La historietista Lisa Blumen tenía "la imagen mental persistente de una mujer arreglada, con una bestia ensangrentada y llena de barro en los brazos". Ese contraste entre "belleza y monstruosidad" dio título a su cómic Jabalíes. "Todos nos podemos comportar como jabalíes en las redes sociales", dice.En declaraciones a EFE, Blumen (Roubaix, Francia, 1994) explica que el cómic, ganador del Premio Pépite Bande Dessinée del Salón del Libro Juvenil de Montreuil y publicado en España esta semana por Garbuix Books, es un thriller psicológico sobre el día a día de una 'influencer' o creadora de contenido de belleza "atrapada por su propia sobreexposición y torturada por la mirada de los demás".Nina es una maquilladora profesional, pero pasa el día creando vídeos para las redes sociales. Esa exposición mediática le acarrea desilusión y amenazas por parte de algunos de sus seguidores, que llegan a acosarla."¿Quién es el jabalí real en la historia? ¿Nina? ¿Su acosador? ¿Su familia o nosotros mismos?", se pregunta Blumen, quien percibe al jabalí como "un animal fascinante: a la vez presa y criatura peligrosa".La autora reconoce que quería crear una historia de tensión, aunque trate sobre la vida cotidiana. "Como no hay mucha acción en el sentido literal, la tensión nace de la psique del personaje", explica.En Jabalíes, la protagonista lucha contra un enemigo "invisible y omnipresente" y pone en evidencia la figura de la 'influencer', "tan controvertida como poco explotada hasta ahora en la ficción", señala. "El sexismo está en todas partes"Blumen cuenta que, para hacer esta historia, tuvo que ver muchos vídeos y sitios web de maquillaje y entrevistó a creadoras especializadas en 'cosplay', es decir, personas que se caracterizan como personajes de ficción de anime, cine o videojuegos.No obstante, reconoce que la parte más importante de su investigación fue recopilar material sobre la historia del feminismo "para entender los problemas relacionados con el sexismo y la mercantilización del cuerpo de la mujer".La autora sostiene que "internet es un catalizador de lo que pasa en la calle, en el trabajo y en las escuelas"."El sexismo está en todas partes. Antes de las redes sociales, había revistas para mujeres que perpetuaban los estereotipos y los estándares de belleza inalcanzables para vender todo tipo de productos. No creo que las redes sean tan diferentes", señala. "La normalidad exige una dosis de fealdad"En el cómic, Nina muestra un cuerpo recortado: un trozo de mejilla, una ceja redibujada... "A esta serie de primeros planos le sigue una secuencia de viñetas de la 'influencer' fuera de cámara: una silueta distante, desaliñada o un encuadre de la papada, como si la normalidad exigiera una dosis de fealdad", explica Blumen.La autora no critica las redes sociales en general, pero sí "cómo las gestionan los poderes políticos y comerciales para pervertirlas".Blumen afirma que las redes son "deliberadamente permisivas por lo que se refiere a la violencia" y están diseñadas para crear un 'scrolling' —desplazamiento en la pantalla— interminable. Eso, sostiene, "constituye un engaño porque trata a los usuarios como simples consumidores". Un cómic rosa "hasta el hartazgo"Jabalíes presenta una paleta de colores rosados "hasta el hartazgo". Blumen explica que quería adoptar la estética de los vídeos de maquillaje, con tonos beige y rosa, que "se basan en las convenciones del sector de la belleza para vender productos prometiendo un aspecto limpio y pulido".Sin embargo, considera que limitar la paleta de colores crea una sensación de opresión: "Todo parece artificial".Además, a medida que avanza el libro, el color rojo empieza a aparecer hasta inundar las últimas páginas. "Es como si empezáramos en la superficie de la piel de Nina y al final nos adentráramos debajo de ella", explica.
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