Los daños por los saqueos y vandalizaciones de tiendas durante las protestas sociales organizadas este sábado en Francia se cifrarán en “cientos de millones de euros”, señaló este domingo Alexandre Bompard, consejero delegado de Carrefour y presidente de la Federación del Comercio y de la Distribución (FCD).
En declaraciones al canal BFMTV, el número uno de Carrefour explicó que en su cadena hubo una cincuentena de tiendas afectadas por los actos de violencia de una parte de los manifestantes y que una veintena resultaron “saqueadas y vandalizadas”, mientras que en total la cifra de tiendas atacadas fue 1.500.
Bompard insistió en que lo que necesita ahora el sector es “una aceleración de los procedimientos de indemnización” ya que sin una respuesta rápida algunos comerciantes están en peligro y, por parte del Gobierno, lo que hace falta es que “el comercio esté protegido”.
Añadió que lo ocurrido el sábado con “1.500 comercios destruidos, saqueados, eso no puede ocurrir otra vez”.
En un país sonado por el desencadenamiento de violencia en las protestas, pero también por la masiva participación (550.000 manifestantes, según el Gobierno y más de 800.000, según los organizadores), una de las polémicas que están emergiendo es sobre la desprotección de comercios y edificios públicos que fueron atacados.
Desde el Ejecutivo, la línea de defensa es que las fuerzas del orden se habían fijado como prioridad que no hubiera víctimas personales en posibles enfrentamientos.
La cuestión es si eso se hizo en detrimento de medidas de protección para edificios públicos y comercios, y si el dispositivo de seguridad estuvo suficientemente dimensionado para la movilización que hubo.
Hay que recordar que hasta la víspera de las protestas, el Ministerio del Interior había señalado que esperaba 150.000 manifestantes, una cifra que fue ampliamente multiplicada.
Los policías y gendarmes llevaron a cabo 1.800 detenciones, de acuerdo con una cifra todavía provisional divulgada esta mañana por el ministro del Interior.


