Hay dos formas de llegar a Satipo: por vía aérea, en menos de una hora, o por carretera, en un recorrido de diez a doce horas desde Lima que permite descubrir los paisajes de la selva central de Junín. RPP recorrió esta segunda ruta para llegar a Kitsarentsi, festival de moda étnica organizado por la Municipalidad Provincial de Satipo, que celebra la cultura y las tradiciones de los pueblos originarios, a través del diseño.Llegamos minutos antes de las siete de la mañana y Satipo nos recibió con un clima caluroso, acompañado de una ligera lluvia que refrescó la jornada. Aquel lunes 5 de octubre era el día elegido para celebrar la tercera edición de Kitsarentsi. Sin embargo, antes de que se instalara la pasarela y quedaran listas las carpas de los emprendimientos participantes, había una tarea pendiente: el fitting o prueba de vestuario.A las once de la mañana, cuando la lluvia dejó de caer sobre la vegetación de la zona, siete de las veinte asociaciones participantes llegaron al hotel Cattleya para realizar las pruebas de vestuario y ultimar los detalles de sus propuestas. Allí, Susan Wagner y Omar Valladolid, diseñadores y miembros del jurado del desfile concurso, orientaron a las artesanas durante las pruebas de vestuario. Ambos se encargaron del styling y dieron las indicaciones finales para potenciar cada propuesta, desde los ajustes en las prendas hasta la elección de los accesorios que complementarían cada look.Semillas bordadas, telas teñidas a mano y cortes contemporáneos destacaron entre los elementos presentes en los diseños, que buscaban llevar a la pasarela la identidad cultural de los pueblos asháninka, nomatsigenga y kakinté. Entre ajustes, accesorios y últimos detalles, todo quedó listo para la tercera edición de Kitsarentsi. Un desfile para mirar la moda más allá de LimaAl caer la noche, inició al desfile concurso de Kitsarentsi 2026, que reunió a veinte asociaciones de diversas comunidades originarias de Satipo. Quince de ellas participaron en la categoría ‘Artesanas indígenas’, mientras que las cinco restantes compitieron en la categoría ‘Libre’.El jurado, integrado por los diseñadores Susan Wagner y Omar Valladolid, el gestor cultural Juan Reátegui y la periodista de moda Andrea Cáceres, tuvo la tarea de evaluar cada propuesta y presentación sobre la pasarela.Para Omar Valladolid, las propuestas de este año destacaron por la incorporación de nuevas siluetas, en contraste con lo visto en la edición anterior, en la que también participó como jurado. “Ahora hay un desarrollo de patronaje interesante porque no solamente se desarrolla una silueta ajustada, sino que exploran y van más allá de las siluetas con estampados y aplicaciones. Eso es lo que lo hace rico”, destacó.Por su parte, Susan Wagner señaló que, en comparación con la edición del año pasado, se evidencia el avance de un proyecto sostenido en el tiempo, que cuenta con acompañamiento técnico y personas dedicadas a enseñar y formar a las artesanas. “Este año, todas las prendas estaban hechas con tintes naturales. No hubo tintes artificiales en ninguna de las opciones presentadas, lo cual es un avance en sus propios elementos y proyectos comunitarios”, indicó.
La Asociación Potsotinkaro - C.N. Santa Vankori obtuvo el primer lugar del concurso gracias a su colección inspirada en la hormiga Coki. |
Fuente: Municipalidad Provincial de Satipo
En la categoría ‘Artesanas indígenas’, tres asociaciones fueron reconocidas por sus propuestas. El primer lugar lo obtuvo la Asociación de Potsotinkaro, de la C.N. Santa Vankori, que presentó tres looks inspirados en la hormiga coki, símbolo del trabajo en equipo, la organización, la solidaridad y la unión.El segundo puesto fue para Artesanía Alto Tinkaveni, de la C.N. Alto Tinkaveni, cuya colección tomó como referencia la culebra, un elemento de la identidad asháninka. Sus colores, formas y movimientos se convirtieron en elementos de inspiración para el diseño de las prendas.Por último, la Asociación de Artesanas Nashi obtuvo el tercer lugar con una propuesta inspirada en la riqueza cultural y natural de su región. La colección estuvo compuesta por tres diseños contemporáneos teñidos a mano con tintes naturales, en los que destacaron los tonos amarillo y acero.En la categoría ‘Libre’, Susem Vilcapuma Vicente obtuvo el primer lugar con su colección Tunk, inspirada en un ave que destaca por su plumaje negro, rojo y anaranjado.
Todos los participantes presentaron los bocetos de sus colecciones, cuyos diseños posteriormente se verían sobre la pasarela. |
Fuente: Andrea Cáceres
Más allá de un desfile de modas Pero Kitsarentsi no es solo una plataforma para la moda y el diseño. También representa una oportunidad para que las artesanas de la selva central revaloricen las técnicas ancestrales de sus comunidades, desarrollen nuevas propuestas y generen ingresos a partir de su trabajo, mientras mantienen viva su identidad cultural.Para el gestor cultural Juan Reátegui, este proceso también es importante para acercar a las nuevas generaciones a sus tradiciones. “Muchos jóvenes están perdiendo su tradición y cultura. Ven productos de afuera y se están olvidando las técnicas. Kitsarentsi es una forma de crear un poco más y de fortalecer esa identidad”, señaló.Tras concluir la tercera edición de Kitsarentsi, queda en evidencia la importancia de que espacios como este tengan continuidad y contribuyan a ampliar la mirada sobre la moda peruana. Una mirada que reconozca las propuestas creativas que nacen fuera de Lima y valore los conocimientos, las técnicas y la identidad cultural de las comunidades que las hacen posibles. Que vengan más ediciones para encontrarnos en la selva.