El tomate es uno de los ingredientes más usados en la gastronomía mundial por su versatilidad, su capacidad para equilibrar sabores y su facilidad para incorporarse a múltiples preparaciones. Sin embargo, sus beneficios van más allá de la cocina: consumir tomate con frecuencia podría ayudar a mejorar la atención y la memoria, según investigadores de la Universidad de Barcelona.
LICOPENO: EL ANTIOXIDANTE DEL TOMATE QUE PODRÍA BENEFICIAR AL CEREBRO
De acuerdo con un ensayo clínico cruzado y aleatorizado, el consumo de tomate podría mejorar algunas funciones cognitivas y producir cambios en las redes funcionales del cerebro en adultos sanos. Los investigadores señalan que este efecto podría estar relacionado con el licopeno, un compuesto natural presente en el tomate con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
En un estudio con 47 adultos sanos de entre 40 y 55 años, los investigadores compararon el consumo diario de pasta de tomate concentrada con una dieta baja en licopeno. Cada etapa duró tres meses y participaron 42 personas hasta el final. El trabajo fue publicado en la revista Antioxidants.
Quienes consumieron tomate mostraron mejoras en pruebas de atención, rapidez mental y memoria para relacionar rostros con nombres. También se observaron pequeños cambios en BDN, una proteína vinculada con la salud cerebral y en la comunicación entre distintas zonas del cerebro.
De acuerdo con los autores del trabajo: “en conjunto, estos cambios neuronales sugieren que el consumo de tomate promueve la reorganización funcional de las redes cerebrales a gran escala, mejorando la eficiencia y la adaptabilidad neuronales mediante la eliminación de interacciones redundantes entre redes”.
En resumen, el estudio sugiere que comer tomate de forma habitual podría beneficiar algunas funciones cognitivas en adultos de mediana edad, aunque se necesitan más investigaciones para confirmarlo.
EL TOMATE: UN ALIMENTOS “CASI PERFECTO”
El neurólogo Carlos Ramírez señaló a N+ Univision que el tomate se ha popularizado en la prevención de enfermedades, como el cáncer de próstata. A partir de estudios recientes, añadió, también se ha observado que podría beneficiar algunas funciones cerebrales.
“No sabemos si produce un cambio estructural en el cerebro (...), pero sí sabemos que mejora la atención y su eficiencia”, afirmó.
Ramírez describió al tomate como un alimento “casi perfecto” por su aporte de antioxidantes, fibra y vitaminas, y recomendó incorporarlo a la dieta. “Debe ser orgánico (...). De preferencia, cómanlo crudo y, si quieren potenciar su efecto, acompáñenlo con aceite de oliva. Al comprarlo, elijan el más rojo y maduro, porque contiene una mayor cantidad de antioxidantes que ayudan a prevenir enfermedades. Si van a consumir pasta de tomate, también debe ser orgánica. Recuerden que no es lo mismo que una salsa de tomate”, concluyó.


