de Palestina. ¿Qué es Palestina? ¿Qué es esta tierra? Porque lo que está pasando ahora tiene su origen en esa historia.
Es una tierra que siempre tuvo conflictos, hace 4.000 o 5.000 años, y es importante conocer el contexto y tener la curiosidad de saber más. Nosotros siempre estamos abiertos a responder cualquier pregunta, y hay muchos libros y mucho material que podemos recomendar.


