El anuncio del Departamento de Estado de que canceló 175.000 visas desde el comienzo del segundo mandato del presidente estadounidense Donald Trump dejó fríos a diplomáticos y gobiernos en todo el mundo: es un aumento enorme respecto de los extranjeros a quienes se les revocaba el permiso de entrada en el pasado.
Según un comunicado del Departamento de Estado del 10 de agosto, la mayoría de las revocaciones de visas fue por violaciones de reglas migratorias y delitos como robos, fraudes, conducir en estado de ebriedad, abusos sexuales y actividades “que pusieron en peligro la seguridad nacional”.
Entre los más recientes casos de visas revocadas están el de Andrés “Andy” Manuel López Beltrán, el hijo del expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, y el de la embajadora de Brasil en Washington, María Luiza Ribeiro Viotti. En octubre, funcionarios de Trump dijeron que les habían revocado las visas a más de 50 funcionarios y políticos mexicanos por presuntos vínculos con los cárteles de la droga. El gobierno de Trump ha cancelado cuatro veces más visas que el gobierno anterior, según reportó la revista “Newsweek”.
Brian Nichols, el exencargado de América Latina del Departamento de Estado durante el gobierno de Biden, me dijo en una entrevista que Trump ha ampliado enormemente el criterio con que se cancelan las visas. Mientras que antes se quitaban visas por sospechas de corrupción, narcotráfico o terrorismo, ahora se hace también “con fines políticos o económicos”. “Trump quiere usar todas las herramientas que tiene para conseguir una ventaja en negociaciones, para apoyar a sus aliados y para castigar a los opositores” a su gobierno, me explicó.
En diciembre, el gobierno de Trump también dio a conocer una propuesta según la cual los turistas de 42 países que no necesitan visa previa deberán mostrar el historial de sus redes sociales en los últimos cinco años para poder entrar en EE.UU. Según funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, el plan era solo una propuesta que iba a ser sometida a discusión. Pero, aunque no está claro si se ha puesto en marcha, los abogados de inmigración dicen que hay un mayor escrutinio sobre las redes sociales gracias a la inteligencia artificial. Todas estas trabas de entrada al país, sumadas a las redadas migratorias y a los aranceles de Trump, le han dado un duro golpe a la industria turística. El número de visitantes extranjeros a EE.UU cayó casi un 6% el año pasado, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Mientras tanto, el turismo aumentó en todo el resto del mundo, dijo el WTTC.
Nichols me dijo que cancelar visas por diferencias políticas “está mal”, porque cierra las posibilidades de un debate abierto y “va en contra del sentido de la Constitución de EE.UU”. Y advirtió que, a mediano y largo plazo, “esto va a generar anticuerpos en la región en contra de EE.UU”.
Estoy de acuerdo. El gobierno de Trump está anunciando con orgullo su récord de visas anuladas para satisfacer a los sectores nacionalistas y antiinmigrantes de su base política. Pero, en el resto del país y en el mundo, sus medidas no harán más que causar un perjuicio económico y dañar la imagen de EE.UU.
–Glosado y editado–
© Distribuido por Tribune Content Agency, LLC
