El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la detención de un empresario de California por su presunta participación en una red de contrabando que llevaba a China dispositivos avanzados para inteligencia artificial, actividad restringida a causa de la disputa tecnológica y geopolítica entre ambas potencias.
El sujeto en cuestión es Greg Lui, dueño de una compañía con sede en el condado de Valle de San Gabriel (Los Ángeles) llamada Earthmade Computer Inc., la cual se dedica a la cadena de suministro del sector tecnológico. Según indica el hombre de 38 años en LinkedIn, su compañía ofrece “soluciones de sistemas integrados de inteligencia artificial, para centros de datos hiperescaladores y servicios de nube de IA”.
El empresario fue arrestado este jueves 1 en sus oficinas en medio de un operativo que involucró al FBI y al Departamento de Comercio estadounidense.
La Fiscalía del Distrito Central de California indica que Lui está acusado de llevar de forma irregular a territorio chino “más de 300 millones de dólares en servidores informáticos de alta gama”. La oficina refiere que estos dispositivos contenían unidades de procesamiento gráfico (GPU) de fabricación estadounodense que estaban sujetas a controles de exportaciones.
Los cargos contra el empresario, también conocido por el alias Yiu Kong Lui, incluyen conspiración por violar la ley federal, contrabando externo y conspiración para lavado de activos.
Las autoridades estadounidenses sostienen que Greg Lui adquiría las GPU de Nvidia a fabricantes de EE.UU. asegurando que los aparatos tenían como destino países para los que no se exigía la licencia de exportación requerida por el Departamento de Comercio.
Bajo ese esquema, se detectó que entre los años 2023 y 2024 Lui actuó junto a una red de cómplices no identificados para enviar servidores a Singapur y Malasia, desde donde los equipos eran reenviados a China.
El reporte fiscal señala que Earthmade habría recibido más de 176 millones de dólares de dos empresas de transporte afincadas en suelo malasio durante gran parte del 2024 y que el empresario habría empleado documentación falsa junto a otros medios para las operaciones de exportación ilícita.
“La acusación formal revelada detalla los supuestos intentos de eludir las leyes de exportación estadounidenses mediante documentos falsos, servidores ficticios para engañar a los inspectores y complejos esquemas de transbordo, con el fin de ocultar el verdadero destino de la tecnología de instrumentación de seguridad restringida: China”, declaró John Eisenberg, fiscal adjunto de Seguridad Nacional de EE.UU.
Por su parte, Bill Essayli, primer fiscal adjunto de Estados Unidos ha indicado que los equipos enviados por el empresario californiano podrían haber sido empleados para el desarrollo de inteligencia artificial impulsado por Beijing junto a la aplicación militar de esa tecnología.
“Procesaremos con firmeza a quienes pongan en riesgo nuestra seguridad nacional por lucro”, comentó Essayli.
Si es declarado culpable, Greg Lui podría enfrentar una pena acumulada de hasta 50 años de cárcel, aunque el acusado se ha declarado como inocente en la lectura de cargos ante el tribunal este viernes 2.
Un trasfondo amplio y el peso de Nvidia
La disputa geopolítica con China es el gran elemento de fondo para comprender la severidad de los cargos que enfrenta el empresario. Todas las agencias y entidades estadounidenses implicadas en el proceso contra Lui han señalado que su detención se produjo por infringir el Reglamento de Administración de Control de Exportaciones y la Ley de Reforma del Control de Exportaciones (ECRA).
Esta última normativa fue firmada por Donald Trump en el 2018 en el contexto más grande de un paquete legislativo para la defensa, siendo ampliado durante el gobierno de Joe Biden para imponer restricciones agresivas a China en el acceso a semiconductores avanzados y otros recursos relacionados a la inteligencia artificial. Rusia también fue incluida en el paquete de limitaciones de acceso tecnológico.
El comienzo del segundo mandato de Donald Trump supuso la profundización de la guerra comercial y tecnológica con China, con el actual gobernante estadounidense modificando la ley ECRA para hacer todavía más estricto el control del acceso de su rival asiático a la tecnología de punta.
Con el marco vigente, el gobierno de EE.UU. limita la exportación y el acceso de China a sus modelos de inteligencia artificial de código abierto, que no pueden transferirse a servidores ubicados en el gigante oriental. Lo anterior también alcanza a los centros de datos localizados en otros países, que están impedidos de brindar acceso a las empresas chinas a la tecnología estadounidense para entrenar sus propios modelos de IA.
La ECRA es sumamente estricta incluso con el alcance de la cadena de producción al establecer los chips y otros dispositivos para IA que empleen diseño, software, patentes, maquinaria o más recursos de origen estadounidense.
La normativa de la potencia norteamericana también establece límites en la capacidad de cómputo de dispositivos destinados a China, haciendo que en la práctica su adversario oriental no pueda acceder a equipos de última generación.
Esto supuso un duro golpe para Nvidia, firma que lidera el abastecimiento de hardware para el entrenamiento de modelos de IA, para la que el mercado chino llegó a representar hasta el 14% de sus ingresos.
Pese a que la compañía intentó desarrollar versiones recortadas específicamente para el país asiático, los modelos A800 y H800, Estados Unidos detectó que las empresas chinas suplían la capacidad de cómputo con la adquisición de un gran volumen de esas unidades y las prohibió.
Nvidia recortó más capacidades y presentó otra versión destinada a la distribución en China llamada H20, cuya producción sería también limitada por el gobierno estadounidense.
En la actualidad, la gestión de Donald Trump sigue controlando de forma férrea la disposición de esta tecnología por parte de Beijing, pero está apostando por otro enfoque al permitir que se comercialice la línea H200 de Nvidia en China bajo un control sumamente taxativo.
A cambio, la firma tecnológica terminó accediendo a entregar a Washington el 15% de los ingresos que generan sus ventas en China; no obstante, la comercialización de los equipos más avanzados para centros de datos y entrenamiento de modelos de IA sigue estando vetada.
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