Dos enormes rupturas están avanzando en las profundidades de la Tierra, debajo del sureste de Irán. Las fracturas afectan a la placa arábiga y están relacionadas con los movimientos de dos tipos de corteza terrestre que tienen propiedades muy diferentes. Una de ellas perteneció al antiguo océano Neo-Tetis, que desapareció durante millones de años de transformaciones geológicas.
El descubrimiento fue realizado por investigadores liderados por la Academia China de Ciencias, quienes identificaron ambos desgarros mediante registros sísmicos. El estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, ofrece nuevas pistas sobre cómo los océanos desaparecen y los continentes terminan chocando. Además, los modelos utilizados por el equipo indican que las dos rupturas podrían llegar a conectarse en el futuro.
¿Por qué se está rompiendo la placa tectónica debajo de Irán?
La explicación está en las diferencias entre los materiales que forman la placa arábiga. Una parte corresponde a corteza oceánica, compuesta principalmente por basalto, una roca más delgada y densa que se hunde debajo de otra placa. Este proceso se conoce como subducción y afecta a los restos del antiguo océano Neo-Tetis.
En las profundidades de las montañas Zagros de Irán, una placa tectónica se está desgarrando. Foto: Allan Baxter/The Image Bank RFLa otra sección está formada por corteza continental, que es más gruesa y menos densa. Su composición se asemeja a la del granito, por lo que ofrece mayor resistencia cuando las fuerzas tectónicas intentan empujarla hacia el interior del planeta. En lugar de hundirse con facilidad, este material tiende a deformarse y contribuir a la formación de montañas.
La diferencia entre ambos comportamientos genera tensiones que terminan desgarrando la placa. Los científicos identificaron una ruptura horizontal en el punto donde la zona de colisión de Zagros se encuentra con la región de subducción de Makrán. La segunda es más pequeña, tiene una orientación vertical y está situada cerca de la superficie, junto a la fosa de Makrán.
Así descubrieron las dos enormes grietas bajo la superficie
Para reconstruir lo que ocurre a cientos de kilómetros de profundidad, los investigadores utilizaron una red de 69 estaciones de monitoreo sísmico. Los equipos registraron vibraciones producidas por terremotos lejanos entre marzo de 2017 y septiembre de 2018.
Los investigadores creen que los desgarros acabarán uniéndose. (Lan et al., Nat. Geosci. , 2026)Las ondas sísmicas cambian su velocidad cuando atraviesan materiales con distintas temperaturas y densidades. Al analizar esas variaciones, los científicos pudieron identificar la estructura de las placas y localizar las zonas donde se están produciendo las rupturas.
Los resultados mostraron diferencias importantes en la profundidad que alcanza cada sección. "Mostramos que, en la zona de subducción de Makrán, la litosfera oceánica se ha hundido continuamente hasta profundidades de al menos 450 kilómetros, mientras que, en la zona de colisión de Zagros, al oeste, la litosfera continental no ha descendido más de 300 kilómetros", explicaron los investigadores en el estudio.
Para el equipo, observar ambos procesos en una misma región ofrece una oportunidad poco común para comprender cómo se produce el paso de la subducción oceánica a la colisión entre continentes.
Las dos rupturas podrían terminar uniéndose
Los modelos geológicos indican que los desgarros llevan varios millones de años avanzando. Aunque comenzaron de manera independiente, existe la posibilidad de que sus trayectorias terminen encontrándose.
Los investigadores explican que el material situado entre ambas fracturas se consume progresivamente conforme avanzan los desgarros. "Aunque los dos desgarros se iniciaron de manera independiente, el segmento intermedio del límite entre las placas continental y oceánica se consume progresivamente a medida que avanzan las rupturas", señalaron.
Este proceso podría terminar provocando la unión de ambas estructuras. Mientras tanto, el magma caliente ya estaría ocupando algunos de los espacios abiertos por las fracturas, lo que plantea nuevas preguntas sobre sus posibles efectos en la actividad volcánica de la región.
El fenómeno también permite estudiar las etapas finales del océano Neo-Tetis y comprender mejor el ciclo de Wilson, un proceso geológico que describe cómo los océanos se forman, se expanden y finalmente desaparecen por el movimiento de las placas tectónicas.


