Fernando Signorini ha vivido de cerca dos de las historias más extraordinarias del fútbol argentino. Fue el preparador físico que acompañó a Diego Maradona durante buena parte de su carrera y ahora observa, desde la distancia que dan los años y la experiencia, el cierre de la historia de Lionel Messi con la camiseta albiceleste. Por eso, cuando habla de Messi no lo hace únicamente desde la admiración por sus ocho goles y cuatro asistencias en el último Mundial, sino desde la memoria de quien conoció de cerca a otro futbolista irrepetible. A sus 39 años, Messi dejó su selección hace semanas después de haber convertido su nombre en parte de la historia y de haber llevado la camiseta argentina hasta un lugar que, para Signorini, solo puede compararse con el legado que dejó Maradona. “Está cerca de la perfección del juego”, resume.
—Messi, con 39 años, sorprendió a todos por su brillante Mundial en el que marcó ocho goles y dio cuatro asistencias. ¿Lo sorprendió? ¿Cómo cree que lo hizo?
Hoy el fútbol se ha estirado mucho y él, además de condiciones, tiene una vida muy ordenada. Eso también hay que agradecérselo a su familia que están cerca, lo han acompañado, lo han puesto a reparo de los riesgos y las presiones. Él juega para pasarla bien. Juega para que lo recuerden. Y está cerca a la perfección del juego. Maneja como nadie la distancia, el tiempo y el engaño que en el fútbol son fundamentales. Se sabe dosificar, sabe cuándo sí y cuándo no a los esfuerzos. Es un jugador extraordinario. A mí a mí no me sorprende, sinceramente, porque tampoco ha sufrido lesiones importantes y eso todo eso lo ha ayudado.
—¿Cómo se puede justamente definir a Messi?
Lo que pasa es que hoy el fútbol es completamente distinto. Antes los árbitros eran muy permisivos, los jugadores golpeaban de una manera brutal. A Diego mismo le fracturaron el tobillo y le produjeron otro tipo de lesiones, pero como todos genios de cada deporte o de cada disciplina artística, porque el fútbol es una de ellas, son inexplicables. El que lo quiere explicar es porque no entiende nada. Se cree que son como nosotros y no, no son como nosotros, son distintos y son mejores porque si no sería muy fácil, cualquiera podría ser como son ellos, y no. Son seres absolutamente distintos y que tienen capacidades extraordinarias. Imagínate que Messi tiene dos hermanos que no pueden hacer con cuatro manos lo que él hace con el pie izquierdo. ¿Cómo se explica? No se explica. Es inexplicable. Es así de sencillo.
—Messi jugará su último partido con Argentina. Pero, por su capacidad física, ¿pudo jugar por más tiempo?
Si se lo proponía, sí. A la próxima Copa América con seguridad. No hay ningún motivo para dudar de que habiendo jugado al nivel que jugó en este último Mundial, dos años después no lo podía hacer. Pero eso dependía de él.
—Es difícil hacer futurología, pero ¿cuánto tiempo cree que pasará para que Argentina tenga un nuevo Messi o Maradona?
Eso es un misterio. Puede salir mañana o a lo mejor no sale por siglos. Es muy muy complicado. Son milagros de la genética. ¿no? Así como Roger Federer en el tenis, Tiger Woods en el golf o Michael Jordan en el básquetbol. Es muy complicado, sinceramente. Además se tienen que dar las condiciones exactas porque por ahí hay uno que tiene condiciones tremendas, pero tiene una vida completamente distinta porque se dedica al estudio. Es muy complejo. Hay que gozar de lo que hay y que lo que viene nos sorprenda. Si no, sería muy aburrida la vida.
—¿Qué de diferente hacer hoy el futbolista para alargar su carrera a diferencia de las épocas de Maradona, por ejemplo?
