En 1959, el Ejército de Estados Unidos construyó una instalación militar en uno de los lugares más extremos del planeta: bajo la capa de hielo de Groenlandia. La base, conocida como Camp Century, fue diseñada para estudiar las posibilidades de construir instalaciones en el Ártico, pero también tenía un propósito secreto relacionado con la Guerra Fría.
Forces News señala que la infraestructura quedó enterrada bajo más de ocho metros de hielo y estaba formada por una red de túneles que se extendía profundamente en la capa helada. El complejo podía albergar hasta 200 soldados y funcionaba con un reactor nuclear, que habría sido retirado cuando la instalación fue desmantelada.
El secreto Proyecto Iceworm
Detrás del proyecto existía además Iceworm, un plan confidencial de Estados Unidos para estudiar la posibilidad de instalar y lanzar misiles balísticos desde el interior de la capa de hielo con la Unión Soviética como objetivo. Aunque el propósito oficial de Camp Century estaba relacionado con la investigación y construcción en el Ártico, el proyecto militar permaneció oculto durante décadas.
Las condiciones inestables del hielo terminaron haciendo inviable la instalación. Camp Century fue abandonada entre 1966 y 1967, según portales estadounidenses. Con la salida de los militares, quedaron enterrados distintos materiales y residuos, entre ellos combustible diésel, aguas residuales, desechos biológicos y materiales radiactivos.
Durante años se asumió que la acumulación de nieve y hielo mantendría los residuos aislados durante miles de años; sin embargo, el calentamiento de Groenlandia está cambiando esa situación y existe el riesgo de que el deshielo termine dejando expuestos los materiales que quedaron enterrados en la antigua base.
El deshielo podría sacar los residuos a la superficie
Un estudio publicado en Geophysical Research Letters, revista de la American Geophysical Union, señala que parte de los residuos de Camp Century podría comenzar a descongelarse hacia finales de este siglo. Si los materiales quedan expuestos, podrían filtrarse hacia el agua y alcanzar ecosistemas donde viven peces y otros animales.
El lugar volvió a llamar la atención de los científicos cuando investigadores de la NASA utilizaron tecnología de radar para observar la estructura enterrada bajo el hielo.
Según Straight Arrow News, un estudio realizado en abril de 2024 permitió obtener una imagen detallada de la instalación, incluidos restos de sus túneles y zonas donde permanecen residuos.
El posible problema ambiental no se limita a la existencia de la antigua base. El derretimiento progresivo del hielo podría facilitar que los contaminantes abandonen el lugar donde permanecieron enterrados durante décadas y lleguen a sistemas acuáticos, con posibles consecuencias para los ecosistemas.
Aunque Camp Century quedó enterrada bajo el hielo tras su abandono a mediados de la década de 1960, el deshielo de Groenlandia podría volver a dejar expuestas partes de la antigua base militar.
