Un escenario digno de una película de ciencia ficción podría convertirse en una alternativa para salvar vidas tras un terremoto: cucarachas gigantes equipadas con dispositivos electrónicos que avanzan entre los escombros. Aunque la imagen puede resultar inquietante, estos insectos podrían ayudar a localizar a personas atrapadas en lugares inaccesibles para los rescatistas. La propuesta abre una nueva posibilidad para las operaciones de búsqueda y emergencia.
Detrás de esta innovación se encuentran investigadores de la Universidad de Queensland y de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, quienes desarrollaron estos pequeños socorristas cibernéticos. Bautizados como «Paraborgs», los insectos han sido adaptados para desplazarse por espacios difíciles y apoyar las labores de rescate. Los detalles de este avance tecnológico fueron publicados en la revista Advanced Science.
Así funciona los parabogs como cucarachas con una mochila electrónica con electrodos en las antenas
Los científicos encontraron en la cucaracha excavadora gigante, una especie australiana de unos 40 gramos capaz de transportar más de la mitad de su peso, una posible aliada para las labores de rescate. Para convertirla en un pequeño dispositivo viviente, instalaron sobre su cuerpo una mochila electrónica con electrodos conectados a las antenas y la parte trasera. Mediante un mando de videojuegos, los investigadores pueden dirigir sus movimientos, hacerlas avanzar, girar o detenerse.
El trabajo en equipo es clave para el funcionamiento de los llamados «Paraborgs»: algunos insectos llevan cámaras para localizar a las víctimas, mientras otros transportan un inyector con un mecanismo de resorte que dispara una jeringa con medicamento. Durante las pruebas de laboratorio, recorrieron sin fallos un circuito de 2,5 metros en los 25 intentos realizados. Además, el sistema consiguió acertar la inyección en el 72 % de los casos, un resultado que apunta a su posible utilidad en futuras operaciones de emergencia.
Las pruebas se han hecho sobre dianas de silicona y piel de cerdo aun falta probar en personas
Aunque los resultados despiertan interés, los «Paraborgs» todavía se encuentran en una fase experimental y sus pruebas se han realizado sobre dianas de silicona y piel de cerdo, no en seres humanos. T. Thang Vo-Doan, director del laboratorio de biorrobótica de la Universidad de Queensland, advirtió sobre los límites de esta tecnología. «No estamos sugiriendo que sea un dispositivo médico listo para usarse hoy en personas», señaló el investigador.
Antes de que estas cucarachas puedan participar en rescates reales, los científicos deberán superar varios obstáculos técnicos y médicos. Entre ellos figuran garantizar la comunicación en estructuras colapsadas, determinar qué medicamentos utilizar y establecer las dosis adecuadas. A estos desafíos se suma la necesidad de definir un marco regulatorio que permita evaluar su seguridad. El camino hacia su aplicación en emergencias todavía exige nuevas investigaciones y pruebas.
Aun falta perfeccionar, incluso podrán poner una voz que diga “la ayuda está en camino”
Los investigadores también han considerado el impacto emocional que podría generar en una persona atrapada bajo los escombros la aparición de una cucaracha equipada con dispositivos electrónicos. Aunque su misión sería ayudar a salvar vidas, la presencia de estos insectos podría provocar temor o desconcierto en medio de una situación de emergencia. Por ello, el equipo busca alternativas para que su llegada resulte menos intimidante.
Entre las propuestas figura incorporar luces, distintivos de emergencia e incluso un pequeño altavoz que transmita un mensaje tranquilizador: «la ayuda está en camino». La intención es que las víctimas puedan reconocer rápidamente que estos pequeños dispositivos forman parte de una operación de rescate. Así, los científicos no solo trabajan en mejorar su tecnología, sino también en hacerla más comprensible para quienes podrían recibir su ayuda.
Ya se utilizaron en las labores de búsqueda y rescate tras el terremoto de Myanmar de 2025
Las posibilidades de los «Paraborgs» van más allá de localizar personas atrapadas entre los escombros, pues algunos ejemplares están equipados con cámaras para identificar y observar a posibles víctimas. Otros pueden transportar un pequeño dispositivo de inyección destinado a brindar asistencia médica de emergencia bajo supervisión humana. La tecnología también tiene antecedentes en situaciones reales, ya que se utilizaron cucarachas ciborg durante las labores de búsqueda y rescate tras el terremoto de Myanmar de 2025.
Pese a estos avances, los Paraborgs desarrollados en Australia todavía se encuentran en una etapa experimental y necesitan superar diversos desafíos antes de llegar a escenarios de emergencia. Los investigadores calculan que podrían requerirse entre cinco y diez años de desarrollo y pruebas para que estos dispositivos se incorporen de manera habitual a los equipos de rescate. Mientras tanto, el proyecto continúa explorando cómo estos pequeños aliados tecnológicos podrían ayudar a salvar vidas en lugares de difícil acceso.