Porque ha avanzado mucho la ciencia, los cuidados, hay otro sentido desde lo profesional. Entonces es hoy la vida misma de cualquier ser humano en general, se ha extendido no solamente en calidad de vida, sino también el nivel. Entonces creo que hay teorías que dicen que el hombre en algunas décadas más va a vivir normalmente cien años.
—¿Hoy, con los cuidados que hay, Maradona podría jugar hasta los 40 años o más?
Hasta los 40 y hasta los 50. Ahora después hay que ver lo que pasa porque si sufren una lesión inesperada, bueno, entonces se complica todo. Pero si no les toca ese tipo de “desgracia física”, claro que pueden jugar hasta edades que para otros sería utópico.
—¿Qué recuerdo más marcado tiene de Diego Armando Maradona?
No puedo elegir uno, sería injusto porque fueron incontables. Fueron once años, casi cuatro mil días estando junto a él. ¿Te imaginas que me regaló una vida que ni en mejores sueños me hubiera imaginado? Así que no puedo privilegiar uno porque sería injusto con todos los demás.
—¿Cómo analiza el fútbol de hoy y la influencia de las redes sociales y su inmediatez en la cultura futbolística?
Creo que se ha distorsionado el valor del fútbol como argumento cultural e informativo hoy, pero es una opinión personal. Hoy para mí, el fútbol sirve para el gran negocio. Es sospechoso que ahora hasta los jeques árabes se hayan interesado por él y no solamente por el negocio, sino también por lo que devuelve en imagen. Recuerda que (Silvio) Berlusconi fue presidente en Italia gracias a haber sido presidente del AC Milan y (Mauricio) Macri en Argentina por haber estar a la cabeza de Boca Juniors, sino ni uno ni otro hubieran llegado a nada. Creo que hoy uno de los grandes problemas de la sociedad es el poder de del fútbol para masificar, para no dejar pensar, para frivolizar, para hacernos groseros, volver a un primitivismo del que yo creía que ya no había manera de regresar.
—¿Cómo así?
Eso se vio en el último Mundial. Se jugó en un país en el que no se debería haber jugado si la justicia hubiera sido igual para todos, porque así como se suspendió a Rusia del mundial de Qatar por su invasión en Ucrania, tendrían que haber hecho lo mismo con Estados Unidos por lo que hizo con -por dar algunos ejemplos- Libia, Irak o Irán. Sin embargo, este presidente que es uno de los más brutales genocidas de las últimas décadas de la humanidad, ordenó que se jugara ahí -porque eso fue lo que hizo: ordenó-, y tiene en Infantino a un monigote que responde a su capricho y hasta le hizo anular una tarjeta roja a un jugador (NdR: Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos) que había sido expulsado. Discriminaron a la selección de Irán y al árbitro (Omar Artan) de Somalia no lo dejaron participar, a pesar de que era el mejor del continente africano. Todo para el gran negocio y para la estupidización de las masas. La FIFA se ha quedado con 15 millones dólares de ganancia y a las federaciones apenas le ha repartido un 10%. Entonces es hora de que los jugadores reaccionen y de una vez por todas, como imaginó Diego Maradona allá por el 86, formar el gran sindicato mundial y que el fútbol sea de los futbolistas.
—Justo ahora hay una disputa entre algunas confederaciones como la UEFA y la FIFA por el proyecto que había presentado Gianni Infantino...
Eso es una vergüenza. El fútbol ha dejado de ser un argumento cultural y formativo. Que no te quepa la menor duda. Hoy el deporte de alta competencia, prácticamente todas las disciplinas, son una patología, por algo referentes mundiales de distintos deportes han tenido intentos de suicidio, por las presiones brutales que se ejercen y sobre todo a las nuevas generaciones en la etapa formativa.
—Se habla de un Mundial con 64 equipos para el 2030. ¿Qué opina?
