La presidenta Keiko Fujimori realiza una visita oficial a El Salvador, junto a una comitiva conformada por integrantes de su Gabinete y con una agenda que incluye una reunión con su homólogo Nayib Bukele y una visita al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel de máxima seguridad inaugurada por el mandatario salvadoreño como parte de su estrategia para hacer frente a las pandillas.
La jefa del Estado partió la tarde de este miércoles en un vuelo comercial. Primero, tenía previsto hacer una escala en Panamá antes de llegar a su destino final, San Salvador, la capital de El Salvador, alrededor de las 8:30 p.m., según informó la Cancillería.
Desde Palacio de Gobierno, se apuntó que Fujimori llevaría a cabo una agenda de actividades orientadas “al intercambio de experiencias” y al “fortalecimiento de las relaciones bilaterales” en sectores como justicia, salud, educación y turismo.
Además, se destacó que la visita de la mandataria al CECOT se realiza “con el propósito de conocer las medidas implementadas por El Salvador para enfrentar a las organizaciones criminales”.
En la comitiva, acompañan a Fujimori el canciller Carlos Espá y los ministros César Astudillo (Interior), Ernesto Álvarez (Justicia y Derechos Humanos) y Luis Dyer (Salud), entre otros funcionarios del Gobierno. El primer vicepresidente, Luis Galarreta, quedó a cargo del Despacho Presidencial.
Más temprano, el presidente del Senado, Miguel Torres, calificó el viaje de Fujimori como “fundamental” y “un acierto” para poder, según sostuvo, “rescatar las mejores lecciones aprendidas respecto de un país que ha dado el ejemplo de cómo controlar, cómo abatir la delincuencia, la inseguridad en su país”.
“No son escenarios exactos, por supuesto que no. Sin embargo, creo que deben haber lecciones aprendidas que vamos a tener que rescatar. Enhorabuena para poder recuperar la seguridad en nuestro país”, apuntó.
Según el programa remitido al Senado por el Gobierno, este jueves 29, por la mañana, Fujimori visitará el CECOT, ubicado en Tecoluca, al sureste de San Salvador. También sostendrá un encuentro con el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro.
El CECOT fue inaugurado en 2023 por Nayib Bukele. La megacárcel fue construida en tiempo récord durante el régimen de excepción y tiene capacidad para 40.000 reclusos. En ese entonces, el mandatario salvadoreño la calificó como “una gigantesca obra realizada en tan solo siete meses” y como “una pieza fundamental para ganar por completo la guerra contra pandillas”.
Según reportes de la agencia AFP, esta megacárcel cuenta con muros de concreto reforzado, celdas con barrotes de acero, cámaras de seguridad, escáneres de cuerpo entero para quienes ingresan, torres de vigilancia y dispositivos para el bloqueo de comunicaciones con el exterior.
Además, se ha informado que los reclusos son vigilados por policías y militares y que el recinto no cuenta con áreas de recreación ni salas de visitas. Los internos duermen en literas de láminas de acero, sin colchón ni almohada. Están sometidos a un estricto régimen de incomunicación y únicamente salen de sus celdas para recibir atención médica, hacer ejercicios en un pasillo o asistir a las salas de procesos judiciales virtuales.
Organizaciones de derechos humanos han cuestionado el modelo que promueve Bukele.
Luego de su visita al CECOT, Fujimori tendrá una reunión privada con Bukele por la tarde. Además, sostendrá un encuentro ampliado con los ministros de Estado, tras el cual se llevará a cabo una cena oficial.
El viernes 30, las actividades oficiales continuarán con visitas confirmadas al Hospital Rosales y a un centro educativo emblemático, así como reuniones con los titulares de estos sectores. Su retorno está previsto para el sábado 31.
A juicio del analista político Enrique Castillo, si bien todo intercambio de información es beneficioso, el viaje a El Salvador y el encuentro con Nayib Bukele tienen un tono más “propagandístico” que de intercambio de experiencias que puedan traducirse en políticas públicas en favor del país.
Castillo incidió en que las realidades de ambos países “son absolutamente diferentes” y que la problemática de inseguridad de El Salvador y la del Perú son distintas. Desde su perspectiva, la presidenta hubiera podido conocer la misma información a través de sus ministros o de algún especialista.
“No es que va a conocer algo que cuyos detalles o cuya experiencia va a ser absolutamente novedosa y aplicable al país. Y con respecto a política pública, no creo que tenga un aporte sustancial”, aseveró.


