Emprender empieza muchas veces con una pregunta sencilla. ¿Y si lo intento? Detrás puede haber una necesidad, una oportunidad o el deseo de construir algo propio. Lo interesante es que una decisión que parece profundamente individual rara vez termina siéndolo. En el Perú, la posibilidad de emprender se percibe cercana. Según el Reporte Nacional del Perú 2025/2026 del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el 78% considera que cuenta con las capacidades y conocimientos para emprender y el 84% de los adultos identifica buenas oportunidades para hacerlo, representando uno de los niveles más altos entre las economías participantes, y por encima del promedio de los países de ingreso medio-bajo.
Hay algo poderoso detrás de esas cifras. Millones de personas pueden mirar alrededor y pensar que son capaces de crear algo donde antes no existía nada. Sin embargo, quizá hemos puesto demasiado énfasis en celebrar el acto de empezar y muy poco en preguntarnos qué ocurre después.
Porque emprender también significa asumir responsabilidad sobre aquello que empieza a crecer alrededor de una idea. Según el Observatorio PRODUCEmpresarial, las mype aportan el 20,6% del PBI y generan 10,3 millones de empleos. Son millones de historias que dependen, directa o indirectamente, de que alguien haya decidido intentarlo.
Por eso, el valor de un emprendimiento no debería medirse únicamente por cuánto factura o cuánto logra expandirse. También importa cuántas oportunidades abre a su paso, qué relaciones construye, cómo trata a quienes crecen con él y qué deja en el lugar donde decide desarrollarse.
Tal vez necesitamos ampliar nuestra idea del éxito empresarial. Crecer importa, por supuesto; la rentabilidad permite sostener una empresa, invertir y mirar hacia adelante, pero existe una diferencia entre crecer y trascender.
Emprender puede comenzar como una decisión personal. Lo verdaderamente transformador ocurre cuando entendemos que, a medida que un negocio crece, también crece su capacidad de cambiar la realidad de otros. Y quizá esa sea una de las responsabilidades más profundas de hacer empresa.