Una estupidez. Únicamente se explica por la obscenidad con que se está manejando el fútbol. Un Mundial realmente creíble, como un campeonato realmente creíble, sería con la menor cantidad de equipos posibles que tengan reales posibilidades de conseguir el título y que jueguen todos contra todos. España salió campeón en el mundo, pero seguramente no jugó todos los partidos contra selecciones fuertes. Siempre pasa: los mejores no juegan entre ellos. Para mí un mundial con 64 equipos es una estupidez, sinceramente. La disputa realmente seria tendría a diez o doce equipos, todos contra todos y una categoría inferior de que salga un equipo como si fuera un campeonato, un ascenso y un descenso. Entonces, sería mucho más creíble.
—Mencionaba a Maradona y la vez que quiso formar un sindicato mundial de futbolistas. ¿Hoy existe un jugador como el Diego para confrontar a la FIFA?
No. Hay algunos activos en Kylian Mbappé o Leo Messi en el Mundial señalando que en Argentina hay gente que la está pasando mal. Pero se les hace muy complicado porque los esfuerzos individuales están destinados a fracasar. Se tienen que unir y entre todos juntos levantar la voz y decir: “a partir de tal fecha el fútbol es nuestro. Se acabó. Sino no jugamos más”. Que juegue Infantino o (Donald) Trump. De una vez por todas los jugadores se tienen que hacer cargo de las federaciones locales primero y después abordar la FIFA. Y que el fútbol sea de ellos. ¿Por qué el fútbol tiene que ser de la FIFA o las grandes corporaciones multinacionales que deciden dónde llevar los partidos importantes? Repito: se desvirtuó todo ese gran negocio infernal que se basa en la habilidad de unos chicos que en la mayoría de los casos en Latinoamérica y en el África salen de lugares casi olvidados por el sistema, que cuando están ahí no solamente son olvidados, sino que son preciados.
—¿Qué opina sobre las teorías conspirativas que se tejió en torno a la final perdida por Argentina en el Mundial 2026?
Que tiene que ver con la estupidez y el morbo. No sé desde dónde salen. España dominó el partido. Hay que entender que en un partido hay uno mejor que otro porque sino cada vez que pierdo voy a pensar que me están haciendo lo posible para que no gane. Basta con ese periodismo estúpido y amarillo que no sabe nada de fútbol y solo se dedican a hablar de conspiraciones, a mirar por el ojo de la cerradura de algún jugador importante a ver si está con una señorita de moda. Esta banalidad, esta frivolidad es lo que estaba diciendo. España ganó porque fue muy superior y listo. Argentina tuvo su chance faltando un minuto para terminar el partido y así como muchas veces Argentina ganó sin merecerlo, esta vez pasó que perdió.
—Este tipo de teorías también se habló en el Mundial 1994, cuando a Maradona lo sacaron en medio de un partido por temas de dopaje. ¿Cómo vivió ese episodio?
Diego tenía la sustancia en su cuerpo. Fue perfectamente inhabilitado. Ahora, después sí, bueno, se tiene que ver por qué lo sacaron de esa manera. Lo podrían haber defendido, claro que sí. Y había un antecedente: en el Mundial de 1986, el español Ramón Calderé dio positivo a efedrina, la misma sustancia que le encontraron a Maradona, pero lo suspendieron solamente por un partido porque la FIFA lo consideró terapéutico. Pero Diego era la víctima señalada porque era muy rebelde, los criticaba, los ridiculizaba y se la cobraron. Por eso te digo que el serrucho sigue afilado y a los jugadores también les pueden cortar las piernas. Por eso la única solución es que se unan y que el serrucho la tengan ellos.
—¿Vio el Mundial 2026? Había declarado que no lo haría por respeto a Maradona y lo que le ocurrió en 1994
Los partidos que se jugaron en Estados Unidos no, absolutamente ningún partido. No me interesaba para nada porque yo no voy a ser oveja del rebaño que el poder maneja. Lo que vi de fútbol en 40 años estando en la cima de la élite, imagínate que lo que vi ya no lo veo y no lo veré más. Mucho menos con esta manipulación e instrumentalización que se hace del jugador y del deporte como espectáculo global.
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