La esperada cena romántica entre Francesca Maldini y Peter finalmente ocurrió, aunque no en “Al fondo hay sitio”, sino en un comercial que reunió a Yvonne Frayssinet y Adolfo Chuiman después de varios años. Los actores se abrazaron, compartieron un almuerzo y revivieron entre bromas y risas aquella complicidad que convirtió a sus personajes en una de las parejas más queridas de la televisión peruana.
“Primero grabé con otra chica, pero luego me llamaron para hacerlo con Adolfo. Por supuesto que acepté. Me encantó reencontrarme con él. Hubo bromas, risas y mucho cariño, como si el tiempo no hubiera pasado. Es una persona muy cálida”, asegura la actriz.
El reencuentro también despertó en Yvonne el deseo de volver a compartir escenas con Chuiman en “Al fondo hay sitio”. Sin embargo, no imagina para Francesca y Peter un final romántico convencional, sino una historia en la que el cariño se exprese a través de la compañía y el cuidado mutuo. Una relación en la que, más allá del amor, prevalezcan la ternura y la complicidad que siempre los unió.
“No sé si cerraría con una historia de amor, pero sí con una de unión, una vida juntos de otra manera, como en la película ‘Paseando a Miss Daisy’. Eran tan unidos que se hacían bien el uno al otro. Eso es más bonito que una historia de romanticismo. Sería bonito que yo lo cuide a él o él me cuide a mí”, comenta.
Mientras el regreso de Peter sigue siendo una incógnita, Yvonne reconoce que también podría llegar el momento de despedirse de ‘Madame’. Y tiene claro que “Al fondo hay sitio” puede continuar sin ella.
“Si yo me voy, que tampoco voy a estar eternamente, supongo que también habría un cambio. No creo que la serie se vaya a cancelar porque no estoy”, reflexiona.
Incluso imagina cómo podría ser su despedida: Francesca podría mudarse a Ibiza, disfrutar de su fortuna en alguna isla o dedicarse a la filantropía. Por ahora, son solo posibilidades.
Mientras tanto, Yvonne disfruta de una nueva faceta de su personaje, que ha dejado atrás parte de su rigidez para mostrarse más vulnerable, cercana a los González y, sobre todo, divertida.
De hecho, la Francesca que interpreta hoy le resulta más divertida que aquella mujer rígida, distante y severa de los primeros años. La matriarca de los Maldini se ha vuelto vulnerable, más cercana a los González y capaz de protagonizar situaciones que antes parecían impensables.
“Antes era muy rígida, muy tiesa. Ahora, como está más vulnerable, vive situaciones graciosas y a mí me encantan. Me está gustando más porque era la única que no tenía momentos divertidos, salvo cuando me emborrachaba con Nelly Camacho”, recuerda entre risas.
Aquellas escenas todavía circulan en redes sociales y le arrancan sonrisas. Pero lo que más la conmueve es saber que la serie ayuda a muchas personas a sobrellevar momentos difíciles. Hace poco, durante un almuerzo, una mujer se le acercó emocionada y le contó que “Al fondo hay sitio” se había convertido en un alivio para sus problemas, pues le permitía distraerse y olvidar por un momento sus preocupaciones.
Aquellas escenas todavía circulan en redes sociales y le arrancan sonrisas. Pero lo que más la conmueve es saber que la serie ayuda a muchas personas a sobrellevar momentos difíciles. Hace poco, durante un almuerzo, una mujer se le acercó emocionada y le contó que “Al fondo hay sitio” se había convertido en un alivio para sus problemas, pues le permitía distraerse y olvidar por un momento sus preocupaciones.
“Me contó que la serie la divertía y la ayudaba a olvidar por un momento sus problemas. Y para eso estamos. La vida ya tiene suficientes dramas. Necesitamos distraernos, relajarnos. Es una forma de catarsis”, reflexiona.
La política no era lo suyo
Lejos de la ficción, Yvonne también probó suerte en la política municipal al postular como regidora, aunque asegura que nunca le interesó hacer carrera en ese ámbito.
“A mí la política no me atrae en absoluto. Yo solo quería ayudar”, afirma.
Su intención era llevar el teatro a las zonas menos favorecidas de Santiago de Surco mediante espectáculos itinerantes y talleres para niños y jóvenes. Una iniciativa nacida de su convicción de que el arte puede transformar vidas. “Practicar arte te humaniza, te saca de lugares mentales”, explica.
Aunque no concretó aquel proyecto, sigue promoviendo el teatro mediante talleres en Barranco, Magdalena y Los Olivos. Lo que sí tiene claro es que no volverá a buscar un cargo político.
“Ya no. Que lo siga otro. Hay gente más joven, con más energía. Yo todavía la tengo, pero no voy a seguir intentándolo”, sentencia.
El precio de vivir del arte
Yvonne comenzó a trabajar a los 17 años, apenas terminó el colegio. Pasó por distintos empleos hasta que encontró su verdadera vocación. “Descubrí el teatro y después el teatro me descubrió a mí, y somos amigos”, afirma.
Pero esa relación no estuvo libre de dificultades. Enfrentó temporadas de escasas oportunidades laborales, proyectos cancelados y una industria en la que las posibilidades disminuyen con la edad. “El teatro es una lucha. A veces tienes trabajo y otras no. Hay que saber salir adelante”, reconoce.
Por eso valora la estabilidad que le brinda “Al fondo hay sitio”, un privilegio que, asegura, muchos actores jóvenes aún no dimensionan. Nunca buscó enriquecerse con la actuación, sino vivir de lo que ama.
“Yo no quiero ser rica, solo quiero tener para vivir, pero quiero ser feliz”, enfatiza.
El teatro sigue siendo su mayor fuente de energía, que encuentra en sus alumnos, compañeros y el público. Y aún tiene nuevos desafíos: participará en una película que comenzará a rodarse en enero, durante sus vacaciones de “Al fondo hay sitio”, y cuyo estreno está previsto para fines de 2027.
Al mirar su trayectoria, Yvonne valora las experiencias que la hicieron crecer y la oportunidad de compartir lo aprendido con nuevas generaciones.
“Me he pulido como ser humano, pero sigo siendo yo misma”, asegura.
Yvonne no sabe cuánto tiempo más interpretará a Francesca Maldini, pero conserva intactas las ganas de actuar y seguir contando historias. El oficio que descubrió de joven sigue haciéndola feliz.


